martes, 27 de junio de 2017

Sólo de lo negado



Sólo de lo negado canta el hombre,
sólo de lo perdido,
sólo de la añoranza,
siempre de lo mismo.

Cuando cerró para siempre el huerto
la cancela de espinos,
entonces inventó la queja de la lira,
la flauta del suspiro.

Y desde entonces sólo canta
en su torre el cautivo,
a su rueca la esclava,
el desterrado en el navío.

De la jaula aletea y sangra
el pájaro desconocido;
salir quiere y no puede:
su jaula es él mismo.

Y por eso el minero canta,
por un sol de oro limpio;
canta el pobre, la pena canta;
no canta el rico.

Entre las piernas de la amiga,
vida busca el amigo,
y se encuentra con un tesoro,
de verdes ojos fríos.

Y así es como canta el hombre,
por su niño antiguo,
y la boca sin pan y sin besos
y el cielo vacío:

siempre de la añoranza, de lo negado,
de lo perdido;
siempre de lo de otro,
nunca de lo mío.

Agustín García Calvo

jueves, 22 de junio de 2017

Fan fiction: La batalla de Cuernavilla



Trilogía del Señor de los Anillos: Las dos torres       
                                                                      
La batalla de Cuernavilla

          El rey Théoden sabía que la resistencia no se podría prolongar mucho más y que de seguir las cosas así, ésta sería su tumba y la de todos los defensores y refugiados tras sus muros. Su decisión no podía ser otra que morir como un rey, encima de su caballo y enfrentándose cara a cara con las fuerzas de la oscuridad. Moriría luchando antes que quedarse encerrado entre cuatro muros, sin esperanza de salvación. Decidió por tanto que a la mañana siguiente haría sonar el cuerno de Helm y sería la señal para que acompañado por su guardia, cargase a caballo contra la masa  que atenazaba la fortificación.

El amanecer del día siguiente se rompió con un rugido y una inmensa llamarada que se llevó por delante, la bóveda de la puerta de Cuernavilla, colapsándose toda la muralla principal. Los orcos dieron grandes gritos y se arremolinaban a los pies de los restos del muro preparados para lanzar el ataque definitivo. Súbitamente sonó el gran cuerno de Helm en lo alto de la torre. Su sonido se extendió por todo el abismo y esté le devolvió el eco como si otros cuernos fuera soplados en respuesta. Las tropas oscuras se estremecieron creyendo que un gran ejército se precipitaba hacia ellos. Un clamor se elevó desde el interior de la maltrecha fortaleza. Los jinetes gritaron con todas sus fuerzas: ¡Helm!¡Helm!¡Helm ha despertado y retorna a la guerra!¡Helm ayuda al rey Théoden! En medio del clamor de aquellas gargantas, apareció el rey montado en su caballo, a la derecha Aragorn y tras ellos los Señores de la Casa de Eorl el Joven. La luz del día iluminó el cielo. Théoden llamó a la carga a sus Eorlingas y se arrancó al galope. Tras él, el resto de jinetes, acero, cuero y rabia. Entraron como un torrente a través de las huestes de Isengard, detrás de ellos los hombres que se habían refugiado en las cavernas, que se sumaron al ataque conscientes de que era su única opción. Aragorn apretaba sus rodillas sobre su montura, mientras descargaba con saña su espada y no dejaba de recordar las palabras de Gandalf: Espera mi llegada con la primera luz del quinto día, al alba mira al este.


 No todo estaba perdido, el mago no faltaría a su palabra, en breve lo verían aparecer, en el horizonte, al frente de los leales a Rohan y del ejército al completo de Gondor. Su presencia haría retroceder a los enemigos y los cuernos volverían a vibrar para celebrar la victoria de hombres y elfos. Había que aguantar un poco más y Gandal vendría.
 
            La carga del rey y sus valientes continuaba, pero el desconcierto inicial de las  huestes de Saruman estaba remitiendo y desde el fondo del valle se estaban reorganizando en cerradas filas para enfrentarse a los bravos jinetes. Los rohirrim y sus aliados seguían golpeando y abriéndose paso, aunque su avance se hacía cada vez más lento, por cada uruk-hai  que caía, otros dos ocupaban su lugar.
 
