miércoles, 6 de marzo de 2019

Pedaladas I 2019

Fotografía tomada en las calles de Langa del Castillo este verano.


Ya estamos inmersos en pleno 2019.  Las primeras pedaladas de este año. Muy felices me las prometía publicando a primeros de enero la primera poesía. Me decía a mí mismo, que este año iba a ser muy prolífico en cuanto a entradas en el blog, escritos y otras hierbas. Pero al final, más de lo mismo. Falta de tiempo, pocas entradas, estamos en marzo y apenas he publicado dos. Tempus fugit, a toda pastilla.
Pude correr la carrera del Ebro, la hice mejor de lo que me esperaba, no había entrenado nada, pero está visto que el crossfit funciona y que el que tuvo, retuvo. Al menos cumplo uno de mis primeros retos del año.
Pero esto va muy rápido, mucho. Apenas nos hemos quitado las gafas y bigotes del cotillón que ya casi entramos en Semana Santa y ya se sabe, pasada ésta, vacaciones de verano, vuelta al cole, pilares y de nuevo Navidad. ¡Dios mío que ritmo frenético! Menos mal que hay cosas que nos ralentizan, que nos dan calma, que nos hacen parar: Jugar una tarde con un bebe, hablar de diferentes cosas con tus hijos mayores, leer un buen libro, un largo abrazo...
Mi capacidad lectora va viento en popa, acabo de terminas "Los desertores", comienzo "Derecho natural" y en la cola de lectura se acumulan los ejemplares. Tengo que proponerme firmemente no comprar más libros en los próximos meses. Pero claro, tengo a la vuelta de la esquina el día del libro, será una tarea difícil.
Mi faceta de artista, escritor, dibujante, pintor, guitarrista, cantante callejero... está aparcada, ahora ocupa su sitio el estadista, el directivo, el conductor de voluntades. Me hace falta bohemia, conciertos hasta bien entrada la noche, una  exposición interesante, la presentación de un libro, con posteriores cañas con su autor. Pero claro, todo no se puede, ¿o sí?
 
 

lunes, 18 de febrero de 2019

Mis lecturas del principio de 2019


La lectura es inherente a mi rutina. Forma parte de mi ser, de mi comportamiento y me sirve de consulta, de evasión, de reflexión, de catalizador, de planificador, de concreción, de exploración, de estimulación, de tantas y tantas cosas, que no sería lo que soy ahora mismo, si no fuera por la lectura. Concretamente, por mis lecturas.
Al leer, previamente elegimos, qué leemos y cuanto leemos. Esa elección nos forja, nos moldea, nos hace ser una cosa y no otra.  La lectura es lúdica, seria, reflexiva, banal, profunda. Se mezcla con nuestro estado  de ánimo, o nuestro momento vital. o con nuestras inquietudes y da un fruto u otro, o queda yerma en nuestro intelecto. Pero toda lectura imprime un carácter, hace una muesca o nos condiciona de alguna manera.
Éstas han sido las que me han marcado y acompañado en estos días primeros del año 2019:

 
"14" de Jean Echenoz Anthine. Una deslumbrante novela, que en menos de cien páginas y centrado en su protagonista, nos describe de manera clara y descarnada la realidad de la I Guerra Mundial y las consecuencias en los que vivieron su horror. Lectura concreta, sencilla, sintética y muy bien construida. Increíble que en tan pocas páginas sea capaz de transmitir tanto.

 
"Anatomía del valor", de Lord Moran. Publicado originalmente en 1945, fruto de las notas y de la experiencias del autor durante la I Guerra Mundial, en las trincheras de la campiña francesa. El autor, médico personal a la sazón de Winston Churchill. No es un libro redondo, es un compendio de pensamientos, anécdotas, notas, donde se va desgranando el comportamiento humano llevado al extremo en una zona de conflicto. Las fases del valor, la influencia de la imaginación, la reacción a diferentes situaciones, la cobardía, el egoísmo, el afán de supervivencia, o anteponer un ideal superior a la propia supervivencia. Fue un libro recomendado en muchas academias militares, pues describía crudamente la manera de enfrentarse al miedo de diferentes hombres, donde se buscaba un patrón de comportamiento o una explicación al estrés de combate o al comportamiento heroico. Una lectura interesante, nada ligera, pero desde luego muy recomendable para todos los apasionados de la historia militar y del comportamiento humano.
 

