domingo, 14 de febrero de 2010

Tiempo de políticos.

En octubre del 2008, el sistema financiero español estuvo al borde del colapso, sólo una rápida intervención del gobierno evitó un desastre, quién sabe, si irreversible.
Debido a esta situación, y a las que la causaron como fueron factores externos, las tan cacareadas hipotecas basura, las puferas sociedades de inversión, etc... fue corriente ver en los medios de comunicación a numerosos políticos del suelo patrio, indicar que los políticos solucionarían la stuación, en la que nos habían metido los banqueros y los economistas.
Otros gritaban que el libre mercado, el capitalismo atroz, los empresarios, la economía, debían de desaparecer haciendo mutis por el foro y dejar paso a aquellos a los que correspondía por natura, o por designio divino, ocupar esa posición, que no eran otros que los políticos.
Es decir despues de unas cuantas décadas demostrando su caracter mediocre y cainita, hora la clase política se iba a erigir en la salvadora del mundo, de nuestras macros y micros economías.
Proclamaban: "¡ES LA HORA DE LOS POLÍTICOS!".
Estadistas, ensayistas, electoralistas, todos se subían al carro, de que los políticos pondrían a todos los profesionales en su sitio y que ellos, que se han encargado toda su vida de vivir del mercadeo de humo, serían los que dirigirían a buen puerto esta nave que hacía aguas.
¡BIEN!
Ya ha llovido desde entonces, ¿donde está esa clase política que lo iba a arreglar todo, todo, todo...?
¿Donde están las soluciones, donde las perspectivas reales de reactivación, donde el nuevo orden mundial?
Como dijo en su día Zola...
Yo acuso:
Yo acuso a esta clase política de defender la oligarquía más absurda que haya conocido la humanidad.
Yo acuso a esta clase política de su ignorancia y mediocridad.
Yo acuso a esta clase política de su falta de conocimiento de la realidad.
Yo acuso a esta clase política de defender su pesebre por encima de los intereses generales.
Yo acuso a esta clase política de enaltecer la sinvergüenzonería, el tráfico de influencias y la mordida más rastrera.
Yo acuso a esta clase política de ser endogámica, sin más miras que un puesto en el partido o en el gobierno, caiga quien caiga y cueste lo que cueste.
Yo acuso a esta clase política de falta de ideas, de ambición, de voluntad, de honradez, de ganas de trabajar.
Yo acuso a esta clase política de mentir, de engañar, de vivir en el embuste, antes que reconocer sus errores.
Yo os acuso por incapaces.
Quizá es el momento de decir que el tiempo de los políticos ha pasado, son dinosaurios en extinción, que vengan profesionales, emprendedores, creadores, gestores, personas con ganas de trabajar que no saquen de esta situación y asienten las bases sobre las que podamos crecer.
Mientras tanto, políticos, yo os acuso...

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Jesús, cada día me doy más cuenta de que en este puto país ser una persona honrada que trabaja (cuando tiene dónde) y paga sus impuestos sin procurar el perjuicio de nadie no tiene ningún futuro. Nos están obligando, día tras día, a ser unos sinvergüenzas, a estafar, a engañar, a robar hasta el cepillo de las iglesias, a pisar a nuestro padre si es preciso con tal de obtener el éxito y el provecho propio, caiga quien caiga...

    Es tristísimo, pero es una verdad como un templo. Vamos a tener que convertirnos en lo que nunca quisimos ser.

    ResponderEliminar
  3. Pues espero Herodoto que no sea así, y que los que dejen de ser lo que son sean ellos.

    ResponderEliminar