viernes, 6 de octubre de 2017

EL olvido que seremos...

 

Aquí. Hoy

Ya somos el olvido que seremos
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los triunfos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.
 
J.L.Borges
 
 
 
 
"Todos estamos condenados al polvo y al olvido [...]. Sobrevivimos por unos frágiles años, todavía, después de muertos, en la memoria de otros, pero también esa memoria personal, con cada instante que pasa, está siempre más cerca de desaparecer. Los libros son un simulacro de recuerdo, una prótesis para recordar, un intento desesperado por hacer un poco más perdurable lo que es irremediablemente finito. Todas esas personas con las que está tejida la trama más entrañable de mi memoria, todas esas presencias que fueron mi infancia y mi juventud, o ya desaparecieron y son solo fantasmas, o vamos camino de desaparecer, y somos proyectos de espectros que todavía se mueven por el mundo. En breve todas estas personas de carne y hueso, todos estos amigos y parientes a quienes tanto quiero, todos esos enemigos que devotamente me odian, no serán más reales que cualquier personaje de ficción, y tendrán su misma consistencia fantasmal de evocaciones y espectros, y eso en el mejor de los casos, pues de la mayoría de ellos no quedará sino un puñado de polvo y la inscripción de una lápida cuyas letras se irán borrando en el cementerio. Visto en perspectiva, como el tiempo del recuerdo vivido es tan corto, si juzgamos sabiamente, "ya somos el olvido que seremos", como decía Borges. Para él este olvido y ese polvo elemental en el que nos convertiremos eran un consuelo "bajo el indiferente azul del Cielo". Si el cielo, como parece, es indiferente a todas nuestras alegrías y a todas nuestras desgracias, si al universo le tiene sin cuidado que existan hombres o no, volver a integrarnos a la nada de la que vinimos es, sí, la peor desgracia, pero al mismo tiempo, también, el mayor alivio y el único descanso, pues ya no sufriremos con la tragedia, que es la conciencia del dolor y de la muerte de las personas que amamos."

                                   Héctor Abad Faciolince, El olvido que seremos, Seix Barral, Booket, 2010, pp.272-273

 
 
Hoy traigo por aquí un poema de Borges, que tiene historia.  Lo hago después de escuchar ayer a Héctor Abad Faciolince, que con motivo de la reedición de su libro: "El olvido que seremos", está por España. Me gustó mucho lo que habló ayer. En su día el libro me encantó, fue una delicia su lectura.

Este poema de Borges tiene toda una historia, os dejo un enlace del propio Héctor donde habla de la misma. El día del asesinato de su padre, encontraron en sus bolsillos un papel con estos versos.

 

lunes, 18 de septiembre de 2017

Mis lecturas del final del verano de 2017.

Esta es la última semana, oficialmente, del verano.
Una de las cosas, que siempre me planteo en mis vacaciones es leer. Por aquí traigo esas lecturas del verano y las que llegaron hasta el pasado viernes por la noche, cuando cerraba el libro de  la mirada de los peces.


 "One day". Me hice con este libro aproximadamente hace dos años, pero por diferentes motivos, lo iba dejando en la cola de los pendientes. Por fin, ocupando el primer lugar en  mi lista veraniega, empecé con él. El libro describe a lo largo de veinte años, el mismo día en la vida de dos personas, chico y chica, llevándonos por su vida y su relación a lo largo de todos esos años. Es una lectura entrañable, mágica. En ella he encontrado un párrafo que en tres líneas es capaz de reflejar toda la historia de amor de los dos protagonistas, y tiene una sensibilidad y una transcendencia que te deja con un nudo en la garganta. Entretenido y precioso, muy recomendable.

 
"El último concierto de David Salas", de Roberto Malo. Un libro breve, desternillante, desenfadado, muy granuja, ligero y divertido. Un cantante  caradura nos describe, en riguroso orden alfabético, su carrera musical.
 

"Técnicas de iluminación", Eloy Tizón. Otro libro de relatos del escritor de: "La velocidad del los jardines". Relatos de una prosa amalgamada, procelosa, profunda. Tuve que leer alguno de los relatos un par de veces y aún así, en algunos me perdía en el abismo abisal. Una buen lectura, pero no la adecuada para la sombrilla. Tendré que volver a releerlo de nuevo.
 

"Segunda regional" de Mario Hinojosa. Breve poemario cuya inspiración es el futbol, el futbol humilde, el de andar por casa.
 

"Réplica", de Miguel Serrano Larraz. Libro de relatos, en la misma línea que "Orbita". Relatos que nos llevan a finales inexistentes, en su inmensa mayoría; universos inciertos, inquietantes, con un halo futurista. Cada relato está investido de un estilo y personalidad propios. Me ha gustado especialmente el que da nombre al libro, en cualquier caso interesante lectura.
 

"La mirada de los peces", de Sergio del Molino. Con este libro me ha pasado todo lo contrario que con el primero que abre este post: "One day". El miércoles asistí a su presentación , allí compré el libro y tuve el gusto de que su autor me lo dedicara. Salí de allí deseando meter el diente al texto, tal fue la motivación, que transmitieron tanto Sergio como Paula Ortiz. Así que nada más llegar a casa me puse con él. Con todo el dolor de mi corazón lo  dejé en el comienzo del tercer capítulo por agotamiento mental y físico. Al día siguiente, el jueves, en cuanto tuve ocasión lo retomé y  lo cerraba, viernes por la noche. Lo cerraba, como se cierra una cajita de tesoros infantiles, con miedo a que se derramen los personajes y las letras de lo que acababa de vivir. Sergio tiene esa capacidad, hablar de muchas cosas, para en realidad contarnos otras muy diferentes. He visto a través de los ojos de él, con esa mirada de los peces, he sentido con él. Me ha hecho andar en sus zapatos, acordarme de las brumosas tardes/noches del San José Alto, de las cazadoras vaqueras, de los días de pipas y angustias adolescentes. Me he reído con muchos pasajes, he sentido nostalgia y me he entristecido en otros y al final, el regusto que se me ha quedado, es que, en realidad, este libro no habla de un viejo profesor, no habla de amigos de juventud, no habla de aventuras urbanas, no habla de tiempos pasados, no habla de relaciones, ni de vidas incipientes o crepusculares, habla de amor, de AMOR,  y al final, al final del todo, resulta que además de un gran escritor, este Sergio es un buen tipo.
 

jueves, 14 de septiembre de 2017

JUNTALETRAS



 
Ayer me denominaron "juntaletras" y me hizo una ilusión loca. Fue en la dedicatoria que Sergio del Molino rubricó en las primeras páginas de su libro.
 
