jueves, 10 de noviembre de 2016

Mis lecturas de octubre 2016.

 
Mis lecturas de octubre, y bueno un poquito de noviembre, ayer mismo terminé "El azar y viceversa".
La primera de ellas fue:
 
 
"Instrumental", de James Rhodes. Este libro despertó mi curiosidad, ya que está publicado por la editorial BLACKIE BOOKS. Hasta la fecha lo que he leído de esa editorial me ha gustado mucho. Me gusta la encuadernación de sus libros, el papel, la imagen. Así que entré a mi librería de cabecera pidiendo me enseñaran que libros tenía de Blackie-Books, me recomendaron éste, entre otros, Leí la contraportada y me quedé espeluznado, describía con cuatro frases su calvario de abusos, violaciones y el devenir de su terrible historia. No, ese libro no es para mi, le dije al amable y prescriptor librero, pero éste insistió, argumentó que era lo mejor que había leído últimamente. Pero, no, no me apetecía leer sobre desgracias, abusos a niños, y  demás, no puedo con ese tema, no me gusta ver el lado sórdido de la humanidad y así lo dejé, compré otro de esa editorial. Pero al tiempo, volví a leer una reseña de "Instrumental" y ya fui directamente a comprarlo.
La verdad es que su lectura no deja indiferente. Lees abusos, sí, pero no lees el lado sórdido de la humanidad, todo lo contrario. Lees una vida apasionada, que ha sido capaz de superar las dificultades, los traumas, un canto a la vida, al amor, a la voluntad. Lees sobre un grandísimo ser humano, sus grandezas y sus miserias, sus días bueno y malos y como va bregando con todo ello, y va construyendo su vida. Ves como siempre puedes cambiar las cosas, como las decisiones te llevan a uno y otro lado, cómo uno puede equivocarse y rectificar, aprender y mejorar. Lees sobre amor, pareja, paternidad y amistad. Cerré el libro y realmente me sentía una persona diferente que cuando lo empecé. Mejor sin duda.
A parte de la lectura extraordinaria, te remite a una banda sonora del libro (no es el único libro donde me lo he encontrado, como por ejemplo "La hora Violeta" y algún otro), en una lista de spotify. Una auténtica delicia.
En breve vendrá por Zaragoza a dar un concierto, no faltaré, y desde luego, no dejéis de leerlo, es vida en porciones gigantes.
 
La última:
 
 
"El azar y viceversa", de Felipe Benítez Reyes. En este caso no conocía al autor, aunque por supuesto la editorial. Leí una reseña literaria, una recomendación, vi a una persona llevando este libro en el AVE y fue suficiente para desear leerlo.
El libro es de una tamaño interesante, el protagonista es de Rota y me encantaba leer sobre sus peripecias en Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, Conil, Caños de Meca, y aledaños, pues los había conocido este verano y me ubicaba perfectamente. La lectura de este libro, sobre todo en sus primeros tres cuartos, te traslada a aquellas novelas tipo el Buscón, Rinconete y Cortadillo, el Lazarillo de Tormes, donde los jóvenes pícaros van sobreviviendo en diferentes trabajos, con diferentes amos y donde unas veces la fortuna les sonríe y otras les muele a palos. Muy divertida, escrita en un estilo peculiar. El personaje principal lo vas viendo crecer, hacerse un hombre y te engancha. Una biografía peculiar, particular, en una España que creíamos desaparecida, pero que está a la vuelta de la esquina. Por supuesto, otro "pedazo" de libro que hay que leer.
 

martes, 8 de noviembre de 2016

Exposición en Brunomonkeybarber.

