martes, 4 de noviembre de 2025
PEDALADAS IV 2025
miércoles, 4 de enero de 2023
La España Vacía. 2ª colaboración con la revista: "El Prau".
La España Vacía.
En el año 2016, Sergio del
Molino, periodista y escritor, publicaba
el libro titulado “La España vacía: Viaje por el país que nunca fue”.
Del Molino, contaba ya con
algunas publicaciones que habían tenido una muy buena aceptación, pero el éxito
de este título fue inmediato, se
multiplicaron las ediciones y miles de personas le leyeron. Su notoriedad creció
de manera exponencial. Además sirvió para sacudir conciencias y abrir un
debate, que desde hacía décadas había quedado al margen de la vida social y
política. Obligó a mirarse en el espejo, a un sistema que no quería hacerlo.
Recibió el premio al mejor libro del año, otorgado por el gremio de libreros,
también el premio Cálamo. No era para menos, que un ensayo se convierta en
superventas es una auténtica rareza. El libro, en realidad, es una mezcla de
géneros: Libro de viajes, ensayo literario, novela, crónica social. En esto
tiene mucho que ver su autor, al que yo considero además de escritor, un auténtico
agitador cultural. En su obra podemos descubrir continuas referencias a obras
clásicas, cine, música… Estudios y
creaciones anteriores que nos trae a sus páginas, en un maravilloso ejercicio
de erudición. Uno tiene la sensación, cuando acaba de leerle, que es más sabio
que antes, ya que Sergio tiene la capacidad de plantar la semilla de la curiosidad
y es raro que una lectura no nos lleve a otra.
En el caso de La España Vacía,
fue sorprendente su impacto en los ámbitos políticos, sociales y culturales. La
primera consecuencia, es que el mismo título dejó de pertenecerle y evolucionó
a la España vaciada, despoblaba o incluso: abandonada. Pasó a ser un banderín
de enganche de movimientos, que reivindicaban su existencia ante las grandes urbes
y la defensa de la España rural frente a la urbana.
Sergio planteó su ensayo desde
un prisma meramente cultural y no pudo evitar la politización del debate que se
suscitó después.
Citando al propio autor:
“ Hay una España que no viaja en AVE. Una España sin niños ni cines ni
teatros. Una España sin equipos de fútbol en Primera División y sin banda ancha
para ver series norteamericanas. Una España de la que el resto del país solo se
acuerda en vacaciones o durante el recuento electoral, pues se le echa la culpa de ser conservadora y un
lastre para el progreso, por aquello de que el voto de un soriano equivale al
de cuatro madrileños, más o menos. Es una España sin médicos ni escuelas, o con
médicos y escuelas que están muy lejos, a veces a cien kilómetros. Una España
sin empresas ni bancos ni inversores. La llamé la España vacía, una expresión
que ya no me pertenece y que no disimula la paradoja que esconde: en esa España
vacía hay gente. Dispersa, envejecida y sin peso político, pero tan real como
la de cualquier gran ciudad.”
Hablaba sin complejos, de una
manera aséptica, pero totalmente descriptiva, de lo que denominaba: “el gran
trauma”, haciendo referencia al éxodo rural que se produjo entre los años 50 a
70, donde la gente abandonó sus pueblos para integrarse en las grandes ciudades, en especial Madrid y
Barcelona, que fueron las que acogieron a la mayoría de las personas que
dejaron atrás su vida en el pueblo. Contaba cómo, la población que no emigró, que
se quedó fuera de esas grandes urbes, se sienten hoy ciudadanos de segunda y
reprochan al estado su incomparecencia. Son ciudadanos que también quieren
conectarse a internet, conseguir una ambulancia o comprar el pan, sin que esto
suponga un esfuerzo agotador. Son estos últimos los que protagonizan la verdadera
brecha territorial de España y el problema de cohesión y vertebración,
denunciando que el modelo actual de administración no funciona y condena al
olvido y a la pérdida a amplias regiones del país.