 
Presentaba: "La mirada de los peces", en el Teatro Principal, junto a Paula Ortiz.
Fue una velada extraordinaria, donde nos hablaron de la adolescencia, del barrio de San José, que yo también conozco sobradamente; del instituto, de las casualidades, de los profesores que dejan huella, de la coherencia hasta lo inverosímil, de la pasión, de la vida, de la muerte.
Nos dejaron un regusto agridulce, nos asomaron a su pasado, a su mirada pretérita. Nos empujaron sin contemplaciones a leer aquellas paginas, a desentrañar su misterio y eso hice en cuanto llegué a casa. Leí un par de capítulos y en contra de mi voluntad tuve que cerrar sus hojas. Esta tarde a la vuelta de mis quehaceres, no veo el momento; espero retomar aquella pasión y aburrimiento adolescente, justo donde los dejé.
 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

PEDALADAS II 2017.


La vuelta al cole. Llegamos a la orilla del nuevo curso. De nuevo, buenos propósitos, novedosos o no. Con la sal todavía en nuestra piel y el sol en nuestra frente, cuesta volver a la existencia gris y rutinaria, a las obligaciones, a la cotidianeidad. Cuesta volver a encerrarse entre cuatro paredes después de haber caminado libre por los husos horarios.
Se acabo comer cuando tienes hambre, ni dormir cuando tienes sueño, ahora hay un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo. Volvemos a los límites, a los corsés y a nuestras responsabilidades. Dejaremos, si acaso, una pequeña gatera, para olvidarnos, como válvula de escape, de todas estas cortapisas, de todas las castraciones.
Levantaremos de nuevo el dedo, para ver la dirección que tomarán nuestras vidas, nuestros proyectos, para orientarnos en dicha dirección. Marcaremos la derrota a seguir, en las cartas de navegación de nuestro día a día.
Agarraremos de nuevo con firmeza el timón de nuestros deseos y los pondremos bajo el rumbo de los deberes. Y así, entre olas y viento, entre mareas y tempestades, buscaremos llegar al final del nuevo viaje, un poco más viejos, un poco más cerca, un poco más lejos.
 

martes, 12 de septiembre de 2017

TRILOGÍA DE LOS CAMINANTES.


 
Recién estrenado el mes de septiembre, cayeron en mis manos, los tres libros que componen la trilogía: Los caminantes, de Carlos Sisi.
En menos de una semana, han caído los tres.  Eso indica al menos dos cosas: es una lectura ligera y ágil y por otro lado capta la atención e interés lector de una manera increíble. Algunos de sus seguidores, que son muchos; manifestaba que dejaban de hacer otras cosas por estar embebidos y concentrados en su lectura.
 
El  primero de ellos: Los Caminantes.



Primer libro de esta serie. La acción se sitúa en Málaga. Van apareciendo los personajes principales, sobreviviendo cada uno a su manera, a ese virus que muta a sus portadores en unos seres que no tiene más afán que morder a los vivos que encuentran a su paso. Aparece un elemento de distorsión que es padre Isidro, que será el azote de los pobres supervivientes. Unas ciento y mucho páginas que se beben literalmente.

El segundo: Necrópolis.


La comunidad se divide por diferentes circunstancias y Málaga acaba convirtiéndose como bien dice el título en una inmensa necrópolis. Aparecen nuevos asentamientos, nuevos personajes, nuevas situaciones e historias particulares.

El tercero: Hades Nebula.


La acción se traslada a la Alambra de Granada, los supervivientes siguen luchando por su vida. Se encuadran dentro de una comunidad donde imperan unos militares, que están muy lejos de ser la salvación.   
  
Curiosamente el tamaño de los libros ha ido creciendo con la serie, el primero no llegaba a las doscientas páginas, el segundo saltaba de las trescientas y el último de las cuatrocientas.
Comparándola, ya se que todas las comparaciones son odiosas, pero es casi obligado;  con Apocalipsis Z de Loureiro, hay una mayor profusión de personajes y algo más de profundidad en ellos. La acción se desarrolla completamente en suelo patrio. Algunos hemos coincidió que en el último libro de Manuel Loureiro, se le va la mano al sacar la historia a tierras americanas, perdiendo parte del encanto de estas series, que es que las cosas suceden en escenarios muy reconocibles, Pontevedra, Madrid, Málaga, Lérida, etc. Sin embargo en la Loureiro va describiendo el comienzo de la plaga, de una manera quizás más ordenada y racional, además el formato del primer libro escrito a modo diario le da una agilidad y un formato muy original y muy descriptivo.
Junto a Apocalipsis Z, es una lectura imprescindible si te gusta este universo "zombi", disfruté de ambas lecturas. Quizás me sobraba un poco en la trilogía de Sisi, ese halo de intervención divina, premoniciones y demás, influye mucho en la historia y aunque es un recurso literario muy bueno, pues justifica cosa y lleva a acciones que de otra manera hubieran sido inverosímiles, a mi, la verdad, no me acaban de convencer. Pero fuera de este matiz, también he disfrutado con esta pandemia de muertos vivientes. La serie deja una puerta abierta y por ella Carlos Sisi, nos desliza otras dos nuevas entregas, esas para otra ocasión.

lunes, 28 de agosto de 2017

Dibujos de un verano.

De vuelta de las vacaciones, al final he hecho la mitad de la mitad, de la  mitad de las cosas que quería hacer, pero al menos he podido hacer un poquito de todo. Algo de dibujar, algo de leer, algo de deporte, lo dicho, de todo un poco, pero como decía, la mitad, de la mitad de la mitad de lo que hubiera querido.
De ese algo de dibujar, salieron estos dibujos de verano. Una casita en medio del monte , cerquita de Rubielos de Mora.
 