 
 
Al principio de año, en una de mis libretas apunté algunas de las metas y retos que quería conseguir este año 2016.
Algunos puntos son una constante, como son viajar, hacer deporte, actividades nuevas o retomar antiguas, ir a conciertos, leer, ...  pero otros conllevan un puntito algo más de desafío. Al filo de éstos últimos, a parte de hacer un curso intensivo de escritura con Sergio del Molino, estaba el escribir un libro de poesía y hacer una exposición de mis dibujos y acuarelas.
Estoy casi recién llegado de Praga, el sábado monté a caballo y pude ir un día a tirar al plato, dos actividades que hacía tiempo que no practicaba. Tengo previsto participar el alguna recreación de época diferente a la medieval, sigo con mis lecturas, que voy reflejando periódicamente por aquí, comics incluidos. He escrito mi libro de poesía, al que espero en alguna ocasión presentar a algún concurso de poesía. Este año no he estado inspirado para presentarme a las postales desde el limbo, pero este domingo hago una exposición, humilde, sencilla, en la barbería "Monkey Barber" de Bruno, en la calle Santa Isabel de Zaragoza. Para mí todo un logro, una satisfacción y que me supone tachar otro de los puntos de la lista de principio de año.
La expo es este sábado, de 19:00 a 23:00, donde compartiremos cervezas, vino, algo de picar, y por supuestos conversaciones y hablaremos, de dibujo, de sueños, técnicas y todo lo que se os pueda ocurrir. Por supuesto, estáis invitados.
Estoy deseando sentarme a preparar la lista del año 2017.
 

sábado, 15 de octubre de 2016

Hacer un "Rajoy".

 
 
Ante una situación o un pregunta incómoda y comprometedora, mi interlocutor ayer me dijo, literalmente: ante esa situación, yo prefiero hacer un "Rajoy".
Hace unos meses hablaba de la figura de don Tancredo, que era aplicable completamente a nuestro actual presidente del gobernó en "disfunciones".
En su actitud, en su NO gobierno, va a incorporar una nueva acepción al lenguaje popular: "hacer un Rajoy". Es decir, pasar de largo, hacer como que no lo oye, que no va con él, no involucrarse, pasar del tema, hacerse el sueco, el "longis"...
Este señor lleva sin gobernarnos mucho tiempo, sólo sabe pasar desapercibido, esquivar los casos de corrupción, mirar para otro lado, que corra el tiempo.
Encima tiene suerte, Pedro Sánchez se lo ha puesto de cara. A ver si ahora se acuerda de sus argumentos de patriotismo, altura de miras y demás, por el bien del país y se decide a crear un gobierno de una vez.
Es un cadáver político, que hiede, que huele, que apesta. De un inmovilismo recalcitrante y aún así se le sigue votando porque es lo menos malo. Imaginaros las alternativas.
Pero no mueven ficha, no se renuevan, y en la misma política y actitud, renovarán sus cargos, responsabilidades y prebendas, que al final es lo único que les importa.
Hacía tiempo que no escribía sobre política, porque la situación, es tan, tan, taaaaannnn lamentable, que no merece la pena perder un minuto hablando de esta cuadrilla de mediocres. Pero ese "voy a hacer un Rajoy", me llegó al alma. Cómo puede ser que nos desgobiernen con tanta desfachatez.
Nos mienten, nos manipulan, se aprovechan de nosotros y ahí siguen, en su sitio. van a tener razón que al final lo importante en política, es pasar desapercibido.
 
 

viernes, 14 de octubre de 2016

Rhodes habla de creatividad.


Fragmento del libro "Instrumental", de James Rhodes.