           Aragorn miraba al este, escudriñaba el horizonte, el sol se elevaba y las primeras luces ya despuntaban. No había señal del mago. Apretó los dientes y de nuevo espoleó a su montura a la vez que daba un certero tajo sobre el cuello de una de aquellas criaturas. Si hoy tenía que ser su último día, no sería en vano.
 
            Los brazos pesaban cada vez más, los ijares de los caballos blanqueaban de sudor, sudor que también resbalaba por la espalda de los guerreros que los dirigían y el enemigo se hacía cada vez más denso. La acometida perdía fuerza, engullida por las nutridas columnas de orkos.
 
           Ya apenas podían avanzar, tal era la densidad de la hueste enemiga. La mortandad entre los jinetes se incrementó, una vez aminorado su paso. Los fieles a Théoden cerraron filas a su alrededor, ya no veían a los desdichados que les habían seguido a pie. Los cientos de uruks se cerraban sobre ellos como una tenaza de hierro. Aragorn miraba al este, el sol coronaba el cielo, no tenía miedo a la muerte. Avanzó hasta ponerse al lado del rey, éste le miró, irguió la cabeza y con sus últimas fuerzas gritó: ¡Avanzad sin temor a la oscuridad! ¡Luchad, luchad jinetes de Rohan, caerán las lanzas, se quebrarán los escudos, pero aún restará la espada! ¡Cabalgad, galopad, cabalgad hasta la desolación y el fin del mundo!... ¡MUERTE!
 
©Jesús J. Jambrina  
 

miércoles, 21 de junio de 2017

Una despedida



Una despedida

Tarde que socavó nuestro adiós.

Tarde acerada y deleitosa y monstruosa como un
                                                                  ángel oscuro.

Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda
                                                      intimidad de los besos.

El tiempo inevitable se desbordaba sobre el abrazo inútil.

Prodigábamos pasión juntamente, no para nosotros
                                     sino para la soledad ya inmediata.

Nos rechazó la luz; la noche había llegado con urgencia.

Fuimos hasta la verja en esa gravedad de la sombra
                                                    que ya el lucero alivia.

Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de
                                                                         tu abrazo.

como quien vuelve de un país de espadas yo volví
                                                                  de tus lágrimas.

Tarde que dura vívida como un sueño

entre las otras tardes.

Después yo fui alcanzando y rebasando

noches y singladuras.

José Luis Borges

martes, 20 de junio de 2017

Mis lecturas previas al verano de 2017


 "Orbita", de Miguel Serrano Larraz. Libro de relatos de quién ha sido durante este año, profesor de algunas de las clases de un taller de literatura al que asistía, un día por semana. Me ha parecido un buen profesor y tenía mucha curiosidad por leer cosas de él. Empecé con este libro de relatos cortos. Me ha sorprendido gratamente, hay un cierto batiburrillo de estilos, algunos (estoy pensando en uno en concreto, en el que aparece un cuadro), con finales tan postmodernos, que no es que queden inconclusos, sino que directamente se va por los cerros de Úbeda. Hay un par que son realmente brillantes, entre ellos el que cierra el libro, me dejó sin habla. Lectura recomendable, ligera y variada.
 
 
"Canción dulce", de Leila Slimans. Comienzas el libro y en las primeras líneas recibes un directo al mentón que te deja casi sin sentido, entre mareado y sorprendido continúas su lectura, hasta la última página.
Este libro, fue una recomendación de mis libreros de cabecera (los de la librería París, que tantos años llevan asesorándome), me advirtieron que no leyera nada de la contraportada del libro para no "contaminarme", que me introdujera de golpe en la novela. Y así hice: un chapuzón, un salto sin pensarlo y efectivamente, me cortó la respiración de la impresión. Me dijeron que no podría dejarlo. Todas las recomendaciones dieron en el clavo. Lectura de esas que te enganchan, te sacuden y a al vez describen una realidad muy cercana. Yo, os lo recomiendo igualmente.
 
