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lunes, 18 de mayo de 2026

PEDALADAS I. 2026

 


En todos estos años del blog, donde he ido escribiendo de manera errática y poco sistematizada, iba sacando entradas de manera habitual, algún mes se podía dejar en blanco, pero era raro acabar el año con menos de una mensual, creo que hasta la fecha no había sucedido. Desde luego no es el caso de este 2026. Una mezcla de pereza, agotamiento, pudor y la sensación de que a quién le importa, ha hecho que haya pasado hasta mayo, con sólo la entrada de lo que me ha traído el 2025. Ni mis lecturas, ni dibujos, ni reflexiones de ningún tipo. Arranco hoy mis pedaladas de este año.

¿Un año de inflexión?¿Un año clave?¿Diferente?...Desde luego no creo que sea un año más,si  acaso,como dicen los abuelos: uno menos.

Sigo leyendo, pero también me está costando este año, aunque creo que mantendré esa media de 25-26 libros anuales. En breve publicaré mis lecturas de estos meses, ya llevo doce pendientes de describir, desde la última entrada de lecturas.

Estamos con preparativos, viajes, compromisos y diferentes cuitas.

Desde luego este año mi principal ocupación es el: AUTOCUIDADO. 

Pretendo que este año, por delante de todo esté mi salud, el control del estrés, mantener el cortisol controlado. Cuidarme, disfrutar, vivir. Es una tarea importante, no tengo ninguna duda. Evidentemente cuidarme es cuidar de los míos, disfrutar de ellos, bajar el rimo, darle importancia a loq ue lo tiene y quitársela a lo que no.

Ya se acerca el verano, siempre aspiramos a que éste sea el mejor de nuestras vidas. ¿Por qué no éste?

El verdadero lujo es estar rodeado de personas a las que quieres, moverte, disfrutar de tus inquietudes y aficiones, cuidar tu salud, viajar, saborear la vida. Entender que los años van pasando y que tu cuidado y tu vida, no se puede postergar por proyectos futuro. El aquí y ahora, alcanza una dimensión nunca vista hasta ahora. Como decía Pau Donés: Vivir es urgente!!



lunes, 14 de octubre de 2024

PEDALADAS V 2024.


En cuanto comenzamos las vacaciones de verano siempre lo digo: el año coge velocidad, volveremos y nos enfrentaremos a la vuelta al cole, enseguida los Pilares, Halloween, Navidades y antes de que nos demos cuenta, estaremos despidiendo al año y celebrando la llegada de uno nuevo. En esta ocasión, uno con  muy mala rima, así que habrá que estar atentos y abiertos a lo que venga.
Pues ya hemos check a lo de los Pilares. Puedo escuchar mientras tecleo, los últimos acordes de las fiestas, aunque el recinto ferial alargará posiblemente, una semana más sus atracciones, fiesta de la cerveza, circo de los horrores y demás entretenimientos.
Había tanta gente, que parecía que la regalaban. No tenéis casa o qué, parecía decir una ciudad, que rebosaba de personal por las calles, las plazas. No te quiero ya contar lo que era tomarse una cerveza, sentarse en un bar o aparcar el coche. Overbooking urbano, con una Zaragoza al borde del empacho.
Una nueva cinta de la medida del Pilar ha sido la causante de algunas de las colas de estas fiestas. No llegaos a hacernos con una de ellas, esperemos que vuelvan a hacerla y la dejen como habitual dentro de la gama estándar.
Los fuegos artificiales han llenado la noche de colores y los conciertos han aglutinado a jóvenes y no tanto, en los diferentes escenarios montados para la ocasión.
Un baño de multitudes se ha vuelto a dar la Pilarica. 
Zaragoza sigue brillando, reflejada en las aguas  del Ebro. Sigue acogiendo al visitante, al forastero, que no se le hace sentir como tal. A aquellos maños de vuelta, que tuvieron que marchar a otras ciudades hace años, pero que siempre tienen un altar en su corazón para la virgen y Aragón.
A mi estas fechas me mueven. Me emocionan. Me evocan. Me gustan. 
Mi padre cumple años el 11, lo hacía una de mis abuelas el 12. Tenemos la ofrenda, el día de la hispanidad, el desfile del día de la fiesta nacional. Nos sentimos orgullosos de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestra herencia y  legado. Siempre hemos celebrado estos días y así seguirá siendo mientras nos sea posible. Y hacerlo en esta ciudad, a la que cada vez aprecio, valoro y quiero más, es un orgullo y un placer que no tienen igual. 
He leído la triste noticia de que ha fallecido hoy Mayra Gómez Kemp, que nos acompañó junto con el Un, dos, tres muchas noches y programas de nuestra infancia.  Que la tierra te sea leve, que espero hayas encontrado, al menos en alguna ocasión, la felicidad y la ilusión, que nos regalabas con tu presencia en la pequeña pantalla y hasta aquí puedo leer...