Ponía sobre la mesa de miles de
ciudadanos, preguntas incómodas como por ejemplo si es posible que un estado
democrático y social, permita que millones de ciudadanos se sientan abandonados
y despreciados por él. O si éste no tiene una obligación insoslayable con esta
parte del país. Es un debate que interpela al cuerpo político de toda la nación
y que afecta a todos los españoles con una mínima sensibilidad democrática.
Decía que si se esperaba más, la España vacía, no lo será sólo como metáfora.
Las densidades de población de algunas zonas de Soria y Teruel ya viven menos
de seis personas por kilómetro cuadrado, menos densidad que en Laponia, con lo que estos parajes, han pasado
a denominarse tristemente: “La Laponia española”, tal como describe Paco Cerdá
en su libro: “Los últimos: voces de la Laponia española”.
Otra cita literaria, que nombra
Sergio, es el libro: “La lluvia amarilla”, de Julio Llamazares, quién decía:
“La sociedad española es una sociedad urbana con una memoria rural. “ Aborda el
problema de la despoblación y como muchos pueblos morían, a la vez que lo hacía, el último de
sus moradores.
En 2018, casi de la mano de la
investigación de La España vacía y que casi podríamos considerar como un
“spin-off”, publicaba “Lugares fuera de sitio: viaje por las fronteras
insólitas de España”, donde reflexionaba sobre “los pliegues de los mapas”.
Aquí Del Molino, nos lleva por un recorrido por la España fronteriza, tanto
interna como externa, donde la gente pertenece oficialmente a un lugar, pero
sentimentalmente o culturalmente a otro.
En junio de 2021, publicaba:
“Contra la España vacía”, en esta ocasión, el autor desea tomar parte en el
debate que suscitó. No es una continuidad del anterior, Sergio sigue avanzando
en su análisis para actualizarlo con los acontecimientos de los últimos años,
pandemia incluida. En esta ocasión, en lugar de ser un mero narrador de lo que
ve, quiere tomar parte, aportar su opinión, dar su visión política y defender
el término contra los usos negativos del mismo, que han proliferado. El autor
ser revuelve contra el populismo, los
nacionalismos, los neoermitaños (que niegan el valor de la civilización), la
ausencia de patriotismo constitucional y la falta de pulsión cívica. De nuevo, todo esto lo hace con un alarde de
solvencia argumental, sostenida sobre múltiples fuentes y lecturas. Todo ello
bien rehogado, con un caustico sentido del humor, desde su mirada de pijoprogre
gafotas (cómo él mismo se define). Resultando un nuevo ensayo, donde de todas
las páginas se puede obtener una idea “de provecho”.
En esta continuación del
análisis, entre otras muchas cosas, comenta la supuesta vuelta al campo e incluye
a aquellas ciudades de España, llamadas
muchas veces “de provincias”, que se están convirtiendo en meros escaparates
para el turismo de interior, pero que están heridas de muerte, con una fuga
constante de población joven y donde su tejido empresarial se va destruyendo de
manera inexorable. El caso de ciudades como León, Soria, Teruel y similares.
Concluyendo:
Todos los problemas,
evidenciados en estas publicaciones, no son sencillos de afrontar, ni de
solucionar. Incluso pueden entrar en un auténtico circulo vicioso, si entramos
en la cuestión de si son antes los servicios para fijar población, o a la
contra, que sin población no puede haber servicios.
Se entiende que nadie proponga
colocar un policía, un médico y un profesor en cada aldea de cinco habitantes.
Lo se reclama es que no se mire hacia otro lado, como se ha hecho hasta ahora.
La solución va más allá de conseguir dinero o compensar desequilibrios entre
las dicotómicas Españas (rica/pobre, interior/litoral, rural/urbana…).
Administrar estos territorios extensos y despoblados, no se reduce a gestionar
o manejar un presupuesto, sino que requiere de imaginación, de salirse de los
márgenes conocidos y que nos han traído hasta aquí. Requiere de visión a largo
plazo, de generosidad, de altura de miras. Ingredientes de los que me temo
carecen buena parte de nuestra clase política y las administraciones.