«Encontrad lo que os encanta y dejad que os mate»
(Charles Bukowski)


"Después del inevitable «¿Cuántas horas ensayas al día?» y del «Enséñame las manos», el comentario más habitual que me suele hacer la gente cuando se entera de que soy pianista es el siguiente: «Yo tocaba el piano de pequeño, lamento mucho haberlo dejado». Supongo que los escritores han perdido la cuenta de la cantidad de personas que les han dicho «que siempre han llevado un libro en su interior». Parece que nos hemos convertido en una sociedad de creatividad perdida y añorada. Un mundo en el que la gente se ha rendido (o los han forzado a rendirse) a una vida sonámbula compuesta por el trabajo, las obligaciones domésticas, lo pagos de la hipoteca, la comida basura, la tele basura, el todo basura, ex-mujeres enfadadas, hijos con déficit de atención y el gran atractivo de  comer pollo en un cubo mientras se mandan e-mails a clientes a las ocho de la tarde de un fin de semana.
  Hagamos el cálculo, podemos funcionar (a veces de maravilla) con seis horas de sueño por la noche. Durante siglos, ocho horas de trabajo han sido más que suficientes (no deja de ser irónico que trabajemos más horas desde que se han inventado Internet y los smartphones). Con cuatro horas sobra para recoger a los niños, adecentar el piso, comer, limpiar y el resto de etcéteras. Nos quedan seis. Trescientos sesenta minutos para hacer lo que queremos. ¿Lo que queremos es limitarnos a atontarnos y hacer aún más rico al directivo iscográfico Simon Cowell? ¿Pasar el rato en Twitter y Facebook buscando un romance, un bromance, gatos, partes meteorológicos, necrológicas y cotilleos? ¿Emborracharnos nostálgica y desastrosamente en un pub en el que ni siquiera se puede fumar?
  ¿Y si pudieras aprender todo lo que hay que saber para tocar el piano en menos de una hora (algo que sostenía, de forma correcta desde mi punto de vista, el fallecido y genial Glenn Gould)? Las nociones básicas de cómo ensayar y cómo leer partituras, la mecánica física del movimiento de los dedos y la postura, todas las herramientas necesarias para llegar a interpretar una pieza, se pueden escribir y transmitir como si fuera el manual para montar un mueble en casa; luego ya solo depende de ti dedicarte a gritar y chillar y clavarte clavos en los dedos con la esperanza de poder descifrar algo indeciblemente incomprensible, hasta que, si tienes mucha suerte, acabas algo que se parece a medias al producto original.
  ¿Y si por doscientas libras pudieras comprarte un viejo piano vertical por eBay y que te lo llevaran a casa? ¿Y si luego te dijeran que con el profesor adecuado y cuarenta minutos diarios de ensayo bien hecho puedes aprender en pocas semanas una pieza que siempre has querido tocar? ¿No merece la pena explorar esta posibilidad?
  ¿Y si en vez de un club de lectura te unieras a un club de escritura? En el que todas las semanas tuvieras la obligación (de verdad) de llevar tres páginas de tu novela, novela corta, obra de teatro, para leerlas en voz alta.
 ¿Y si en vez de pagar las setenta libras mensuales que te cuesta un gimnasio al que le encanta hacerte sentir gordo, culpable y a años luz del hombre con el que tu mujer se casó, te compras unos lienzos en blanco, pinturas, y pasas un rato todos los días creando tu versión del «te quiero» hasta darte cuenta de que cualquier mujer al lado de la cual valga la pena estar querría acostarse contigo en ese mismo momento justo por eso, a pesar de que no tengas unos abdominales perfectos?
  Yo estuve diez años sin tocar el piano. Una década de muerte lenta en la que trabajé en la City llevado por la codicia, en pos de algo que nunca llegó a existir (seguridad, autoestima, ser Don Draper aunque un poco más bajito y sin tantas mujeres alrededor). Solo cuando el dolor de no estar tocando se hizo mayor que el dolor imaginado de si estar haciéndolo, tuve los cojones suficientes para dedicarme a lo que realmente quería, a lo que me había obsesionado desde los siete años: ser concertista de piano.
  (...)Y sin embargo... la recompensa de coger un montón de papeles llenos de tinta de una estantería de la tienda Chappel de Bond Street es indescriptible. Llevártelos a casa en metro, colocar la partitura, un lápiz, café y un cenicero en el piano y acabar al cabo de unos días, semanas o meses, siendo capaz de interpretar algo que un compositor loco, genial, chalado, de hace trescientos años, escuchó en su cabeza mientras el dolor o la sífilis lo volvían loco. Una pieza musical que siempre dejara perplejas a las grandes mentes del mundo, que no puede explicarse, que sigue viva, flotando en éter, y que lo seguirá haciendo durante varios siglos. Eso es algo extraordinario. Yo lo hice. Y lo hago continuamente, cosa que no deja de sorprenderme.
  El Gobierno esta llevando a cabo recortes en los estudios musicales de los colegios, cargándose las becas artísticas con el mismo júbilo que siente un niño estadounidense y obeso en la heladería Baskin Robbins.  De modo que, aunque solo sea por joder, ¿no merece la pena luchar contra eso con algún gesto pequeño? Escribe tu puto libro. Apréndete un preludio de Chopin, ponte en plan Jackson Pollock con los niños, pasa unas horas redactando un haiku. Hazlo porque importa, incluso sin la fanfarria, el dinero, y la fama y las sesiones de fotos para la revista Heat a las que todos nuestros hijos creen hoy que tienen derecho porque Harry Styles ha salido en ella.
  Charles Bukowski, héroe de los adolescentes angustiados de todo el planeta, nos pide que «encontremos lo que nos encanta y dejemos que nos mate», Quizá el suicidio por creatividad sea algo a lo que aspirar en una época en la que la mayoría de la gente conoce mejor a Katie Price que el Concierto «Emperador»,"