"Clases de literatura", de Julio Cortázar.
"Berkeley, California, otoño de 1980. En la cima de su carrera y después de años de negativas, Julio Cortázar acepta dar un curso universitario de dos meses en los Estados Unidos. Como cabía esperar, no se tratará de conferencias magistrales sino de una serie de charlas sobre literatura, y sobre todo acerca de su experiencia de escritor y la génesis de sus obras."


Pues eso, una transcripción de las clases que dio Julio Cortázar, donde habló de su obra, de política, de literatura, del cuento, del cine, de su obra, del compromiso de los autores con su entorno. Un texto muy interesante que nos acerca y nos da a conocer a Cortázar y sus impresiones sobre su propia creación.


"Lolita", de Vladimir Nabokov. Uno de los clásicos por antonomasia. Muchas veces por mi parte cogido para leerlo y abandonado a las primeras hojas. Una vez leído uno de los mejores comienzos de un libro de la literatura universal, a las pocas páginas lo aparcaba por el hartazgo de demasiados lugares comunes, muy reconocibles,  con otras muchas cosas que había leído o visto en el cine y en la televisión. Ha sido una obra que se ha replicado tanto, bien la trama central como el entorno común de moteles y "road movies" americanas, que me costaba encontrarle frescura. Pero me he puesto y pasadas esas primeras páginas he ido encontrando la esencia de la novela, el oficio de Nabokov y la he acabado disfrutando, independientemente del espinoso tema y de las características morales de su protagonista. He reconocido la obra maestra y la he disfrutado. 


"Los últimos. Voces de la Laponia española", de Paco Cerdá. Un libro que de nuevo pone el foco en los temas que ya hemos leído en "La España vacía" de Sergio del Molino y "La lluvia amarilla", de Julio Llamazares. Libro, éste último nombrado por cierto en esta obra. 2.500 kilómetros de viaje por l España despoblada: las montañas de Burgos y de La Rioja, las provincias enteras de Soria y Guadalajara, los extremos de las de Zaragoza y Segovia, la zona cero de Teruel, el epicentro de la despoblación ibérica junto con la serranía de Cuenca, las comarcas del interior de Castellón y Valencia. Donde nos muestran la huida de los pueblos a la ciudad y del interior a las costas. Cómo se está desvertebrando el territorio, la pérdida de la gente y por tanto la falta de servicios y como no hay servicios, se va la gente. La pescadilla que se muerde la cola, el círculo vicioso de  la despoblación. El problema que tienen nuestros administradores y líderes encima de la mesa y que por desgracia, me temo que tiene muy mala, por no decir nula; solución. Me ha gustado mucho la referencia a Maderuelo, pueblo que conozco bien y que me ha gustado encontrar por estas líneas. En definitiva una lectura fantástica, un magnífico descubrimiento.

martes, 1 de enero de 2019

Comienzo de año con poesía.

 
 
Pues eso, comencemos el año con un poema, de Aute, genial artista, poeta, cantautor, pintor, todo arte.


Pero quiero que me digas amor
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar era el verbo más bello
dímelo, me va la vida en ello.

Luis Eduardo Aute

lunes, 31 de diciembre de 2018

Adiós 2018.