Europa ha vuelto su mirada hacia
este problema que se muestra en La
España vacía y en la agenda de proyectos europeos y administraciones
autonómicas, viene ya obligatoriamente este apartado. Pero mientras tanto los
pueblos y las diputaciones provinciales, siguen mendigando fondos para mejorar, esta u otra infraestructura, pero
andan muy lejos de la creación de empleo, de la fijación poblacional o la
creación de una bucólica y llena de servicios, sociedad neo rural. Quizás lo que falte sea una voluntad real y
un estar dispuesto a crear una nueva realidad social.
Seguro que todos conocemos a
alguien que en las conversaciones familiares de sobremesa, apunta algunas
soluciones que podrían ser parte de ese “pensamiento lateral”, que tan necesario
es, para romper esa pescadilla que se muerde la cola de servicios vs población.
Pueden apuntar, por ejemplo que si se deslocalizaran
de Madrid partes de la administración, bien una secretaria de estado, un
instituto de estadística, un departamento documental, un negociado ministerial,
una consejería, etc. Y se llevara a una
cabecera de comarca, en un pueblo de especial interés o una capital de
provincia, de estas que decíamos que estaban en regresión, automáticamente
fijabas unas cuantos cientos de personas en un lugar; lo que se convertiría en un
antes y un después. Claro que eso
contrasta claramente con la realidad de los funcionarios de turno, que
probablemente se negarían a este tipo de movimiento. Podemos comprobar esta
situación en el hospital de Teruel, o en el de Alcañiz, o en los juzgados de ambos
sitios. Tanto los médicos como los funcionarios allí destinados, se resisten a
fijar su domicilio en estos lugares y van y vienen diariamente a sus puestos de
trabajo desde de la urbe mayor, que en este caso sería Zaragoza, y en cuanto
pueden acumular méritos y puntos abandonan estos puestos. Por desgracia es una
constate la búsqueda de profesionales sanitarios para los hospitales de Teruel
y ALcañiz, esto es extensible a los médicos
rurales, maestros y funcionarios de todo tipo, incluso la propia Guardia Civil que ha visto mermada su
presencia en las zonas rurales, de manera drástica en las últimas décadas.
Sin duda hay muchos retos en el
horizonte, muchas cosas por hacer y desde diferentes competencias. Pero…¿Qué
puedo hacer yo? ¿Cómo puedo contribuir a que no se ahonde en este problema? ¿Cómo
puedo contribuir en que la España vacía llegue a serlo menos?
Tenemos un claro ejemplo en la
asociación El Castillo, que con su labor,
basada sin ninguna duda en esas características de generosidad, visión a largo
plazo y altura de miras, desarrollan diferentes actividades para dinamizar y
crear atractivos, que hagan que las casas del pueblo vuelvan a ser habitadas,
que se cree un sentimiento de comunidad, de pertenencia y que evite que el
éxodo, si al final tiene que ser, sea sin retorno. Participemos en las
actividades que nos propongan, aportemos nuestro granito, arrimemos el hombro, acerquémonos,
desde la perspectiva de en qué puedo ayudar yo, o qué puedo aportar y entre
todos, cada uno a su nivel, luchemos para que, en primer lugar, esa España
vacía tenga al menos voz, para tener un futuro y en segundo lugar, salvaguardemos
la memoria y la realidad física de los pueblos que salpican la geografía
ibérica, y no los abandonemos a su suerte, ni como ciudadanos, ni como
administraciones.
Para cerrar; dar la enhorabuena
por esas 50 publicaciones de la revista el PRAU. Y traer como cierre, la esperanzadora
cita de Sergio del Molino en Contra la España vacía: “ Esta comunidad llamada
España tiene solución.”
martes, 31 de mayo de 2022
... ESTE SOL DE LA INFANCIA.
