viernes, 27 de marzo de 2015

Hora de aventuras.

Vemos en el cine, en las revistas chic, en los diferentes blogs, las diferentes maneras de clasificar a la gente.
En la película del Francotirador (para mí peliculón), el padre del protagonista clasifica a la gente en corderos, lobos y perros guardianes.
También he leído la clasificación entre los que leen las historias, los que escriben las historias y los que las viven.
Y así podríamos seguir ad infinitum...
Yo creo que de vez en cuando podemos estar en uno u otro papel. Un día escribiremos nosotros la historia, otros la leeremos y otros seremos nuestros propios protagonistas. Viviremos nuestra aventura.
La clave de una vida excitante y feliz creo que es la cantidad de aventuras que seas capaz de vivir. Da igual si las cuentas o no, si te las leen o no, tú sabes que las has vivido. Tu mirada nunca vuelve a ser igual que antes de la ultima aventura que viviste.
La clave también está en saber qué es aventura. No me refiero ni mucho menos a lances con personas del sexo opuesto, ni mucho menos. No van por ahí los tiros.
Definir que es aventura es clave para distinguir una vida de otra.
Una aventura es un libro que leer, una obra de teatro, una película de la que te han hablado y otra de la que no sabes nada.
Un reto deportivo. Una prueba desconocida. Unas zapatillas nuevas.
Una aventura es un disco, una camiseta ajustada, una mañana en el Mercado de Las Armas.
Un fin de semana con esa persona especial.
Un partido de pádel con amigos. Una excursión al pirineo. Una noche al raso.
Un viaje a Londres con tus hijos.
Aventura es hacer una paella con fuego de leña, paella para veinte personas que comen o no en función de tu habilidad culinaria.
Un proyecto empresarial. Escribir una poesía o una entrada de este blog.
Una aventura es pedirle a alguien que cene contigo o que vaya contigo a un concierto o a ver los fuegos artificiales.
Una aventura es explicarle la lección a tu hijos y aguantar el suspense del resultado del examen.
Una aventura es cada vez que te levantas, cada vez que haces algo nuevo, que te ilusionas con algo o con alguien. Cada vez que quedas con un amigo de los viejos o encuentras uno nuevo.
Definitivamente, me gusta la aventura. Soy un aventurero empedernido.
Cada vez que me miro al espejo veo mi sombrero de fieltro, mi látigo y mi cazadora de cuero marrón, mi cicatriz en la mejilla y la pasión por emprender una nueva aventura.
Cada día, todos y cada uno de los días, una aventura nueva.

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