sábado, 7 de febrero de 2015

De la relatividad del tiempo.

 
Escribir, supongo que será, como otras muchas cosas y como decía alguno 20 % inspiración y 80 % transpiración.
Picasso decía que la inspiración siempre le pillaba trabajando, y en esa línea esta entrada va a corresponder a esa transpiración, a ese: me tengo que poner, a esa disciplina de junta letras para ir haciendo oficio.
Porque la verdad, este frío que hace, deja las ideas compactadas en lo más profundo de nuestro cerebro, esperando días mejores, más cálidos y primaverales. Aun nos queda casi dos meses de invierno y este se va a hacer notar, por lo que estamos viendo y sufriendo.
Al hilo del título, la frase de "Tempus fugit", es evidente, y con él las oportunidades, las más importantes y las más irrelevantes. Lo que hoy está al alcance de la mano, mañana ya no. La decisión postergada, muchas veces no vuelve a encontrar los mismos parámetros de cuando se tomó la misma, y automáticamente queda inhabilitada.
El tiempo, ya lo decía Einstein, es relativo, no es lo mismo un minuto en un examen, que en un spa, que con nuestro mejor amigo o nuestro vecino más insufrible. No vivimos ese minuto igual en un restaurante agradable, que en un tranvía atestado de gente, o caminando por la calle con un cierzo de impresión.
El tiempo es relativo, cada minuto se vive de una manera distinta. Lo único que tienen en común, es que bien se nos pase en un suspiro, o se nos haga eterno, el minuto pasado, no vuelve, como decía el difunto José Luis Sanpedro:
"El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida".
Saquémosle el mayor rendimiento a ese tiempo, a esa vida. No nos perdamos en cabreos, frustraciones, desencuentro o malos entendidos. Lo que nos impida avanzar, disfrutar y vivir, apartado a un lado, que no interrumpa nuestros pasos.
Y a vivir, que son dos días y uno llueve y hace cierzo. 
 
 

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