domingo, 8 de septiembre de 2024

PEDALADAS IV 2024


Hubo una época, en que para mí, era más importante el comienzo del curso, que el comienzo del año. Eso fue cambiando con las responsabilidades laborales, los budgets, los Kpis y los ejercicios fiscales. Pero no deja de serme familiar y cercano el cambio, el reto, la aventura y la novedad que supone un nuevo curso escolar.
No me es para nada ajeno, el acarreo de nuevo material escolar, las extraescolares, los nuevos compañeros, horarios y todas las novedades agradables o desagradables que depara un regreso a las aulas.
Septiembre regresa tozudamente a arrancarnos del parnaso estival, de las playas llenas de arena, de los pueblos llenos de riachuelos y compañeros de aventuras, de destinos exóticos o castizos, pero alejados de los escenarios de nuestros quehaceres diarios. Es ese tutor pesado que nos devuelve, arrastrando del brazo, a nuestros puestos de trabajo, a nuestras vidas de currelas.
La verdad  sea dicha, lo llevo mal, ansiedad, tristeza profunda, deseo exacerbado de  vida de jubilado, brazos caídos, dolor vital, ojeras profundas, pie de atleta...Y eso que peino canas, soy el piloto de mi vida y debería de estar ya inmunizado de estas depresiones postvacacionales, así que no quiero ni pensar como será para los más pequeños. Yo creo, que es en este tipo de escollos, donde las infancias se van haciendo trizas, a fuerza de chocar cada año en ellos.
El más peque ha pasado un verano tremendo. De esos que José Mota diría: No digo que me lo mejores, no, iguálamelo. 
Dos semanas completas de playa, otra de viaje a una ciudad del norte, y otras cinco en el pueblo, cuatro de ellas sin la supervisión entre semana de sus padres. Vamos, lo que viene siendo un poco asalvajado. Su rutina diaria consistía en levantarse cuando se lo pidiera el cuerpo, las más de las veces se lo pedía muuuy tarde, luego piscina, vermut con oreja, comida, juegos en casa, paseo, bici, cena, para luego salir a jugar por todo el pueblo con el resto de lo chicos, hasta pasadas las 24:00. 
Ahora vas tú y le metes ocho horas  de disciplina colegial, entre cuatro paredes, madrugones a las 7:00, fútbol, plástica, judo, psicomotricidad, ukelele, sumas, restas, lectura comprensiva, conocimiento del medio, el documental de la recolección del coco en Siberia, etc, etc, y ríete tú de mi astenia veraniega, el pobre muchachito no debería levantar cabeza hasta Semana Santa. Pero estos chicos son de otra pasta, todoterrenos, inasequibles al desaliento, Semper Fidelis.
Como ejemplo de lo que digo dos fogonazos de este verano, que ilustran las ocurrencias y su capacidad de adaptación:
El primero  cuando nos contaba con todo el gracejo, que había ido al gimnasio de mayores que hay al lado de la piscina y que se había metido tanta "cancha" que casi se parte los sobacos (sic).
Y el segundo, una escena que presencié ayer, cuando le llamé para que guardara la bici y se subiera al coche para volvernos a Zaragoza. El amigo con el que estaba jugando le pregunto si ya se tenía que marchar del pueblo. Él le dijo que sí y acompañado de una mirada cómplice le dijo: "Nos lo hemos pasado bien". El amigo dejó su bici en el suelo, se acercó y se fundieron en un abrazo.