Traigo por aquí, la que va a ser (si tienen a bien publicarlo), mi primera colaboración con la revista "El prau", de la asociación El Castillo de Langa del Castillo. Espero que ésta sea la primera de muchas, desde comentarios de libros, pasando por cosas de castillos, relatos, o todo aquello que se me ocurra, como el tema del que trato en esta primera ocasión, los recuerdos felices de niño.
Este sol de la infancia.
Decía el poeta Rainer Maria Rilke
que la verdadera patria del hombre es la infancia. A ella se regresa en los
momentos que todo se derrumba, donde nos refugiamos cuando el presente nos
supera. A estos recuerdos, debió de volver el también poeta, Antonio Machado,
cuando cansado y triste, por un exilio forzado, dejó su vida en Collioure. Días
después de su muerte, su hermano recogía sus cosas de la pensión, y encontraba
en el bolsillo de su viejo abrigo, los que fueron sus últimos versos “Estos
días azules y ese sol de la infancia”.
Sin duda, envuelto en una gris realidad, se aferró, a aquellos recuerdos
de su niñez.
Qué importantes los recuerdos
infantiles. Crean las raíces que hacen no tambalearnos, que nos aferran a las
tradiciones, al entorno, que nos dicen quiénes somos y de dónde venimos.
De niño yo era huérfano de pueblo.
Vivía en una pequeña ciudad, donde los usos y costumbres en aquella época, no
distaban mucho de la vida en un pueblo, en cuanto a que la calle era una
extensión de la casa, que el entorno estaba controlado y era seguro,
cruzándonos con personas que nos conocían y sabrían encontrar a nuestros padres
en caso de algún percance. Lo que realmente diferenciaba el vivir en un pueblo
o en una ciudad, por pequeña que ésta fuera, era el flujo de población a la
llegada de la temporada del verano. Las ciudades, llegado el tiempo estival, se
vaciaban, buscando su población, las playas, los pueblos o diferentes destinos,
lejos de su rutina diaria. Por el contrario, los otros, recibían un aluvión de
visitantes, antiguos vecinos que
marcharon a la capital, o familia de los que aún vivían en el pueblo, forasteros
curiosos, o los que tenían todavía su casa y llegadas estas fechas la dotaban
de nuevo de vida y alegría. Las calles volvían a llenarse de bicicletas, risas
y carreras de los chavales y chavalas que volvían, por estas fechas.
Un pueblo en verano es todo alegría,
peñas, fiestas, conversaciones a la fresca, aire libre, libertad, aventura y un
lugar estupendo para ser niño.
En verano, la ciudad, es una postal
desolada, el aburrimiento hecho asfalto.
De un tiempo a esta parte, mi
orfandad ha desaparecido, pues he sido adoptado por Langa del Castillo. Pero,
sin ninguna duda, el mayor beneficiado de esta adopción es mi hijo Mario, que de
esta manera, pasa varias semanas de sus vacaciones con sus abuelos. Juega en la
calle, hace amigos, a todos saluda y les cuenta sus cuitas, va al regachuzo, al frontón, al parque a jugar
con los columpios, pasea hasta el Paso,
cogiendo palos y espigas, se baña en la piscina y acaba el día agotado, de
manera, que al día siguiente, alarga la hora de despertar, para alegría de los
yayos.
Los veranos pasados y los que quedan por
venir, tejerán en su mente de niño, unos pensamientos felices, a los que podrá
recurrir cuando la vida no le sea demasiado benévola, aunque espero y deseo,
que nunca se encuentre, en similares situaciones, como las del desdichado
Machado. Pero ahí estarán sus raíces, reconocerá a los suyos y sus lugares, al
que de alguna manera pertenece y eso ayudará a imprimir su carácter.
Este es el primer regalo que dicen que hay que conseguir para nuestros hijos, el segundo
son las alas. Para volar lejos, alcanzar los sueños, ser autónomo, Pero ésta
ya es harina de otro costal.
lunes, 23 de diciembre de 2019
Pedaladas VI 2019
sábado, 9 de marzo de 2019
10º ANIVERSARIO DEL BLOG RETOLICAS.