 
"Autopsia", de Miguel Serrano Larraz. Este libro era una auténtica incógnita. Había leído previamente varias críticas y pasabas de un extremo a otro. De críticas ácidas y muy cañeras (recuerdo una que rezaba: "No todos podemos ser Paco Umbral", y se despachaba a gusto), a otras donde ensalzaban la frescura, el estilo, la proyección de su autor. Así que era necesario sacar mis propias conclusiones, teniendo en cuenta, que Miguel, era unos de mis profesores del taller de literatura. Él mismo no parecía demasiado satisfecho con su libro, lo consideraba un cierto fracaso.
Una vez leído, la verdad es que a mi me ha gustado. He reconocido perfectamente esa Zaragoza de la que se habla y me han parecido interesantes los personajes que aparecen. También la fina línea entre la realidad y la literatura. Me ha entretenido. Incluso podría decir que es un compendio de relatos, de pequeñas historias que se van sucediendo y entrelazando, con saltos en el tiempo. Lo dicho, lectura más que entretenida.

lunes, 19 de junio de 2017

CAJAS

 
 
¿En cuantas cajas cabe una infancia?
¿Cuantos recuerdos se hacen añicos en cada mudanza?
¿Donde quedaron los sueños que embalamos?¿Se han perdido?¿Están esperando en la habitación de al lado?¿En otra vida?
Esta tarde llorare junto a unas vidas empaquetadas y unos recuerdos extraviados. Recogiendo mi memoria en cajas llenas de burbujas o desechando aquellos momentos, que ocupan mucho o pesan demasiado. Vamos soltando lastre y lo que no lo es. Borramos huellas y vivencias.
¿Cuándo, los objetos se convierten en testigos mudos de tiempos pasados?
¿Hay sueños todavía cerrados de la anterior mudanza?
¿Quizás sea el momento de no seguir cargando con ellos?
Las cosas tienen el valor que se les da. Demasiadas cosas, demasiados años, demasiados recuerdos, demasiados juegos, como para varias vidas, tantos y tantas que provocan un nudo en la garganta.

jueves, 15 de junio de 2017

Tú, cuya mano



Ayer descubrí este poema y quería traerlo por aquí:


Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.

Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.

Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de luna de Nuruquimagua,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.

Agustín García Calvo

viernes, 9 de junio de 2017

El valor de una vida.

 
 
La noche del lunes al martes de esta semana, aterricé en Madrid a la una de la mañana, cuando estaba previsto llegar sobre las 22:30. El vuelo era desde Moscú, y ya había estado un par de horas de viaje para llegar al aeropuerto moscovita, es decir, llevaba todo el día viajando y deseando llegar cuanto antes, y más si tenemos en cuenta que aún tenía que ir, muy cargado, por cierto; desde el aeropuerto a donde había dejado el coche y luego hasta Zaragoza. Así que entre unas cosas y otras no conseguiría meterme en la cama hasta las seis de la mañana. Teniendo en cuenta que a las diez tenía que ir a trabajar, debía dormir muy rápido para conseguir descansar algo.
 ¿Cuál fue el motivo de ese retraso de dos horas y media?
Pues bien, ese retraso fue debido a un aterrizaje urgente en el aeropuerto de Frankfurt. Una señora mayor, rusa, tuvo un serio problema de salud, tan serio que de no ser por la intervención de un matrimonio formado por un médico y una enfermera, no habría sobrevivido al vuelo. Tuvo un episodio cardiaco, donde gracias a una hábil maniobra de reanimación, el doctor consiguió volver a poner ese delicado corazón en marcha. La mujer hacía tres meses había sido operada y volvió a tener problemas. El aterrizaje en Alemania permitió que los servicios de urgencia se hiciera cargo de ella, para así monitorizarla e ingresarla. No había ninguna garantía de que hubiera llegado al aeropuerto de Madrid con vida, a pesar de la eficaz intervención de esa pareja, que en definitiva, y entre otros, le salvaron la vida.
Esa decisión de aterrizar a mitad de camino para dar asistencia adecuada a ese cuadro médico entiendo que fue decisión del piloto, que salió una vez aterrizados a ver el estado de la señora; y de la compañía. Decisión que se tradujo en esas dos horas y media de retraso, con lo que compañeros nuestros perdieron el autobús y el ave y tuvieron que pasar la noche en Madrid hasta poder, de madrugada; coger un transporte a Zaragoza. Lo mismo pasó con otros pasajeros que tenía vuelos de enlace internacionales. Eso supone un coste económico a la compañía, serio, pues debería hacerse cargo de algunas de esas estancias de enlaces, billetes retrasados e incluso, alguna reclamación por parte de los viajeros. Pero no dudaron, era más importante la vida de una persona que el coste económico, el trastorno, o lo que quiera que fuese. Una decisión que nos devuelve la fe en la gente. No sólo se hacen las cosas en base a criterios económicos, mercantiles o de conveniencia. Hay gente capaz de poner todo su empeño, físico, mental y económico para salvar a otra persona.
La actuación del piloto, ejemplar. Del matrimonio que se prestaron inmediatamente a asistir a la señora, extraordinaria. La actitud de todo el pasaje, digna de admiración, ni una sola protesta, ni una sola mala cara y creo que salvo los transfers internacionales y demás, nadie, que yo sepa, ha reclamado el importe del pasaje o a pedido compensación de ninguna clase. Es decir, todos en una medida u otra aportamos nuestro granito de arena y nos ofrecimos a ayudar. Al fin y al cabo podía haber sido mi madre, la tuya o nosotros mismos.
Y mientras, apenas un par de días antes, de esta situación, donde se dio semejante valor a la vida humana, unos mal nacidos, arrancaban otras de manera gratuita en Londres, con maldad y alevosía, a simples transeúntes, turistas y personas que tuvieron la mala suerte, de coincidir en el mismo lugar y en el mismo momento, con unas alimañas, para las que una vida, no vale nada.
 