lunes, 27 de mayo de 2024

PEDALADAS II 2024


Tan natural, tan normal. Frío, calor, frío, calor, más frío, más calor, superamos registros milenarios de temperaturas, de estupidez, de populismos. La extinción está cerca. preparos rostros pálidos. Acordaros de la crema de, los antiestamínicos, de lavar las frutas y verduras antes de comerlas, de no tomar procesados, de reducir la ingesta de alcohol, de eliminar el azúcar, de no tomar hidratos por la noche, ni más de tres huevos a la semana, la leche sin lactosa, el café sin cafeína, la vida sin sobresaltos, las pastillas sin contraindicaciones, pasar sin hacer ruido, vivir sin molestar, trabajar sin queja, leer sin afán, soñar sin despeinarnos, jugar y perder, pagar y callar.
Y así, de esta manera pasan los días sin acercarme por aquí, sin dejar mi impronta, mis pensamientos, mis reflexiones, mis entradas de pedaladas o de mis lecturas, siempre con lo mismo, siempre igual   sin embargo siempre distinto. A nadie le importa, nadie las echa de menos, otros de más. Pasa marzo, abril, mayo agoniza, tic-tac, tic-tac, hagan juego señores... no va más.  Y el mundo gira, y sigue girando y vivir es urgente y la tarde se ha enfriado como un caldero de bronce.
He fallado un par de meses a la cita con mi blog. Me he dado un respiro. Al final la vida es lo que te pasa, mientras tu planificas otras cosas. 
Arrancó tan fuerte el año, que me dejó sin resuello, sin metas, con los retos, los no imposibles (de éstos siempre hay unos cuantos), ya casi resueltos y todavía muchos meses por delante.
Asisto, entre satisfecho, sorprendido y con un punto de nostalgia y de interés, al éxito de otras vidas, de otras carreras, al ocaso de otras, paralelas, divergentes, tangenciales, que se tocan en el infinito, o completamente ajenas, o aquellas que pudieron haber sido.
A mi me engaño la vida, rumian algunos, a mi me sorprendió, dicen otros, a mi me llevó en volandas, me dejé llevar, los demás, yo me hice a mi mismo, tras mucho esfuerzo y renuncias, algunos reivindican, y todos confluyen como los ríos en la mar, allí van los ríos caudales, allí los otros medianos y mas chicos y llegados todos son iguales.
Que el fin del mundo nos encuentre bailando.

 

jueves, 25 de noviembre de 2021

603138


Como cantaban Les Luthiers: "los jóvenes de hoy en día..." y hasta ahí la cita; no sabrán lo que eran los prefijos telefónicos, cuando la telefonía era analógica, cableada y con una ruedecita que giraba mientras marcábamos el conjunto de números de nuestro interlocutor. Cuando si había dos teléfonos en casa y decolgabas mientras estaban hablando, podías ser testigo de la conversación. Cuando el cable te ataba a lugar donde estuviera colocado el teléfono, las más de las veces en el recibidor de la casa. Donde cuando llamabas a casa de una chica, te podía descolgar su padre, su hermano, la abuela o cualquier otra persona, a la que tenias que explicarle quién eras y porqué querías hablar con fulanita. Eso era echarle huevos a las relaciones y lo demás tonterías.
Por ese motivo, tampoco entenderán el comienzo de la canción de Hombre G "la carretera". Arranca con la frase: "Me paso la vida marcando el 91...", indicando que estaba todo el día fuera de Madrid, en gira con los conciertos que les llevaban por toda España y que para hablar con su chica tenía que marcar ese prefijo de Madrid, que era el 91, el de Teruel era el 978, el de Zaragoza el 976 y así sucesivamente para cada una de las provincias de España. 
Llegó la telefónica móvil, internet y nuestra forma de relacionarnos, quedar, ligar, trabajar y en definitiva vivir, cambiaron de manera radical. 
Era una época en la que conocíamos los teléfonos de  nuestros abuelos, de nuestra casa, de lo  amigos, los teníamos todos perfectamente memorizados, yo todavía tengo guardados en mi disco duro alguno de aquellos números que marcaba con más asiduidad, cuando llamábamos las tardes de los domingos, o las tardes antes del fin de semana, desgranado las monedas que llevábamos para mantener la conversación.
 El número que encabeza esta entrada era el número de mi casa de Teruel. Al que llamaba por ejemplo mi primo cuando quería gastarme una broma el día de los Santos Inocentes. 60 31 38, hoy estará en el limbo de los números buenos. Hoy no tengo memorizado ningún teléfono al que llamo, para eso esta la memoria de mi móvil. Si me quedara sin él, sería incapaz de llamar a nadie para que viniera a echarme una mano, sólo quizás al teléfono fijo de mi trabajo
Cuando estábamos fuera de casa, las cabinas era el único cordón umbilical que nos mantenía unido al cariño de los nuestros. Eran albaceas de nuestros afectos, testigos de nuestro caminar por las ciudades y hasta protagonistas de películas.
"Me paso la vida marcando un 91...".
Os dejo la canción "la carretera" de Hombres G.