martes, 27 de septiembre de 2016

Mis lecturas de agosto y septiembre de 2016.

Cuando mis vacaciones estivales estaban a punto de empezar, hice mis cábalas y mis previsiones, y una de las cosas que iba a hacer, era leer. Leer mucho, más que los meses anteriores, que habían sido unos meses muy prolíficos en lecturas. Pero ahora ya pasadas éstas, y con el mes de septiembre casi agonizante, puedo decir con toda rotundidad: De lo dicho nada.
El verano ha sido más movido y menos apoltronado de lo que me imaginaba, o de lo que quizás hubiera deseado. Ha sido muy activo, con mucha actividad y haciendo muchas cosas en escenarios diversos Sin duda, unas muy buenas vacaciones. Un muy buen verano, de verdad.
Pero para la lectura, no ha habido mucha ocasión, tenia que ir arañando los momentos para poder coger un libro. Así que apenas he podido completar la lectura de tres libros.

Mis lecturas de estos dos meses han sido éstas:
 

"Donde los escorpiones", de Lorenzo Silva. La última aventura, el último caso de nuestros guardia civiles favoritos.  Bevilacqua y Chamorro se ven obligados a personarse en pleno Afganistán,  para investigar el asesinato de un suboficial español. Deben amoldarse a la vida militar y en zona de operaciones, a parte de contar con la enrevesada situación de competencias entre los diferentes contingentes y estamentos. En la línea de toda la serie, me ha encantado.              


"La España vacía", de Sergio del Molino. No es una novela, es un ensayo.  Sergio tiene siempre la habilidad de ir construyendo lo que quiere contarnos, contándonos otras muchas cosas. Haciendo múltiples referencias a libros, películas, música, a la historia, a sus vivencias. Simplificándolo mucho podríamos decir que es un agitador cultural, despierta curiosidades, anima a leer otras cosas, a aprender, a profundizar. Es un magnífico libro. Una reflexión muy actual. La pasada semana sin ir más lejos, el regional abría su informativo con la noticia de que Teruel era la provincia europea con menos densidad de población, por de bajo de Laponia. Europa entera se echaba las manos a la cabeza. Teruel había perdido 4 habitantes por día. La España vacía se sigue vaciando. En definitiva un libro estupendo, interesante e ilustrativo.

