Dicen que el discurso político español es muy infantil.
Será por eso que cuando los oigo, me entran ganas de llorar.
En todos estos años del blog, donde he ido escribiendo de manera errática y poco sistematizada, iba sacando entradas de manera habitual, a...
Será... ¡Por eso a mi me da por patalear y quisiera en ocasiones morder y arañar!
ResponderEliminarSí, sí, también.
ResponderEliminarNos retrotraen a nuestra más tierna infancia.
Y a nuestros miedos en forma de hombre del saco...
ResponderEliminarDiscurso político, esa conjunción de palabras sinónimas de la nada.
Le dan una nueva dimensión a lo del hombre del saco, para "trincar".
ResponderEliminar