Llega la hora de la despedida. Apenas unas horas para decir adiós a 2.018. Para mi un año intenso. Con muchas novedades y con extraordinario y precioso cambio en mi vida. 
Ha sido un año fructífero, no he publicado un nuevo libro, ni he hecho una nueva exposición de pintura, tampoco he avanzado con la guitarra, pero ha sido el año de una de mis tres mejores obras: Santiago, Javier y Mario.
El próximo año viene con muchas novedades, la propia aventura de criar a un niño pequeño y vivir la adolescencia y la juventud de mis otros dos vástagos. También nuevos retos profesionales, más viajes, nuevas responsabilidades. Algunas de las cosas que venía haciendo hasta ahora se quedará algo relegadas únicamente por una cuestión de tiempo, pero ahí están latentes hasta su próxima activación. No renuncio a un próximo libro, una próxima exposición, más dibujos, más retos en la recreación histórica, pero tendrán que esperar a su momento. Sí que tengo como reto para este año llegar al mes de julio en perfecta forma física. He hecho en ese sentido un gran descubrimiento: el crossfit. Desde septiembre lo practico al menos un par de días a la semana y estoy encantado por sus resultados y por el propio sistema de entrenamiento, creo que me aporta muchas cosas y a lo largo del año 2019 va a ser una constante. Quiero retomar también el tema de las carreras, ya me he apuntado a la del Ebro  habrá algunas más, y quizás compartida con mi hijo Javier. El padel es otra de las cosas que no quiero dejar, al menos un partido a la semana. Este próximo 2019, el ejercicio ocupa un lugar prioritario en mi agenda.
Este final del 2018 ha venido plagado de sustos entre conocidos y familiares, hospitalizaciones, infartos. La vida nos recuerda que es efímera, que en cualquier momento Caronte te corta el cupón y cruzas la laguna Estigia sin decir ni mu. Así que esos toques en cabeza ajena han de reafirmar las ganas de vivir, de cuidarse, de crecer, de aprender, de que todos los días sean tan intensos como si fueran el último, de amar, de dejarse querer. Mi padre siempre despotrica de los años que terminan en 9, el próximo acaba en este número, pero confío y deseo, que sea éste el que rompa esa aciaga tradición. Por mi parte pondré todo lo posible para que así sea.
No me queda más que decir, salvo: Feliz año, mucha suerte, mucha felicidad, mucha salud y un fuerte abrazo para todos.
 
 

jueves, 29 de noviembre de 2018

Mis lecturas de otoño 2018


Estos últimos meses, la entrada del otoño, que no del frío, que apenas se asoma tímido y juguetón; me ha cundido bastante. Como decía aquel: confieso que he leído.
Como dirían algún hobbit, no he leído ni la mitad de la mitad de lo que me hubiera gustado leer, pero he leído y además he descubierto un nuevo autor que me ha sorprendido y gustado: Eloy Moreno.
Ahora estoy con un clasicazo, pero aún no lo he terminado, para la próxima entrada de lecturas, que ya será en diciembre o quizás, para el 2.019.
Comienzo con mis lecturas otoñales:
 
 
"Lo que encontré bajo el sofá", de Eloy Moreno. Una joven profesora tiene que cubrir una suplencia en Toledo. Hasta allí se desplaza con su hija pequeña, dejando al marido guardando su ausencia. Toledo se revelará como una ciudad misteriosa y la arrastrará en una serie de acontecimientos donde se cruzará con diferentes personajes que interaccionaran de una manera u otra con su historia. Magníficamente construida, con miradas constantes a diferentes focos que a su vez van construyendo el entorno, tramas paralelas. Me encantó. Me gustó tanto que busqué sin falta otro libro suyo, la que fue su primera obra publicada.
 
 
"El bolígrafo de gel verde", de también Eloy Moreno. Dicen que el autor auto publicó esta novela y se recorrió España con sus libros, hasta que los lectores le hicieron tanto caso que una editorial decidió publicárselo. Una novela que ha tenido dos vidas. En este libro descubrimos un protagonista cercano y que no acaba de encontrarse cómodo con lo que le pasa en su vida. Una pequeña obsesión, con un bolígrafo, le lleva a meterse en tribulaciones que tendrán consecuencias insospechadas. Una novela que habla de la crisis, de los méritos, de la vida, de relaciones tanto en el trabajo como entre amigos y con la pareja. Trepidante, sorprendente, no me decepcionó para nada. Un autor desde luego para tener muy en cuenta.
 
 
"Ordesa" de Manuel Vilas. Un libro descarnado, duro y a la vez lleno de emotividad y sentimientos. Un escritor a los pies de los caballos de sus aciertos y sus errores, de la relación con sus padres, con sus hijos, con la bebida, con sus neuras, con su forma de ganarse la vida, . Una de las cosas en la que nos hacían especial hincapié, es que el escritor no puede escribir para ensalzarse, si no que al contrario, cuando más evidenciara su débil naturaleza y sus problemas, más auténtico era y más conectaba con el lector. Desde luego Manuel Vilas, no se deja nada, se da caña de la buena, para mi gusto hasta demasiada, se podía lanzar algún flor, tratar más benévolamente. El libro me lo he leído muy rápido, para mi, siempre un buen indicador. Desde luego muy diferente de otras lecturas a las que acostumbro.
 