miércoles, 24 de febrero de 2021

Lo que me ha traído 2020.


No hay ninguna duda, este año pasado 2.020 ha sido horrible, para olvidar, para arrancar del almanaque.  Pero aplicando una práctica de Javier Aznar, alias "El guardián en el centeno", al que leo desde hace mucho, (en su antiguo blog del "Bon vivant", sus libros y su colaboraciones en la revista Vanity), traeré por aquí, lo que me ha dejado 2.020.
Ya sigo sus recomendación de: "Comparte lo que lees", con las entradas sobre mis lecturas. Pero en este caso, "Lo que me ha dejado 2.020", es un compendio de frases, pensamientos y citas que he ido recopilando a lo largo del año y que quiero mostrar en esta entrada.

Allí van:

Unos apuntes sobre liderazgo: "El peor líder es aquel a quien la gente desprecia. El buen líder es aquel a quién la gente reverencia. El gran líder es aquel que hace decir a la gente: Lo hicimos nosotros mismos". 
"Es un gran error dar por hecho lo contemplado" Verso de Carlos Oroza.
"Soy una gran mentira que dice siempre la verdad". Jean Coctezu.
El mundo está dividido entre los que resuelven problemas y los que están esperando que se los resuelvan.
Escribí en mis objetivos de abril: Sobrevivir.
"...lo que siempre ha definido la condición humana: La plena conciencia de nuestra mortalidad, la lúcida y madura conciencia de que la vida y la muerte serpentean una junto a la otra con caminos coplanarios, continuos y de igual importancia". Antonio Scurati. El hijo del siglo.
"Que no se nos pase la vida esperando mejores tiempos.
"Las personas no eligen cosas, eligen descripciones de cosas". "Nadie toma una decisión por un número. Necesita una historia". Del libro Deshaciendo errores de M. Lewis.
"Cuando nos asomamos al abismo de la vejez, siempre viene un niño y nos empuja por detrás". Ramón Gómez de la Serna.
"No hay una respuesta correcta. Hay respuestas únicas".
"Sólo por la calma se reina sobre las almas". W. Churchill.
"Los que luchan pueden fracasar, incluso morir en el intento; pero los que se resignan mueren todos los días". Carlo Frabetti.
"Hay que ver el universo en la parada del autobús" D. Bowie.
"Todo tiempo pasado es tiempo perdido". "Si yo recordara todo lo que olvidé, me moriría de arrepentimiento". "La memoria es un género de ficción". "Ninguna derrota es la derrota". Del Gato Culto de Paco Ignacio Taibo I.
"Es con los ojos, no se da con los labios, el primer beso".
"Desconfiar del escritor que no le guste la noche". J.Mª Mico.
"La memoria es el perro más estúpido. Le tiras un palo y te trae cualquier otra cosa". Ray Loriga.
Las quejas producen inmovilismo. Son un agujero negro por el que se escapa la energía.
"Toda música no solicitada es ruido". Miguel Milá.
"Abre tus ojos verdes, Marta, que quiero oír el mar". José Hierro.
"Si cuidas las pequeñas cosas, las convertirás en grandes...Si cuidas sólo las grandes, siempre serás pequeño..." Faulkner.
"No hay nada más inútil que hacer de manera muy eficiente algo que no había que hacer". Peter Drucker.
"La vida tiene que ser intensa, no extensa, hay que ensancharla más que alargarla". Antonio Gala.
"Que la literatura se parezca a una conversación". Sergio del Molino.
Plan de acción: 1º Aguantar el golpe. 2º Luchar de igual a igual para ser mejor. 3º(lo que marca la diferencia) Movimiento lateral y golpe por el flanco.
"Cuando murió Luke Perry (a efectos culturales murió Dylan McKay), sus espectadores no guardaron luto por la adolescencia que vivieron. Guardaron luto por la adolescencia que imaginaron". "Sensación de Vivir proponía una promesa de felicidad que, treinta años después, sigue sin cumplirse y madurar significa darse cuenta, que sólo la promesa ya era la felicidad". Juan Sanguino en ICON.

miércoles, 26 de agosto de 2020

La irreversibilidad de la muerte.