Pues sí amigos y compañeros de bitácora, tal día como hoy, un 9 de marzo de 2009, comenzaba mi andadura en este espacio digital, donde publicaba mis citas, mis pensamientos, poesías, escritos, lecturas y demás. Aquí tenéis ese primer mensaje en la botella.
lunes, 31 de diciembre de 2018
Adiós 2018.
martes, 7 de agosto de 2018
Pedaladas V. 2018
jueves, 31 de mayo de 2018
Pedaladas III. 2018
miércoles, 1 de noviembre de 2017
El romancero
viernes, 4 de agosto de 2017
LA MANO
Aquí viene, espero que sea mejor que las de la ronda anterior. Menuda noche, no me la merezco. Sentada que llevo, ya más de cuatro horas, tengo el culo carpeta, ya no me concentro en el juego, me he ido definitivamente. Vaya macarra el de enfrente, con sus gafas de sol y los cascos, se ha blindado la jeta, lo que no ha hecho, es atarse el meñique de la mano derecha, que le tiembla cuando pilla buenas cartas. Estar en la mesa final con otros diez tiburones es lo que tiene, que pasas horas eliminando a peña. Por un momento pensaba que me daban puerta, me he arriesgado, pero me ha salido bien, hay que dejar un pequeño porcentaje a la suerte, no todo va a ser matemáticas, eso se lo dejo al calculín de mi derecha, que sólo juega cuando tiene claro muy claro que la estadística está a su favor. Ahí viene la otra carta. Cómo está la croupier. ¿Tendrá novio? Igual le tiro la caña si la noche se da bien. Tan seria, tan formal, vaya morbo que tiene. Que te pierdes Juan, que te pierdes, al juego, mira las putas cartas. Vaya, American Airlines, AA, una bomba en mi mano y hablo el último, todos se tienen que retratar antes que yo, lo tengo a huevo, se me ha puesto de cara. Tranquilidad, nada de tics, nada de fruncir las cejas, ni los pies contentos, quieto parao, una estatua, una puta estatua de sal. Como que no va contigo. El veterano pasa, bien. El mazas también, vaya a ver si ahora no voy a pillar a ninguno. Espera, la rubia se lanza, dobla las ciegas. Valiente la tía y no lo hace mal, perfecto, tiene un buen montón de fichas, todas para mí. El gordito con los granos en la cara le sigue, se pone bien la cosa, el de las gafas se tira. Joer, mira que si levanto a tres del tirón, se me ponen la cosas de maravilla y el ganador se lleva una pasta, ya con llegar aquí es un pico, pero cada uno que me quite, son veinte mil más del ala que me caen. El guiri se tira también, se queda la señora del pelo cardado, ha estado cacareando todo el rato y ahora se ha callado como por arte de magia, está barajando sus posibilidades, la tengo calada. El chaval del chándal dobla lo de la rubia, nos está metiendo miedo. Calculín no se lo piensa y sale por patas. Se le ha gripado la calculadora, bueno me toca. Voy a hacer como que dudo, miro a un lado, a otro, soplo. Pausa dramática y entre dientes, bueno, lo veo. Jajaja, ya lo oigo, la alfombra roja y una voz en off: ...and the oscar goes to: el puto amo. Igualan todos la jugada, el bote se va engordando. Venga esa croupier macizorra, esas cartas al tapete. Un dos de corazones, un siete de picas y otro as. ¡Toma! Chisssss, quieto, pies quietos, disimula compañero, disimula, un estatua, concentración, céntrate, no pienses en el premio, no pienses en la pasta, no pienses, punto. Si me meto en los seis primeros me aseguro patrocinadores, una pasta para poder pasar el año, independizarme y devolver a mis viejos el dinero que me han prestado. Dejar la carrera de matemáticas ha sido chingo de explicar, no lo han entendido mis padres y menos con las notazas que llevaba, pero aún así me han apoyado, han confiado en mí y lo más importante, han pagado los cinco mil euros que valía la inscripción. Eres bueno con las mates, estudia mates te irá bien, coñazo de mates, esto sí, ¡esto sí! La rubia se tira a la piscina, dobla, mal jugado, muy mal, el gordito se tira, a pesar de lo evidente. Es un sopazas, para que te metes antes, que mala es la curiosidad, qué mala. Pero oye el que no es curioso no aprende, pero claro, aquí te cuesta un dineral. No pienses, joder, no pienses, concéntrate. Habla la cacatúa, la iguala, el del chándal va con todo, está desaforado, se toca la oreja, como las otras veces que lo he visto cuando va de farol. Me lo han puesto a huevo. ALL IN!