lunes, 15 de mayo de 2017

Lecturas de primavera 2017.



 
"El silencio habla de ti",  de Holden Centeno. Me ha gustado mucho menos que "La chica de los planetas". Me ha parecido una lectura un poco sosa, me esperaba más la verdad, aunque tiene algún pasaje interesante. Han dicho de este libro: "...una generación que lo tiene todo para ser feliz y no sabe cómo...". "...Una historia de amor donde dice más el silencio que lo que se dice...".
 
 
"Aunque caminen por el valle de la muerte", de Álvaro Colomer. Me ha sorprendido muy gratamente. Empecé a leerlo con cierto prejuicio, había leído alguna crítica que decía que ponía a parir al ejército español y que no era preciso con el relato de los hechos. Pues para nada, describe la situación de manera correcta y su narrativa es extraordinaria y ágil. Las circunstancias que se vivieron allí fueron complejas y la gente que participó en esa misión lo sabe, como siempre los políticos no estaban al nivel de los que estaban desplegados sobre el terreno y de ahí vinieron los encontronazos. Unos iban a la guerra y otros como el ejercito español a una misión de paz, con gobierno en funciones y atenazado por la opinión pública y cogiéndosela con papel de fumar. Sí es cierto que el escritor emite algún juicio en algún personaje que se lo podría haber ahorrado, también es cierto que los construye perfectamente y el resultado final me ha encantado. Muy recomendable.
 
 
Otra visión del mismo hecho la tenemos con Lorenzo Silva y el sargento primero  Luis Miguel Francisco con el libro: "Y al final la guerra".  En este caso es un ensayo y su lectura es algo más tediosa que el libro de Colomer pero igualmente muy recomendable.
 
 
"De que hablo cuando hablo de escribir",  Haruki Murakami. Un libro fácil de leer, en la línea de otro que escribió titulado "De que hablo cuando hablo de correr". en este último hablaba de correr e intercalaba el tema con escribir, en el primero, habla de escribir y lo intercala con correr. Bueno, lectura suave, ligera y que resulta interesante si tienes el prurito de la escritura. Sin más pretensiones.
 

jueves, 11 de mayo de 2017

Fragmento del relato: La nota



La nota (fragmento)


Hace un tiempo, el mundo de los adultos me resultaba extraño y ajeno. Vivía una realidad, donde mis límites estaban perfectamente marcados, rodeado de cajas de metal, de colores llamativos, que encerraban enormes tesoros, o de tambores de cartón en cuyo vientre latían los más valientes ejércitos de soldados de plástico, esas eran mis fronteras. Era un mundo de espadachines, vaqueros, airgamboys y "cliks" de famobil, de muñecos articulados, tardes de pan con chocolate y pequeñas aventuras.