 
 
 

lunes, 14 de agosto de 2017

No volveré a ser joven



No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma
(Poemas póstumos, 1968)

viernes, 11 de agosto de 2017

Una nueva vida...fugaz.



Mañana comienzo una nueva vida, me meto de lleno en una nueva realidad: Comienzo mis vacaciones de verano ¡Bien!
Estoy agotado, física y mentalmente, atrás quedan siete meses y medio de laboriosa actividad, tanto laboral, como de otros ámbitos. Atrás quedan objetivos cumplidos, retos rebasados y otros aparcados por falta, principalmente, de tiempo, pero el sumatorio es importante, cuantas cosas y a la vez, qué rápido ha pasado.
Necesito estos quince días de descanso. No he previsto largos viajes, ni grandes descubrimientos, tan sólo paz, sosiego, lecturas, escribir, algo de deporte, sobredosis de familia y tran-qui-li-dad.
Hay que descansar para estar a tope con lo que tenga que venir en la eterna vuelta al cole. Nuevos retos, nuevos objetivos, nueva vida.
Se presentan, al final del horizonte estival dos nuevos retos, dos cambios relevantes, por un lado un tema laboral y por otro personal, nuevos escenarios, nuevos actores, ¿misma representación?
Ahora que ya he hecho mis pinitos con la escena, tema siempre pendiente y que creo que se quedará así; me veo capacitado para representar el papel que se requiera de mi, sin sobreactuación, sin imposturas, transmitiendo verdad, sosiego.
Acabo de regresar del siglo XIII, donde he pasado el último fin de semana, vengo contento, satisfecho, lo he compartido con mis seres queridos y con amigos. Después de la undécima edición, el encuentro sigue más vivo que nunca. Gracias a los que nos apoyan de una u otra manera y gracias a nuestro esfuerzo y nuestra creatividad, seguimos haciendo cosas novedosas, interesantes y divulgando la historia de la Corona de Aragón.  Este Peracense, me hace ilusionarme con los próximos encuentros que puedo compartir con los míos.
El verano es como un espacio irreal, hipnótico, como un lugar en ninguna parte, un mundo de fantasía, donde se pueden vivir aventuras incontables, un lugar también de recuerdo y añoranza, de futuro y pasado, un lugar onírico.
 
"En verano cada día es una hazaña y el niño que fuimos nos recuerda el hombre que podríamos ser. Ese que olvidaremos en septiembre".
Jesús Terrés

miércoles, 9 de agosto de 2017

Pienso mesa y digo silla.



Pienso mesa y digo silla
Pienso mesa y digo silla,
compro pan y me lo dejo,
lo que aprendo se me olvida,
lo que pasa es que te quiero.

La trilla lo dice todo;
y el mendigo en el alero,
el pez vuela por la sala,
el toro sopla en el ruedo.

Entre Santander y Asturias
pasa un río, pasa un ciervo,
pasa un rebaño de santas,
pasa un peso.

Entre mi sangre y el llanto
hay un puente muy pequeño,
y por él no pasa nada,
lo que pasa es que te quiero.

Gloria Fuertes
(Todo asusta, 1958)

viernes, 4 de agosto de 2017

LA MANO

 


Aquí viene, espero que sea mejor que las de la ronda anterior. Menuda noche, no me la merezco. Sentada que llevo, ya más de cuatro horas, tengo el culo carpeta, ya no me concentro en el juego, me he ido definitivamente. Vaya macarra el de enfrente, con sus gafas de sol y los cascos, se ha blindado la jeta, lo que no ha hecho, es atarse el meñique de la mano derecha, que le tiembla cuando pilla buenas cartas. Estar en la mesa final con otros diez tiburones es lo que tiene, que pasas horas eliminando a peña. Por un momento pensaba que me daban puerta, me he arriesgado, pero me ha salido bien, hay que dejar un pequeño porcentaje a la suerte, no todo va a ser matemáticas, eso se lo dejo al calculín de mi derecha, que sólo juega cuando tiene claro muy claro que la estadística está a su favor. Ahí viene la otra carta. Cómo está la croupier. ¿Tendrá novio? Igual le tiro la caña si la noche se da bien. Tan seria, tan formal, vaya morbo que tiene. Que te pierdes Juan, que te pierdes, al juego, mira las putas cartas. Vaya, American Airlines, AA, una bomba en mi mano y hablo el último, todos se tienen que retratar antes que yo, lo tengo a huevo, se me ha puesto de cara. Tranquilidad, nada de tics, nada de fruncir las cejas, ni los pies contentos, quieto parao, una estatua, una puta estatua de sal. Como que no va contigo. El veterano pasa, bien. El mazas también, vaya a ver si ahora no voy a pillar a ninguno. Espera, la rubia se lanza, dobla las ciegas. Valiente la tía y no lo hace mal, perfecto, tiene un buen montón de fichas, todas para mí. El gordito con los granos en la cara le sigue, se pone bien la cosa, el de las gafas se tira. Joer, mira que si levanto a tres del tirón, se me ponen la cosas de maravilla y el ganador se lleva una pasta, ya con llegar aquí es un pico, pero cada uno que me quite, son veinte mil más del ala que me caen. El guiri se tira también, se queda la señora del pelo cardado, ha estado cacareando todo el rato y ahora se ha callado como por arte de magia, está barajando sus posibilidades, la tengo calada. El chaval del chándal dobla lo de la rubia, nos está metiendo miedo. Calculín no se lo piensa y sale por patas. Se le ha gripado la calculadora, bueno me toca. Voy a hacer como que dudo, miro a un lado, a otro, soplo. Pausa dramática y entre dientes, bueno, lo veo. Jajaja, ya lo oigo, la alfombra roja y una voz en off: ...and the oscar goes to: el puto amo. Igualan todos la jugada, el bote se va engordando. Venga esa croupier macizorra, esas cartas al tapete. Un dos de corazones, un siete de picas y otro as. ¡Toma! Chisssss, quieto, pies quietos, disimula compañero, disimula, un estatua, concentración, céntrate, no pienses en el premio, no pienses en la pasta, no pienses, punto. Si me meto en los seis primeros me aseguro patrocinadores, una pasta para poder pasar el año, independizarme y devolver a mis viejos el dinero que me han prestado. Dejar la carrera de matemáticas ha sido chingo de explicar, no lo han entendido mis padres y menos con las notazas que llevaba, pero aún así me han apoyado, han confiado en mí y lo más importante, han pagado los cinco mil euros que valía la inscripción. Eres bueno con las mates, estudia mates te irá bien, coñazo de mates, esto sí, ¡esto sí! La rubia se tira a la piscina, dobla, mal jugado, muy mal, el gordito se tira, a pesar de lo evidente. Es un sopazas, para que te metes antes, que mala es la curiosidad, qué mala. Pero oye el que no es curioso no aprende, pero claro, aquí te cuesta un dineral. No pienses, joder, no pienses, concéntrate. Habla la cacatúa, la iguala, el del chándal va con todo, está desaforado, se toca la oreja, como las otras veces que lo he visto cuando va de farol. Me lo han puesto a huevo. ALL IN!