©Jesús J. Jambrina
martes, 25 de julio de 2017
Vaya movida tronco.
jueves, 22 de junio de 2017
Fan fiction: La batalla de Cuernavilla
La batalla de Cuernavilla
No todo estaba perdido, el mago no faltaría a su palabra, en breve lo verían aparecer, en el horizonte, al frente de los leales a Rohan y del ejército al completo de Gondor. Su presencia haría retroceder a los enemigos y los cuernos volverían a vibrar para celebrar la victoria de hombres y elfos. Había que aguantar un poco más y Gandal vendría.
jueves, 11 de mayo de 2017
Fragmento del relato: La nota
La nota (fragmento)
...
lunes, 27 de marzo de 2017
Concierto desafinado.
sábado, 18 de marzo de 2017
Muñecos.
©Jesús J. Jambrina
jueves, 16 de marzo de 2017
El tambor de cartón.
lunes, 13 de marzo de 2017
Regreso al pueblo.
Regreso al pueblo.
jueves, 16 de junio de 2016
La muchacha de la mirada triste.
Como 2º trabajo del taller de escritura, nos han mandado hacer un relato de una página, tema libre pero con "in media res". Donde con una "analepsis", tendremos que completar es acción que hemos empezado " a medias". Por aquí traigo ese relato:
La muchacha de la mirada triste.
martes, 7 de junio de 2016
Me acuerdo (II)
1.- Me acuerdo y me han recordado muchas veces, cuando tenía tres años, estando mi madre embaraza. No existía eso de las ecografías. Escuche a mis padres hablar sobre los nombres que le pondrían al bebé en caso de que fuera niña, o en caso de que fuera niño. Yo corté aquella conversación de manera tajante, señalando la tripa de mi madre les dije: ‒Eso de ahí es un niño y se llama Rafa.
2.- Me acuerdo que con motivo de las fiestas de Teruel, la primera semana de julio, hay atracciones, puestos de venta ambulante y espectáculos para los niños. Me llevó mi padre a ver uno de magia. Cuando acabó, no se cómo, nos encontramos en la calle con el mago y de repente, acercó su mano a mi oreja y sacó algo, cuando me lo enseño me quede mudo, era el sello de oro que siempre llevaba mi padre en la mano.
3.- Cuando me levantaba por la mañana para ir al colegio, y veía como se reflejaban, los primeros rayos del sol, en el edificio enfrente de mi ventana. Aquellos rayos madrugadores, eran la promesa de la llegada del buen tiempo y a no mucho tardar, las vacaciones de un largo e interminable verano.
4-. Me acuerdo de tardes en bicicleta con amigos, pedaleando hasta el río y allí pescando truchas que no daban la medida, hacer un pequeño fuego para asarlas y aderezarlas con las manzanas de los frutales cercanos.
7.- Me acuerdo cuando paseando con mi novia, nos encontramos con un hombre que era la alegoría perfecta de San Valentín y viéndonos tan acaramelados, nos dijo literalmente: ‒Nunca se arrepientan de haber amado demasiado.
9.- Me acuerdo de tener que elegir entre quedarme en Madrid en un puesto exitoso de dirección general o volverme a Zaragoza, a un desempeño más humilde pero mejor para los míos.