 


Recientemente ha fallecido un tío mío, muy allegado, el hermano de mi madre. En estos últimos años han fallecido algunos más, también muy allegados. De esos que forman parte de tus recuerdos infantiles, de las fotos de los cumpleaños, los veraneos. Los recuerdas de las grandes mesadas de celebraciones, fiestas familiares, bodas, comuniones, noches buenas, noches viejas. Te has reído, has conversado, has aprendido, en definitiva: has crecido con ellos. Son parte de tu imaginario, de tus recuerdos y por supuesto de tu vida. 

Me viene muchas veces a la mente ese dicho: "La mesa larga, los abuelos vivos, todos lo tíos y primos reunidos. Comida en la mesa. De niños éramos ricos y no lo sabíamos".

De estas personas nos queda su legado, el más evidente, su principal obra: sus hijos, mis primos. Si te fijas bien, si te paras a observar, los podrás ver en éstos, en sus gestos, en sus expresiones, en su conducta. Allí hay algo de ellos, lo puedes llegar a ver. No se han ido del todo. Además me gusta pensar, que es cierto aquello que donde existe el recuerdo, la muerte no tiene poder. De esta manera mientras los recordemos, los tendremos con nosotros de una u otra manera.

Dicen los psicólogos, que lo más difícil de entender por los niños, es la irreversibilidad de la muerte. Pueden entender que el abuelito se haya ido, pero no son capaces de entender que nunca volverá. Preguntan por él tiempo después, o esperan que en cualquier momento llame a la puerta, o si se les ha dicho que se ha ido al cielo, miran hacia allí, esperando que en un momento u otro vuelva, porque en sus pequeñas cabecitas no entienden que es para siempre. El concepto para siempre también se les escapa. No conciben que nunca volverán a abrazarlo o a compartir relatos, paseos y aventuras. 

A los niños les cuesta entender la irreversibilidad de la muerte, sinceramente: a mi también.

viernes, 31 de enero de 2020

Pedaladas I 2020


Pero que difícil se hace siempre empezar un nuevo año. Desglosar cada uno de los nuevos propósitos, poner la fecha correctamente sin equivocarte, dejar marchar a ese año que hasta ahora era tu presente, para convertirse en pasado y pasar a ocupar una habitación en ese gran palacio de la memoria. Donde coinciden en los espacios comunes recuerdos de tu infancia, juventud, de aquel verano de 1996 o del 2011, o la primavera del 2013, o el invierno de 2001, o tantos y tantos retazos de vidas y recuerdos.
Dejar ir, hacer hueco, tirar. Como si fuera tan fácil ésto último: tirar.
Hace dos noches tiré unos tubos de acuarelas que llevaban conmigo más de treinta años. Los tubos estaban enteros, sin abrir, pero algunos ya supuraban nostalgia y olvido a la vez, dejando un resto pringoso, en la base de la lata que  les servía de panteón. No era, por supuesto, su caja original, ésta de madera ya desapareció, infectada de carcoma y mudanzas. Treinta años que esperaron a ser abiertas para inundar el mundo de color y que han acabado su vida en el fondo de una bolsa de basura. A algunos les hice un entierro vikingo, aquellos que fueron buenos y no se resistieron  a su apertura, vomitaron su contenido, tiñendo los restos de su pigmento: verdes, azules, rojos, sienas, esmeraldas. Unos residuos tornados a  multicolor, un final exiguo, carente de toda gloria, pañales y cortezas de queso que bien podrían ser la última tendencia en ARCO. Allí fueron después de tantos años, aún me resistía a tirarlos, aún busque alguna escusa  exculpatoria que les librara del cadalso del cubo de basura, pero no la encontré o al menos no fue muy convincente y por fin, después de tantos años sin usarlas, allí fueron. Y conforme las abría, volvía a mi recuerdo aquel joven idealista, que le gustaba pintar con acuarela y que fue incapaz de hacerlo durante muchos años. 
¿Cómo somos capaces de perdernos tanto?¿Cómo nos engaña la vida con otras cosas, con lo que llaman responsabilidades, para dejar de hacer lo que realmente nos gusta o nos apetece, o nos hace sentir vivos?
Tanto me gustaban aquellas acuarelas, tan buenas me parecían y tan ocupado estaba en otras cosas, que nunca era el momento de usarlas, nunca era la ocasión adecuada, tan bueno debía ser el dibujo que nunca llegó. Al final supuraron tristeza y abandono, para recordarme que estaban allí y que no las había utilizado en todos estos años. Si existe un limbo de las acuarelas, me estarán contemplando desde allí y me echaran en cara su existencia perdida. La de dibujos y cuadros que podrían haber ilustrado, los amaneces que podíamos haber contemplado junto. Al final mal empleadas.
Primera lección del año, que viene con la primera pedalada del año.
Ya me atrevo a despedir al 2019, a decirle adiós, no has estado mal, esta década no. 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