©Jesús J. Jambrina 
 

jueves, 3 de agosto de 2017

Mis lecturas de finales de julio 2017.


Mi primera entrada de agosto,  para hablar de mis lecturas de este último tramo del mes de julio. Ya casi a un pasito de mis vacaciones estivales; donde siempre es un objetivo la lectura.
 
 
El primer libro fue "Siempre nos quedará la Antártida", de Mario Ornat. La contraportada del libro, publicado por la editorial Anorak Ediciones, reza así: “en las habitaciones enmoquetadas de Siempre nos quedará la Antártida se bebe té pero también Guinness, suenan Wilco, Shane MacGowan y Damien Jurado e incluso vuelven a la vida los puños de Muangsurin y Perico. Este libro recoge una selección de los textos más personales que el periodista Mario Ornat destiló, cada noche, en su blog Somniloquios. Hay guiños al cine en blanco y negro, a Marilyn, al rugby, a Cortázar, a los sueños vividos y a los que vendrán, a las lecciones que solo te enseña el tiempo”.
Este libro lo adquirí en la Feria del libro de Teruel, tuve el placer de conocer a su autor, conocido periodista deportivo de la capital del Ebro y entusiasta hasta el fanatismo del rugby. El perfil me parecía interesante, así que me hice con su obra. Efectivamente es una recopilación de entradas de blog, bien escritas, intimistas, personales y con alguna que otra anécdota curiosa, como la de Miguel Pardeza. Tienes  la sensación en algún momento, de asomarte por una ventanita a la intimidad y el patio trasero de su autor, a sus miedos, pensamientos, cuitas, retos y preocupaciones, claro, lo que viene siento el temario de un blog personal, lo que me ha producido cierta incomodidad, me sentía un poco intruso. Entretenido, sin más.
 
 
 
El siguiente libro ha sido "Principiantes" de Raymond Carver, uno de los grandes cuentistas del siglo XX. Alguno de sus "hagiógrafos" lo compara con Chéjov.  Y lamentan profundamente su temprana muerte (a los cincuenta años), pues era una gran promesa de la letras estadounidenses. Desde luego bebe del mismo estilo del cuentista ruso.
Este libro de relatos, tiene su propia historia, pues "Principiantes", es la recopilación de trece relatos de Carver, que ya se publicaron en su día titulados: "De que hablamos cuando hablamos de amor" (la originalidad de Murakami en entredicho, ¡ay señor!), donde su editor, Gordon Lish, reescribió, o hizo reescribir a Carver los finales y recortó los relatos, con la máxima "menos es más" Esa publicación fue un auténtico éxito y Caver fue considerado el paradigma del "minimalismo" y "el realismo sucio". Alguno que ha leído ambos dice que se queda con el de Lish de largo.
Como yo no he leído la versión "minimalista", he disfrutado de "Principiantes", me ha encantado, he disfrutado del estilo narrativo de estos cuentos y he aprendido como escritor en ciernes. Ahora me queda más claro como trasladar el universo chejoviano a la actualidad. La segunda derivada, sería leerme el de Lish y hacerme mi propia composición de lugar.
Como curiosidad y debido a la pequeña inmersión para conocer a este "oregonés", descubrí un relato suyo sobre la muerte de Chejov, "tres rosas amarillas", que es realmente delicioso, lo podéis leer aquí.
 
 
 
Para finalizar, "Los soñadores", de Roberto Malo, amigo y de la casa. Un libro pequeñito con relatos de sueños y gente que sueña, la débil línea entre lo onírico y lo real. Algunos se los había oído contar directamente a él, con todo el saber hacer y el vibrante estilo de "cuenta cuentos", que le caracteriza. Lectura liviana e ideal para una tarde playera.
 

viernes, 28 de julio de 2017

Poesía: Aunque tu no lo sepas.

 
Os traigo la poesía que inspiró a Quique González, para escribirle la mítica canción a Enrique Urquijo.
Ayer tuve la fortuna, el placer y el honor de disfrutar de un momento mágico, escuchando y hablando de música, de poesía, de artistas, de literatura, de la vida. Un momento inolvidable, que espero que no sea único.
 

Aunque tú no lo sepas
 Como la luz de un sueño, 
que no raya en el mundo pero existe, 
así he vivido yo 
iluminando 
esa parte de ti que no conoces, 
la vida que has llevado junto a mis pensamientos. 

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.


Luis García Montero
 
 

martes, 25 de julio de 2017

Vaya movida tronco.



Vaya movida.
 
