lunes, 4 de junio de 2018

Disciplina secreta.



DISCIPLINA SECRETA
La casa como barco
en alta mar de junio.

Las calles como trenes
de noche sosegada.

Estas cosas no pasan en el mundo.

Estoy por afirmar
que ahora vivo en un libro de poemas.

Pero si tú me miras,
decidida a existir
desde el fondo templado de tus ojos,
también existe el mundo.

Y muy probablemente
yo acabaré por existir contigo.
 
Luis García Montero 

viernes, 1 de junio de 2018

Porque la vida no es suficiente.



...Todos necesitamos la belleza para que las vida nos sea soportable. Lo explicó muy bien Fernando Pessoa: "La literatura. como el arte en general, es la demostración de que la vida no basta".
De Rosa Montero en el libro: "La ridícula idea de no volver a verte".

jueves, 31 de mayo de 2018

Pedaladas III. 2018


El pasado es un lugar extranjero decía recientemente Sergio del Molino. Un lugar ajeno ya a nosotros, un mero recuerdo, una nostalgia, y conforme pasa el tiempo, más alejado de lo que fue en realidad, para pasar a formar parte de nuestra historia y  ésta devendrá a ser cada vez más, ficticia.
¿Cómo será nuestro pasado de dentro de cinco años?¿Y de dentro de diez?¿Cómo recordaremos qué?¿Y qué recordaremos cómo?
Lo acontecido deja de ser nuestro, pasa a la dimensión de los onírico, de la irrealidad, de la fábula, de la ficción basada en hechos reales, hayan sucedido o no.
El verano está cercano, la llegada de Mario también, la sequía ha desaparecido y la tierra está empapada. Esto será algo después de ahora, y luego...
¿Seremos actores, cuentistas, observadores, qué rol ocuparemos?¿Todos un poco, ninguno?¿Qué será lo importante?¿Que será dentro de unos cuantos años?¿Habrá cambiado nuestra mirada o lo que vemos?
¿Quién nos roba el tiempo?¿Donde lo perdemos?¿En qué lo invertimos?¿Nos es rentable?¿Hay retorno de la inversión o es a fondo perdido?
¿El camino, el viaje o el destino?
Y cuando llegues a recopilar todas las respuestas, de nuevo, la vida te cambiará las preguntas.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Mis lecturas de primavera de 2018

Mi capacidad lectora en esta NO primavera (donde nos van a salir aletas y branquias), es de nivel bajo. Me cuesta ponerme, cuando tengo un momento libre me dedico a montar cunas, cómodas, cambiadores, desmontar estanterías para dejar espacio para el niño que ha de venir y en definitiva tareas de logística y adecuación de un nuevo ser, muy alejadas del universo lector. Aún así he podido deleitarme con un monográfico de Eduardo Galeano, del que poco había leído y del que poco sabía, aunque con motivo de su no muy lejano fallecimiento, los medios lo citaron hasta la saciedad y en esa extraña afición de exaltación de la obra del que ya no puede seguir creando, se desataron las loas a Galeano. Supongo que pasará parecido con el reciente deceso de Roth. Dice algún columnista que hay gente que escribe y que Philip  Roth era escritor, marcando un matiz sutil pero a la vez sustancial. Junto a Paul Auster, es mi autor norteamericano preferido. El libro "Patrimonio", me conmovió hasta el tuétano. Pero no nos desviemos, Philip tendrá su hueco con "Némesis" y alguna cosita más, pero centrémonos en el uruguayo que amaba el fútbol, pero era consciente que no era lo suyo. y que tenía una pluma ágil, comprometida y con un cierto aire exótico, escribía bello.
Así pues, he acabado recientemente dos libros de Galeano que quería compartir:
 
 
"El fútbol a sol y sombra".
 