10.- Me acuerdo de sentir como se desmoronaba todo lo que había ido construyendo con esfuerzo, sacrificio, con renuncias y elecciones. Ver como se cerraba una etapa muy feliz de mi vida y me asomaba al abismo de lo desconocido.
lunes, 6 de junio de 2016
Me acuerdo...(I)
El pasado miércoles, comencé un taller de literatura con Sergio del Molino. Este escritor es realmente interesante. Durante las dos horas que duró esta primera sesión del taller, una sesión suave, apenas nos pusimos en labor para escribir 10 sustantivos; me dejó completamente embelesado. Salí con la sensación de que del taller iba a aprender muchas cosas y no necesariamente sobre literatura.
- Mis padres eran profesores, mi madre tutora de 1º de EGB, yo tenía 4 años, y hasta que empecé 1º mi madre me tenía en clase, como alternativa perfecta a una guardería. Me sentaba en un pupitre al lado de su mesa. En las fiestas del colegio se celebraban carreras, una de ellas era para los alumnos más pequeños y yo participé. Recuerdo un patio enorme al que teníamos que dar una vuelta, Una ingente multitud mirándonos y en la línea de salida todos apiñados, con los niños que me llevaban dos años. Se dio la salida y empecé a correr con todas mis fuerzas, sin medida, de repente estaba sólo, escuchaba a la gente como me animaba, y así llegué a la meta. Llegué el primero, y no me lo podía creer. Me dieron una medalla de "oro", con un trozo de tela diminuto, hecho para el cuello de un niño pequeño. Y hasta hace bien poco seguía colgada de unos de los cuadros de mi habitación.
-Que iba a pescar al pantano con un amigo, íbamos en bicicleta, o en moto, o alguna vez (las menos), el padre de otro tercer amigo nos llevaba en su coche. Era un pantano en el que alguna vez se había ahogado alguna persona, y siempre la recomendación de mi madre era la de que no nos metiéramos dentro del agua de ninguna manera. Un día en el que estrenaba una caña de pescar, comprada, con el esfuerzo titánico de ahorrar mi exigua paga paterna. La coloqué en el soporte de hierro que permite apoyarla en el suelo , pero olvidé quitar el freno del carrete, me despisté, picó una carpa enorme y la arrancó del soporte. Veía con estupor como iba a toda velocidad hacia en centro del pantano. Me acordé de la recomendación de mi madre y titubeé un poco, pero conforme se iba alejando, la recomendación de mi madre me llegaba más amortiguada, cuando dejé de oírla, me quité las zapatillas y la camiseta y me tiré en plancha a las frías aguas del pantano. Me llevó un rato alcanzarla, pero al sacarla del agua la recompensa venía al final del hilo, con forma de un magnifico ejemplar de carpa.
Pensaba que los recuerdos surgirían a borbotones, pero realmente hay periodos de mi vida en los que apenas recuerdo nada. Hay etapas en las que me asomo a un lienzo en blanco. Es en estos momentos cuando me alegro de llevar un diario y poder rescatar esos recuerdo. Quizás, para como decía Sergio ayer reconstruirlos o decosntruirlo, ya partiendo de una dudosa objetividad, que es la mirada y la sensación subjetiva personal cuando me sucedía todo aquello y cuando lo escribía.
El diario a veces ha hecho de tabla de náufrago, pero evidentemente, no es esa su función, más bien es, o se ha convertido en un testigo mudo de mis pensamientos, en ocasiones contradictorios, en ocasiones incendiarios y en ocasiones suaves y conscientes de mi historia personal.
Lo que me ha traído 2025
Cada comienzo de año, traigo por el blog, las frases y pensamientos que me han acompañado este pasado año y que por un motivo o por otro me...
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Llegué a esta trilogía, por pura casualidad. Javier Cercas es un autor que me gusta, le he leído: "Soldados de Salamina", que me...
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Una de las muchas perlas que me encontré en "El infinito en un junco", es este poema de poeta bosnio Izet Sarajlic: CARTA AL AÑO ...
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Hace un tiempo frecuentaba el blog llamado "Manual del bon vivant", con entradas realmente míticas. Firmaba su autor bajo el seud...




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