 Joer tronco vaya movida. Vaya movida.
Buah tío, de esta directo al talego. La vieja se va a poner loca. Puta vieja.
Pero yo aquí controlo. Controlo tíos, el que se mueva me lo cargo. Sí tío, le meto dos tiros y me quedo tan ancho. ¡Qué se jodan! Ellos si que son unos ladrones. Míralos tan arregladitos, tan perfumados, tan estupendos. Putos ladrones. Puta vieja. Putos maderos.
Uahhhh tronco, que bien estaría ahora con una birritas en el parque, unos porritos, con el Jhonan, los coleguitas, al solecito. Echando unas risas.
Muertos tío, están todos muertos, el Jhonan, el Charli, el Petas, todos muertos. Me cago en mi vida, putos muertos. Puto caballo. Puto, puto caballo.
Mira al tronco ese, está acojonado, que te meto, tío mierdas. Jajaja, vaya payaso. Que si estás rodeado, que nos entregues a los rehenes y tal. Ja! Y una mierda. De aquí no sale ni Dios.
Colega estoy hecho un escombro, casi no me quedan piños, pero por mis huevos que salgo de aquí con toda la pasta. Si esto sale bien voy a cambiar, me desintoxico y le doy una alegría a la vieja. Ya paso de rollos chungos.
Vaya movida tronco. Si lo mío es dar palos a las viejas, a que me meto yo en esta movida. Pa que me meto.
Joeerrr tronco, por la justicia social, uno tiene sus principios, ya está bien de joder a las viejas, démosle caña al capital. Al puto capital. Putos maderos. Putas viejas. Putos ladrones.
Se me está haciendo largo. Tengo sudores, escalofríos, temblores, me tengo que meter algo. Pero estos mierdas no tendrán de nada, tan arregladitos, tan repeinados. Claro que luego serán todos unos viciosos, y se meterán de todo, o le darán a la priva o le pondrán los cuernos a la mujer con la golfa de la cajera. Porque mira como está la cajera. Está tooo buenorra. Joer tiene un par de empujones. Yo si tuviera mujer también se la daría con ésta. Vaya muslazos que tiene y mira que minifalda me lleva. Si pasamos mucho rato aquí igual me la hago. Seguro que le pongo yo más que ese gordinflón del traje. Parece que vaya a reventar. Los piños le brillan, pero está como un auténtico tocino. Vaya traje me gasta, debe ganar una pasta gansa, pasta por un tubo, pastizal, ¡qué cabrón! A base de robarnos a todo el barrio, puto cabrón, puto capital. Putos ladrones.
Y al final vaya día de mierda. Como se ha liado la cosa. Si sólo quería la pasta que había a mano, me valía un poco para pillar algo. Y se ha montado una como en las películas. Joer, igual salgo en la tele. Las vecinas le dirán a la vieja, hemos visto a tu chaval. Oye salir en la tele, mola, mola un huevo, igual me llueven las pibitas cuando salga de aquí. Ey nenas que salgo en la tele. Tronco igual me hago famoso, como el Paquirri y si me meten en la trena me hago el puto amo. ¡El puto amo! Passsa troncos, que salgo en la tele.
Paso de esta movida. Paso de que me peguen un tiro. Igual me entrego y a tomar por culo todo, no se está tan mal en el talego, comida caliente todos los días, algunos viejos conocidos, igual con suerte me paso unos meses con todos los gastos pagados. Aunque si me cargo a alguno de estos cabrones me pego varios años, varios años con la vida solucionada, sin tener que buscarme la vida y además si le pego un tiro a un banquero, en la trena voy a ser un puto héroe.
Putos banqueros!! Voy a ser un puto héroe. Un puto héroe...
 
 
 ©Jesús J. Jambrina 
 
 

viernes, 14 de julio de 2017

El sitio de mi recreo y Azorín.


 
Este pasado fin de semana estuve en uno de esos lugares que me recargan las pilas. Uno de los "sitios de mi recreo". De los sitios que ya forman parte de mi y yo de ellos. Que han escrito hojas en la historia de mi vida y me han acompañado en diferentes momentos. Un lugar para descansar, relajarme, reencontrarme y si así lo deseo, para perderme, para agotarme y para no parar.
 
 
El tiempo no acompañó, pero eso no fue ningún problema, aproveché para leer algo que tenia pendiente desde hace un tiempo, "Confesiones de un pequeño filósofo", de Azorín. Lectura de todo un clásico, describe los recuerdos de su niñez de una manera sencilla. Me gustó.

miércoles, 12 de julio de 2017

Pedaladas 2017.



- Hace un par de domingos volví a coger la bicicleta. Aunque es una constante en mis buenos propósitos del año nuevo el montar más sobre dos ruedas, llevaba la friolera de tres años sin cogerla. Así que como nunca es tarde para retomar las buenas costumbres este verano, volveré a disfrutar de los caminos y las veredas con mi bici y hablando de retomar cosas, retomo estas entradas que eran pensamientos fugaces, reflexiones al vuelo y que titulaba como "pedaladas".

- Hoy escuchaba a alguien decir: Nuestra amistad era un vínculo inmune a las ausencias. Hace poco cumplió años un amigo mío. Hace unos cuantos años, ya un porrón, lo celebrábamos en medio del monte, con una mezcla de whiskey y zumo de piña al que llamábamos "gominola". Es precisamente de esos amigos, donde las ausencias no nos separan un ápice. Recuerdo aquellas celebraciones bajo una tienda de campaña en medio de los Montes Universales y siento aquel frescor que se colaba por las faldas de aquella tienda. qué tiempos aquellos, qué jóvenes, qué ilusos, qué recuerdos.
 
- Este martes estuve en una reunión, que resultó ser algo subrealista, a alguno le tocó hacer el papelón de defender al ausente-presente en la misma. Si bien el discurso al dictado de susodicho individuo, no era especialmente  original, lo llevaba aprendido de carrerilla, con muchos golpes de pecho y exclamaciones hiperbólicas. Lo que más me llamaba la atención, era un tipo sentado a mi lado, que de soslayo me miraba. Me recordaba a esas enormes serpientes que miden a sus víctimas para comprobar si podrán engullirlas enteras. Me sentía observado, ponderado, sintiendo como evaluaban si era una presa fácil, correosa o si se podían atragantar conmigo. Una extraña sensación, sin ninguna duda.
 
- De repente, en mitad del verano, con las vacaciones aún lejanas, desconcertado entre las olas de calor y las bajadas extremas de temperaturas, tormentas, caos. No hay quien se aclare, ya ni el verano es verano.
 