El ocaso de los ídolos.

Cuando Nietzche estaba al final de sus días y ya un poco gaga (si no lo estuvo siempre), publicó "El ocaso de los ídolos". Hoy me viene de perlas, para encabezar esta entrada, que está relacionada con el título, no con el contenido de lo publicado por Nietzche.
Este año 2.016 está siendo ese ocaso para muchos de los iconos de la cultura, el cine, la música, el deporte, como Alan Thicke, Leonar Cohen, Gene Wilder, Prince, Johan Cruyff (este era uno de mis mayores ídolos siendo yo bien pequeño), David Bowie...
 
 
Pero además, no se quiere ir 2.016 sin arrancarnos a otros dos ídolos de juventud, como fueron George Michael y Carrie Fisher (la princesa Leia de la Guerra de las Galaxias).
 



La princesa Leia, ha sido todo un personaje para nuestra generación, que no olvidaremos ese traje de esclava a los pies de Java, ni ese triangulo amoroso, que se rompió cuando nos enteramos todos que Luke era su hermano. En la última entrega de la saga, conocimos al hijo de Leia con Han Solo.
 
 
Esta ha sido una pareja icónica, en la ficción o en la realidad. Pareja que se ha roto definitivamente con la muerte de la actriz. Yo creo que toda mi generación y  las que disfrutaron las tres primeras películas de la saga; las que luego fueron los capítulos IV, V y VI, con esta muerte hemos sentido que se nos ha ido algo nuestro.
 
 
"Que la fuerza te acompañe princesa Leia".
 
Y para cerrar esta entrada, cómo no nombrar a George Michael. El día de Navidad murió en su casa. Una vida llena de éxitos musicales, ya desde Wham,  con la canción navideña más "pinchada" del mundo. De inconformismo y escándalos, pero que siempre fue un gran benefactor de diferentes causas humanitarias.
 

 
Recuerdo perfectamente, su primer disco en solitario. Aún conservo ese vinilo. Estaba en unos grandes almacenes de Valencia, en la planta joven y no hacía mas que sonar, una y otra vez "Faith". Me acuerdo de la ropa que me compre, unos vaqueros blancos y un jersey de lana verde claro y por supuesto el disco.
 
 
Al año siguiente, ya en Zaragoza, cuando salía de bares, era normal cruzarte con tres, cuatro o cinco clones de George Michael, con el pendientito de la crucecita, gafas de piloto y barbita de cuatro días.
Iconos, ídolos de nuestra juventud que se han ido en este terrible 2.016.
¿Cuánto tiempo los conservaremos en nuestra memoria?¿Serán eternos o se irán diluyendo en las brumas del tiempo?
Dicen, que quien fallece, no lo hace del todo si lo mantenemos vivo en  nuestra mente, si lo recordamos periódicamente.
No dejamos que mueran nuestro ídolos, no dejemos que el 2.016 sea su ocaso.
 
Recordemos, recordemos... 'Cause I gotta have faith, faith, faith..
 

Mis lecturas de 2026. I

Este año me he prodigado poco en el blog. Ha sido un año especial, y cuando la vida te distrae, no tienes tiempo de andar con zarandajas, bl...