jueves, 30 de abril de 2009

Hacer felices a los demás.

El hacer felices a los demás es una buena práctica, nos hace humanos, bondadosos, mejores personas.
Yo hoy, he hecho feliz a una persona, un profesional...mi dentista.
He ido por una pequeña molestia en una muela y cuando me ha examinado, me ha mirado fijamente y me ha sonreído:
─ Claro, ¿cómo no te va molestar? Si lo que tienes ahí, es una pedazo de Wii que me voy a comprar con tu muela. JAJAJAJAJAJAJA...
Al principio me ha dado algo de escalofríos esa risa espontánea y sincera, pero después he entendido que era por felicidad y que yo he aportado algo, humildemente, a la misma.
Ya me ha citado para la próxima consulta, me ha dicho algo sobre últimas voluntades y no se que de un ojo de la cara, pero entiendo que es por ese sentido del humor tan suyo, ¡ese gracejo!
Lo importante, es que pueda seguir pagando ese pedazo de trozo de piso de 1.500 metros espalda, que tiene en una de las zonas más céntricas de Zaragoza, y oye si de paso salvamos la muela pues mejor.
La pena es que en esta muela no tenga las comisiones millonarias que proporcionaba la otra Muela, de la que por cierto a nivel informativo nacional, nada se sabe, esto huele a que mucho se va a tapar.
En fin, mi obra buena del día, hacer feliz a mi dentista.

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