- En estos días nos ha tocado despedirnos de familiares muy cercanos y queridos. Siempre es triste despedirse de quienes han estado presente en toda tu vida, de una manera u otra. La muerte se materializa, se muestra terrible, a veces olvidada, nos recuerda que está ahí, al acecho, esperando.  Me quedo con que sepa esperar su momento, que no se adelante, que no haga trampas, que respete el ciclo normal, que sea un acicate para vivir más intensamente los días que disfrutamos y que al final no sea tan terrible, sino un colofón, una liberación, un cierre perfecto, y tarde, lo más posible.
 
 
 

jueves, 6 de julio de 2017

Apocalipsis Z.

 
Durante diez días he estado inmerso en un mundo apocalíptico, rodeado de zombis. Luchando por la supervivencia, escapando de las zonas urbanas abarrotadas de no muertos. Nada que no hayamos visto en Walking Dead o Guerra Mundial Z, con la novedad, de que en este caso en lugar de huir de Atlanta o de Filadelfia, es de Pontevedra.
 
 
He disfrutado de la trilogía de Manel Loureiro, Apocalipsis Z. Estos tres libros nos cuentan la historia de un joven abogado gallego, con treinta y pocos años, que se ve inmerso en el caos que se produce tras la fuga de un virus de un laboratorio experimental y sus terribles consecuencias.
 
El primer libro, titulado: "El principio del fin", está escrito a modo de diario, los otros dos ya no siguen este formato y se ve una narración más trabajada. "Los días oscuros", el segundo de la serie nos lleva a unas islas Canarias divididas entre "froilos" y republicanos y en el tercero: "La ira de los justos", nos arroja a unos Estados Unidos profundos.
 
 
Manel nos cuenta una historia de zombis redonda. Describe perfectamente los primeros compases del problema, nos lleva de aquí para allá, jugando perfectamente con  la intriga y la situación de transición de un libro a otro y cierra perfectamente su narración, cosa muy de agradecer.
He disfrutado con su lectura, me ha enganchado totalmente y al igual que me la recomendaron a mi, hago lo propio desde este blog.
Es una lectura ligera, fresca y si te pasa como a mí, que tengo debilidad por los temas de zombis; para disfrutarla como un jabalí revolcándose en el barro.
 

martes, 27 de junio de 2017

Sólo de lo negado



Sólo de lo negado canta el hombre,
sólo de lo perdido,
sólo de la añoranza,
siempre de lo mismo.

Cuando cerró para siempre el huerto
la cancela de espinos,
entonces inventó la queja de la lira,
la flauta del suspiro.

Y desde entonces sólo canta
en su torre el cautivo,
a su rueca la esclava,
el desterrado en el navío.

De la jaula aletea y sangra
el pájaro desconocido;
salir quiere y no puede:
su jaula es él mismo.

Y por eso el minero canta,
por un sol de oro limpio;
canta el pobre, la pena canta;
no canta el rico.

Entre las piernas de la amiga,
vida busca el amigo,
y se encuentra con un tesoro,
de verdes ojos fríos.

Y así es como canta el hombre,
por su niño antiguo,
y la boca sin pan y sin besos
y el cielo vacío:

siempre de la añoranza, de lo negado,
de lo perdido;
siempre de lo de otro,
nunca de lo mío.

Agustín García Calvo

jueves, 22 de junio de 2017

Fan fiction: La batalla de Cuernavilla



Trilogía del Señor de los Anillos: Las dos torres       
                                                                      
La batalla de Cuernavilla

          El rey Théoden sabía que la resistencia no se podría prolongar mucho más y que de seguir las cosas así, ésta sería su tumba y la de todos los defensores y refugiados tras sus muros. Su decisión no podía ser otra que morir como un rey, encima de su caballo y enfrentándose cara a cara con las fuerzas de la oscuridad. Moriría luchando antes que quedarse encerrado entre cuatro muros, sin esperanza de salvación. Decidió por tanto que a la mañana siguiente haría sonar el cuerno de Helm y sería la señal para que acompañado por su guardia, cargase a caballo contra la masa  que atenazaba la fortificación.

El amanecer del día siguiente se rompió con un rugido y una inmensa llamarada que se llevó por delante, la bóveda de la puerta de Cuernavilla, colapsándose toda la muralla principal. Los orcos dieron grandes gritos y se arremolinaban a los pies de los restos del muro preparados para lanzar el ataque definitivo. Súbitamente sonó el gran cuerno de Helm en lo alto de la torre. Su sonido se extendió por todo el abismo y esté le devolvió el eco como si otros cuernos fuera soplados en respuesta. Las tropas oscuras se estremecieron creyendo que un gran ejército se precipitaba hacia ellos. Un clamor se elevó desde el interior de la maltrecha fortaleza. Los jinetes gritaron con todas sus fuerzas: ¡Helm!¡Helm!¡Helm ha despertado y retorna a la guerra!¡Helm ayuda al rey Théoden! En medio del clamor de aquellas gargantas, apareció el rey montado en su caballo, a la derecha Aragorn y tras ellos los Señores de la Casa de Eorl el Joven. La luz del día iluminó el cielo. Théoden llamó a la carga a sus Eorlingas y se arrancó al galope. Tras él, el resto de jinetes, acero, cuero y rabia. Entraron como un torrente a través de las huestes de Isengard, detrás de ellos los hombres que se habían refugiado en las cavernas, que se sumaron al ataque conscientes de que era su única opción. Aragorn apretaba sus rodillas sobre su montura, mientras descargaba con saña su espada y no dejaba de recordar las palabras de Gandalf: Espera mi llegada con la primera luz del quinto día, al alba mira al este.


 No todo estaba perdido, el mago no faltaría a su palabra, en breve lo verían aparecer, en el horizonte, al frente de los leales a Rohan y del ejército al completo de Gondor. Su presencia haría retroceder a los enemigos y los cuernos volverían a vibrar para celebrar la victoria de hombres y elfos. Había que aguantar un poco más y Gandal vendría.
 