Un libro que habla de futbol, futbolistas partidos, copas y todo el universo relacionado con el deporte del balompié, de las leyendas, las tradiciones, la hinchada. Ese toque sudamericano que eleva a religión la pasión del futbol, con sus ángeles y sus demonios. Una lectura imprescindible para los amantes del balón y sorprendente y entretenida para cualquier otro.
Una muestra de lo que se puede encontrar entre esas líneas, su prólogo:
 

 «Todos los uruguayos nacemos gritando gol y por eso hay tanto ruido en las
maternidades, hay un estrépito tremendo. Yo quise ser jugador de fútbol como

todos los niños uruguayos. Jugaba de ocho y me fue muy mal porque siempre fui
un “pata dura” terrible. La pelota y yo nunca pudimos entendernos, fue un caso de
amor no correspondido. También era un desastre en otro sentido: cuando los
rivales hacían una linda jugada yo iba y los felicitaba, lo cual es un pecado
imperdonable para las reglas del fútbol moderno.»
 Eduardo Galeano 


 
 
"Bocas del tiempo".
 
Una lectura extraordinaria que me ha sorprendido. Un conjunto de pequeñas piezas de escritura, apenas párrafos, ensamblados e independientes a la vez unos con otros. Algunas de ellas las he citado en este mismo blog. Recomendable, ligero y versátil .

miércoles, 25 de abril de 2018

El hombre más viejo del mundo.


 

El hombre más viejo del mundo

  Era verano, era el tiempo de la subienda de los peces, y hacía una incontable

cantidad de veranos que don Francisco Barriosnuevo estaba allí.

   —Él es un comeaños —dijo la vecina—. Más viejo que las tortugas.

La vecina raspaba a cuchillo las escamas de un pescado, las moscas se


restregaban las patas ante el banquete y don Francisco bebía un jugo de guay aba.

Gustavo Tatis, que había venido de lejos, le hacía preguntas al oído.

Mundo quieto, aire quieto. En el pueblo de Majagual, un caserío perdido en

los pantanos, todos los demás estaban durmiendo la siesta.

Gustavo le preguntó por su primer amor. Tuvo que repetir la pregunta varias

veces, primer amor, primer amor, PRIMER AMOR. El matusalén se empujaba
la oreja con la mano:

—¿Cómo? ¿Cómo dice?

Y por fin: Ah, sí.

Balanceándose en la mecedora, frunció las cejas, cerró los ojos:

 —Mi primer amor…

 Gustavo esperó. Esperó mientras viajaba la memoria, gastado barquito, y la

memoria tropezaba, se hundía, se perdía. Era una navegación de mucho más de

un siglo, y en las aguas de la memoria había mucha niebla. Don Francisco iba en

busca de su primera vez, la cara contraída, estrujada por mil surcos; y Gustavo

miró para otro lado y esperó.

Y por fin don Francisco murmuró, casi en secreto: Isabel. Y clavó en la tierra

su bastón de cañabrava, y apoy ado en el bastón se alzó de su asiento, se irguió

como gallo y aulló:

—¡Isabeeeeeeeel!  
 
Eduardo Galeano.




 

martes, 10 de abril de 2018

Mis primeros dibujos de 2.018

En ese totum revolutum que es este blog, siempre ha habido hueco para mis dibujos y mis pinturas. También lo hay para mis lecturas, mis reflexiones, la música, la literatura, pedaladas, greguerías y otras muchas cosas.
Hoy  toca de nuevo para la rama artística de los dibujos, en tinta y lapicero. Traigo varias composiciones sencillas y rápidas, las primeras de este año.
 
 




 

sábado, 17 de marzo de 2018

Las trampas del tiempo



 
"Las trampas del tiempo
  
Sentada de cuclillas en la cama, ella lo miró largamente, le recorrió el cuerpo desnudo de la cabeza a los pies, como estudiándole las pecas y los poros, y dijo:
 
—Lo único que te cambiaría es el domicilio.   

 
Y desde entonces vivieron juntos, fueron juntos, y se divertían peleando por el diario a la hora del desayuno, y cocinaban inventando y dormían anudados.

Ahora este hombre, mutilado de ella, quisiera recordarla como era. Como
era cualquiera de las que ella era, cada una con su propia gracia y poderío, porque esa mujer tenía la asombrosa costumbre de nacer con frecuencia.
Pero no. La memoria se niega. La memoria no quiere devolverle nada más que ese cuerpo helado donde ella no estaba, ese cuerpo vacío de las muchas mujeres que fue."
 
 
 
Eduardo Galeano