 
"Lugares fuera de sitio", de Sergio del Molino. Un nuevo ensayo, que algunos califican de continuación de "La España vacía". De nuevo Sergio nos cuenta muchas cosa, que nos van perfilando otras muchas y diferentes. Un recorrido por las esquinas dobladas del mapa patrio. Donde nos muestras esas rarezas cartográficas, su origen, su esencia, su realidad. Una lectura amena, interesante, donde, como en tantas obras de Sergio, salimos aprendiendo algo nuevo.

martes, 27 de noviembre de 2018

No es tarde


Nunca es tarde para empezar de cero,
para quemar los barcos,
para que alguien te diga:
-Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.

Nunca es tarde para cortar la cuerda,
para volver a echar las campanas al vuelo,
para beber de ese agua que no ibas a beber.

Nunca es tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre que no pueda
permitirse un pasado.

Y además
es tan fácil:
llega María, acaba el invierno, sale el sol,
la nieve llora lágrimas de gigante vencido
y de pronto la puerta no es un error del muro
y la calma no es cal viva en el alma
y mis llaves no cierran y abren una prisión.

Es así, tan sencillo de explicar: -Ya no es tarde,
y si antes escribía para poder vivir,
ahora
quiero vivir
para contarlo.

Benjamín Prado.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Pedaladas VII. 2018




Se nos va, se nos va irremediablemente. El año se nos va y yo llevo un porrón de días sin escribir ni una línea. Estoy más atacado que la Estrella de la Muerte. Tengo la agenda más apretada que los tornillos de un submarino. Más quemado que la moto de un hippy. Más agobiado que Marco el día de la madre. Pero bueno, así y todo hay que hacer un poder y traer por aquí unas pedaladas que serán o las últimas o de las últimas del año.
Tengo en la cola de impresión una entrada sobre las lecturas de este otoño. Me ha cundido, además libros muy interesantes, en breve, antes de final de año la traigo por aquí, aún en la situación descrita anteriormente.
Hace un par de semanas estuve por Francia, de trabajo, pero pude aprovechar un día para visitar la región del Somme. Lugar conocido por la terrible batalla de la I Guerra Mundial. Bueno realmente allí, estuvieron tres años seguidos combatiendo, siendo aquellos campos ondulados la tumba de más de un millón  de soldados. Visité varios museos, trincheras, mausoleos, recordatorios, monolitos, etc. Coincidía además, que se conmemoraba el centenario del armisticio justo el fin de semana que estuve yo, el 11 de noviembre.
Viendo aquellos sitios, te puedes hacer una idea terrible, de la magnitud del desastre. De la carnicería, del horror, del absurdo. Aquellos campos de Francia, que fueron la tumba de la juventud y la risa de aquella Europa.
Esas cruces, esos panteones, todo aquello  no sirvió como algo disuasorio algunos años después, para evitar otra guerra de nuevo a escala mundial y que se cebó de nuevo en la vieja Europa.
Impresiona conocer los lugares, pasearte por los cráteres de las minas, por los refugios, la catedral de Arras, los pueblos que estaban en uno y otro bando Hoy haces kilómetros por allí sin problema, a los ingleses les costó avanzar 900 metros meses y miles de muertos, para luego desandar lo avanzado.
Tremendo, la humanidad en su máxima locura. La sin razón, la soberbia de la ignorancia, los afanes expansionistas, coloniales, más soberbia, más codicia, más locura. Una guerra producida especialmente por el afán belicista de todos los contendientes. Que dura fue luego la realidad, que terribles las nuevas heridas, los nuevos instrumentos de matar. ¡Qué ciegos!
Una lección que además no enseñó nada, en pocas décadas, de nuevo Europa se desangraría.
¿Podemos decir que ahora hemos aprendido la lección? Me gustaría pensar que si, pero algunos argumentos supremacistas, étnicos y nacionalistas que enviaron a generaciones enteras al horror de la guerra, se siguen utilizando en conflictos menores, o eso nos parece. Que el fuego no encuentre lugar donde prender, no quiere decir que no sea una imprudencia o una temeridad por si mismo. Si los políticos y próceres, avivan las llamas del odio y de la violencia, sólo nos queda  a los ciudadanos normales, rezar y pedir por que no encuentren la mecha que haga detonar la sociedad del bienestar, la tolerancia, el bien común.
Los políticos que agitan la antorcha a la menor oportunidad, deberían volver la vista atrás y reflexionar.
 

Mis lecturas de 2026. I

Este año me he prodigado poco en el blog. Ha sido un año especial, y cuando la vida te distrae, no tienes tiempo de andar con zarandajas, bl...