            La carga del rey y sus valientes continuaba, pero el desconcierto inicial de las  huestes de Saruman estaba remitiendo y desde el fondo del valle se estaban reorganizando en cerradas filas para enfrentarse a los bravos jinetes. Los rohirrim y sus aliados seguían golpeando y abriéndose paso, aunque su avance se hacía cada vez más lento, por cada uruk-hai  que caía, otros dos ocupaban su lugar.
 
           Aragorn miraba al este, escudriñaba el horizonte, el sol se elevaba y las primeras luces ya despuntaban. No había señal del mago. Apretó los dientes y de nuevo espoleó a su montura a la vez que daba un certero tajo sobre el cuello de una de aquellas criaturas. Si hoy tenía que ser su último día, no sería en vano.
 
            Los brazos pesaban cada vez más, los ijares de los caballos blanqueaban de sudor, sudor que también resbalaba por la espalda de los guerreros que los dirigían y el enemigo se hacía cada vez más denso. La acometida perdía fuerza, engullida por las nutridas columnas de orkos.
 
           Ya apenas podían avanzar, tal era la densidad de la hueste enemiga. La mortandad entre los jinetes se incrementó, una vez aminorado su paso. Los fieles a Théoden cerraron filas a su alrededor, ya no veían a los desdichados que les habían seguido a pie. Los cientos de uruks se cerraban sobre ellos como una tenaza de hierro. Aragorn miraba al este, el sol coronaba el cielo, no tenía miedo a la muerte. Avanzó hasta ponerse al lado del rey, éste le miró, irguió la cabeza y con sus últimas fuerzas gritó: ¡Avanzad sin temor a la oscuridad! ¡Luchad, luchad jinetes de Rohan, caerán las lanzas, se quebrarán los escudos, pero aún restará la espada! ¡Cabalgad, galopad, cabalgad hasta la desolación y el fin del mundo!... ¡MUERTE!
 
©Jesús J. Jambrina  
 

miércoles, 21 de junio de 2017

Una despedida



Una despedida

Tarde que socavó nuestro adiós.

Tarde acerada y deleitosa y monstruosa como un
                                                                  ángel oscuro.

Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda
                                                      intimidad de los besos.

El tiempo inevitable se desbordaba sobre el abrazo inútil.

Prodigábamos pasión juntamente, no para nosotros
                                     sino para la soledad ya inmediata.

Nos rechazó la luz; la noche había llegado con urgencia.

Fuimos hasta la verja en esa gravedad de la sombra
                                                    que ya el lucero alivia.

Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de
                                                                         tu abrazo.

como quien vuelve de un país de espadas yo volví
                                                                  de tus lágrimas.

Tarde que dura vívida como un sueño

entre las otras tardes.

Después yo fui alcanzando y rebasando

noches y singladuras.

José Luis Borges

martes, 20 de junio de 2017

Mis lecturas previas al verano de 2017


 "Orbita", de Miguel Serrano Larraz. Libro de relatos de quién ha sido durante este año, profesor de algunas de las clases de un taller de literatura al que asistía, un día por semana. Me ha parecido un buen profesor y tenía mucha curiosidad por leer cosas de él. Empecé con este libro de relatos cortos. Me ha sorprendido gratamente, hay un cierto batiburrillo de estilos, algunos (estoy pensando en uno en concreto, en el que aparece un cuadro), con finales tan postmodernos, que no es que queden inconclusos, sino que directamente se va por los cerros de Úbeda. Hay un par que son realmente brillantes, entre ellos el que cierra el libro, me dejó sin habla. Lectura recomendable, ligera y variada.
 
 
"Canción dulce", de Leila Slimans. Comienzas el libro y en las primeras líneas recibes un directo al mentón que te deja casi sin sentido, entre mareado y sorprendido continúas su lectura, hasta la última página.
Este libro, fue una recomendación de mis libreros de cabecera (los de la librería París, que tantos años llevan asesorándome), me advirtieron que no leyera nada de la contraportada del libro para no "contaminarme", que me introdujera de golpe en la novela. Y así hice: un chapuzón, un salto sin pensarlo y efectivamente, me cortó la respiración de la impresión. Me dijeron que no podría dejarlo. Todas las recomendaciones dieron en el clavo. Lectura de esas que te enganchan, te sacuden y a al vez describen una realidad muy cercana. Yo, os lo recomiendo igualmente.
 
 
"Autopsia", de Miguel Serrano Larraz. Este libro era una auténtica incógnita. Había leído previamente varias críticas y pasabas de un extremo a otro. De críticas ácidas y muy cañeras (recuerdo una que rezaba: "No todos podemos ser Paco Umbral", y se despachaba a gusto), a otras donde ensalzaban la frescura, el estilo, la proyección de su autor. Así que era necesario sacar mis propias conclusiones, teniendo en cuenta, que Miguel, era unos de mis profesores del taller de literatura. Él mismo no parecía demasiado satisfecho con su libro, lo consideraba un cierto fracaso.
Una vez leído, la verdad es que a mi me ha gustado. He reconocido perfectamente esa Zaragoza de la que se habla y me han parecido interesantes los personajes que aparecen. También la fina línea entre la realidad y la literatura. Me ha entretenido. Incluso podría decir que es un compendio de relatos, de pequeñas historias que se van sucediendo y entrelazando, con saltos en el tiempo. Lo dicho, lectura más que entretenida.

lunes, 19 de junio de 2017

CAJAS

 
 
¿En cuantas cajas cabe una infancia?
¿Cuantos recuerdos se hacen añicos en cada mudanza?
¿Donde quedaron los sueños que embalamos?¿Se han perdido?¿Están esperando en la habitación de al lado?¿En otra vida?
Esta tarde llorare junto a unas vidas empaquetadas y unos recuerdos extraviados. Recogiendo mi memoria en cajas llenas de burbujas o desechando aquellos momentos, que ocupan mucho o pesan demasiado. Vamos soltando lastre y lo que no lo es. Borramos huellas y vivencias.
¿Cuándo los objetos, se convierten en testigos mudos de tiempos pasados?
¿Hay sueños todavía cerrados de la anterior mudanza?
¿Quizás sea el momento de no seguir cargando con ellos?
Las cosas tienen el valor que se les da. Demasiadas cosas, demasiados años, demasiados recuerdos, demasiados juegos, como para varias vidas, tantos y tantas que provocan un nudo en la garganta.

jueves, 15 de junio de 2017

Tú, cuya mano



Ayer descubrí este poema y quería traerlo por aquí:


Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.

Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.

Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de luna de Nuruquimagua,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.

Agustín García Calvo

viernes, 9 de junio de 2017

El valor de una vida.

 
 
La noche del lunes al martes de esta semana, aterricé en Madrid a la una de la mañana, cuando estaba previsto llegar sobre las 22:30. El vuelo era desde Moscú, y ya había estado un par de horas de viaje para llegar al aeropuerto moscovita, es decir, llevaba todo el día viajando y deseando llegar cuanto antes, y más si tenemos en cuenta que aún tenía que ir, muy cargado, por cierto; desde el aeropuerto a donde había dejado el coche y luego hasta Zaragoza. Así que entre unas cosas y otras no conseguiría meterme en la cama hasta las seis de la mañana. Teniendo en cuenta que a las diez tenía que ir a trabajar, debía dormir muy rápido para conseguir descansar algo.
 ¿Cuál fue el motivo de ese retraso de dos horas y media?
Pues bien, ese retraso fue debido a un aterrizaje urgente en el aeropuerto de Frankfurt. Una señora mayor, rusa, tuvo un serio problema de salud, tan serio que de no ser por la intervención de un matrimonio formado por un médico y una enfermera, no habría sobrevivido al vuelo. Tuvo un episodio cardiaco, donde gracias a una hábil maniobra de reanimación, el doctor consiguió volver a poner ese delicado corazón en marcha. La mujer hacía tres meses había sido operada y volvió a tener problemas. El aterrizaje en Alemania permitió que los servicios de urgencia se hiciera cargo de ella, para así monitorizarla e ingresarla. No había ninguna garantía de que hubiera llegado al aeropuerto de Madrid con vida, a pesar de la eficaz intervención de esa pareja, que en definitiva, y entre otros, le salvaron la vida.
Esa decisión de aterrizar a mitad de camino para dar asistencia adecuada a ese cuadro médico entiendo que fue decisión del piloto, que salió una vez aterrizados a ver el estado de la señora; y de la compañía. Decisión que se tradujo en esas dos horas y media de retraso, con lo que compañeros nuestros perdieron el autobús y el ave y tuvieron que pasar la noche en Madrid hasta poder, de madrugada; coger un transporte a Zaragoza. Lo mismo pasó con otros pasajeros que tenía vuelos de enlace internacionales. Eso supone un coste económico a la compañía, serio, pues debería hacerse cargo de algunas de esas estancias de enlaces, billetes retrasados e incluso, alguna reclamación por parte de los viajeros. Pero no dudaron, era más importante la vida de una persona que el coste económico, el trastorno, o lo que quiera que fuese. Una decisión que nos devuelve la fe en la gente. No sólo se hacen las cosas en base a criterios económicos, mercantiles o de conveniencia. Hay gente capaz de poner todo su empeño, físico, mental y económico para salvar a otra persona.
La actuación del piloto, ejemplar. Del matrimonio que se prestaron inmediatamente a asistir a la señora, extraordinaria. La actitud de todo el pasaje, digna de admiración, ni una sola protesta, ni una sola mala cara y creo que salvo los transfers internacionales y demás, nadie, que yo sepa, ha reclamado el importe del pasaje o a pedido compensación de ninguna clase. Es decir, todos en una medida u otra aportamos nuestro granito de arena y nos ofrecimos a ayudar. Al fin y al cabo podía haber sido mi madre, la tuya o nosotros mismos.
Y mientras, apenas un par de días antes, de esta situación, donde se dio semejante valor a la vida humana, unos mal nacidos, arrancaban otras de manera gratuita en Londres, con maldad y alevosía, a simples transeúntes, turistas y personas que tuvieron la mala suerte, de coincidir en el mismo lugar y en el mismo momento, con unas alimañas, para las que una vida, no vale nada.
 

lunes, 15 de mayo de 2017

Lecturas de primavera 2017.



 
"El silencio habla de ti",  de Holden Centeno. Me ha gustado mucho menos que "La chica de los planetas". Me ha parecido una lectura un poco sosa, me esperaba más la verdad, aunque tiene algún pasaje interesante. Han dicho de este libro: "...una generación que lo tiene todo para ser feliz y no sabe cómo...". "...Una historia de amor donde dice más el silencio que lo que se dice...".
 
 
"Aunque caminen por el valle de la muerte", de Álvaro Colomer. Me ha sorprendido muy gratamente. Empecé a leerlo con cierto prejuicio, había leído alguna crítica que decía que ponía a parir al ejército español y que no era preciso con el relato de los hechos. Pues para nada, describe la situación de manera correcta y su narrativa es extraordinaria y ágil. Las circunstancias que se vivieron allí fueron complejas y la gente que participó en esa misión lo sabe, como siempre los políticos no estaban al nivel de los que estaban desplegados sobre el terreno y de ahí vinieron los encontronazos. Unos iban a la guerra y otros como el ejercito español a una misión de paz, con gobierno en funciones y atenazado por la opinión pública y cogiéndosela con papel de fumar. Sí es cierto que el escritor emite algún juicio en algún personaje que se lo podría haber ahorrado, también es cierto que los construye perfectamente y el resultado final me ha encantado. Muy recomendable.
 
 
Otra visión del mismo hecho la tenemos con Lorenzo Silva y el sargento primero  Luis Miguel Francisco con el libro: "Y al final la guerra".  En este caso es un ensayo y su lectura es algo más tediosa que el libro de Colomer pero igualmente muy recomendable.
 
 
"De que hablo cuando hablo de escribir",  Haruki Murakami. Un libro fácil de leer, en la línea de otro que escribió titulado "De que hablo cuando hablo de correr". en este último hablaba de correr e intercalaba el tema con escribir, en el primero, habla de escribir y lo intercala con correr. Bueno, lectura suave, ligera y que resulta interesante si tienes el prurito de la escritura. Sin más pretensiones.