 
 
"Cuatro amigos", de David Trueba. Una novela que podría parecer una típica "road movie", con tintes  gamberros. Muy reflexivo, con un tinte amargo a pesar de perfilarse como "Veinte Mil leguas de viaje subnormal", entre otros apelativos que le ponen. Un viaje de vacaciones de cuatro amigos, cada uno con sus particularidades,  su sentido de la amistad, en la línea del paso de la juventud a la madurez, cada uno con sus miserias y sus mochilas. Dividido en tres capítulos, en los que pasan esos últimos 15 días de agosto recorriendo las diferentes carreteras de España, para acabar en la boda de Bárbara, la ex del que nos cuenta las peripecias.
El libro está lleno de frases lapidarias, situaciones tremendas y es una desenfadada y a la vez caústica visión sobre esa edad, en la que da la sensación de estar en tierra de nadie. 


sábado, 17 de septiembre de 2016

...Trata de arrancarlo por Dios!!!


 
"Trata de arrancarlo, por Dios", fue el grito desesperado de Luis Moya a su compañero Carlos Sainz. Eran las 14:15 de la tarde del 24 de noviembre de 1998 y sólo faltaban 500 metros para que Sainz y Moya lograran su tercer título del mundial de rallies en el Rally de Inglaterra. Pero por desgracia una avería les impidió cruzar la meta y perdieron el título. Luis Moya hizo célebre esa expresión: "Trata de arrancarlo Carlos. Trata de arrancarlo, por Dios!!", para acabar estampando el casco contra la luneta trasera del coche, fruto de la rabia, la impotencia, la frustración y la desesperación. Desde ese día a Luis se le ha colgado un poco en sambenito de ser un poco gafe.
 
 
Para las generaciones que vimos la escena en las noticias y posteriores, ha quedado para la posteridad ese: "Trata de arrancarlo...".
Cuantas veces me viene a la cabeza.
Sin ir más lejos durante toda esta reentré, donde me temo que arrastro una gigantesca depresión postvacacional.
Quince días son ya los que llevo incorporado de nuevo a mi puesto de trabajo y a la cartesiana y caustica realidad, y que no, que no me hallo. Que no me hago con ella, que no consigo adoptar rutinas, ni saber cuales deben ser. No se si quiero o debo dibujar y pintar, escribir, hacer deporte, perfeccionar mi inglés, leer tal o cual libro o aprender punto de cruz o hacer un curso de recolección de cocos en Siberia.
Mi subconsciente y mi conciencia me gritan al unísono: "TRATA DE ARRANCARLO!! TRATA DE ARRANCARLO, POR DIOS!!" .
Pero nada, no engancha, el alternador no carga, el motor de arranque no engrana, no hay manera. No se si necesito que me empujen, que pase un tiempo para que enganche o que se yo.
Así que aquí seguiré, seré disciplinado e iré cumpliendo mis responsabilidades, obligaciones y proyectos más inmediatos sin pensar mucho, tratando de arrancar este nuevo curso, y cuando tenga ya el motor en su punto y bien revolucionado, meter el puño para salir disparado a nuevos o viejos objetivos, pero teniendo claro cuales son.
En el horizonte más inmediato tengo la Antología de Relatos por el 800 aniversario de los Amantes de Teruel, los escritores entregados a la producción de sus relatos, y ya con editorial a falta de acotar detalles. Por otro lado una exposición de mis dibujos y acuarelas en Bruno Monkey Barber , después las postales desde el Limbo de esta nueva edición, y escribir yo mi relato para la antología. Y eso sin pensar en nada más allá. Retomar guitarra, deporte, etc. Y todo esto encajarlo en una rutina...¡Trata de arrancarlo, por Dios, trata de arrancarlo!!!!
 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Campo Santo.




 

Por jardines de piedra,
empapados de lluvia,
florecen los sueños que no fueron.
Sepultados los recuerdos,
con la mortaja del silencio.
Extraño paisaje de muertos.
 
 
©Jesús J. Jambrina