Vivíamos en una ciudad pequeña y la calle era casi una extensión de nuestro hogar. Todos se conocían y eso nos permitía tener una independencia que en otro lugar no hubiera sido posible. Esa libertad estaba controlada por nuestras madres, que sabían desde donde tenían que gritar nuestro nombre, para que dejáramos de jugar a polis y cacos y nos dirigiéramos sin tardanza a nuestra casa a bañarnos, o cenar en el mejor de los casos. Esa movilidad también tenía su precio, pues en muchas ocasiones ejercíamos de recaderos o mensajeros del Zar, haciendo pequeñas compras, el pan, la leche, el aceite o llevando breves misivas de aquí para allá.

Las madres eran omnipresentes en nuestras vidas. Elegían la ropa que teníamos que ponernos por las mañanas. Tenían la capacidad de elegir siempre lo que más picaba, lo que menos nos gustaba o lo menos funcional, petos de cuadros con perneras campana, jerseys de lana con cuello cisne, que eran morir en vida o trencas cerradas con colmillos de sabe Dios que animal prehistórico. Nos indicaban lo que debíamos vestir, decir, comer, hacer y hasta pensar. Las madres todo lo controlaban, podían con todo y su presencia eclipsaba a la de nuestros padres, que pasaban el día fuera de casa, haciendo lo que hacen los mayores, trabajar y esas cosas.
...
...
©Jesús J. Jambrina  

lunes, 8 de mayo de 2017

Silencios.


El dibujo no es mío, si no de un artista que hizo un dibujo al día durante un año, basado en su relación de pareja.

Silencios.

La palabra impostada en silencio,

con la exquisita elocuencia de lo callado,

abre la herida de lo que no dices.

El reproche mudo de tu mirada,

me grita con inusitada rabia,

 y llena de ruido tus ausencias.

El discreto clamor de tu desdén,

sordo rumor de tu desprecio,

amordaza el sonido de tu voz.

 ©Jesús J. Jambrina  

 
Inspirado en el libro de Eloy Tizón, "la velocidad de los jardines" y la frase:

“la exquisita elocuencia del silencio”.


martes, 18 de abril de 2017

jueves, 6 de abril de 2017

LA FOTO.



La foto

Descolgué el Miró que presidía aquel despacho de techos altos. Allí estaba, la caja fuerte que me había sido vetada durante todos estos años. El olor a madera y tabaco flotaba en el aire y daba la sensación de que de un momento a otro, él entraría por la puerta, con su mirada azul, penetrante, capaz de anular mi voluntad con un simple gesto. El hombre hecho a sí mismo, el que conseguía todo lo que se proponía.

Mi legado consistía, además de unas numerosas y magras cuentas corrientes, fincas y pisos, en un sobre cerrado donde venía una combinación. Sabía perfectamente de donde era, nunca me dejó tan siquiera acercarme cuando la tenía abierta.

No fue un padre ausente, al contrario, fue atento, me dedicaba todo su tiempo y a pesar de sus múltiples ocupaciones nunca permitió que nos separáramos más de un día, pero yo lo percibía frío, como distante. Me contaba un cuento todas las noches, me hablaba de aventuras y países lejanos y de mi madre, a la que yo nunca había llegado a conocer. Me colmaba de atenciones y cosas, pero nuestra relación nunca fue cariñosa, no sé, era como incompleta, aunque me constaba que él se esforzaba.

El sonido del mecanismo abriéndose me sacó de mis pensamientos. La caja estaba vacía salvo un sobre amarillento. Me empezaron a temblar las manos. No acababa de entender. Lo abrí, apenas unos recortes de periódicos y una vieja fotografía en blanco y negro. Miré con curiosidad aquella instantánea, había gente alrededor de una mesa y unos viejos 600, una escena campestre, no había visto en mi vida a aquellas personas. Pero en el niño de espaldas si encontraba algo familiar.  Me detuve en aquella figura infantil. Me reconocí. ¿Qué hacía yo allí?

Los latidos se me dispararon, cogí el primer recorte.

Las piezas empezaron a encajar con estruendo en mi cabeza. Los nebulosos recuerdos de mi niñez empezaron a despejarse. Esa era la razón por la que no había ni una sola fotografía mía de bebé y otras muchas cosas que había achacado a la excentricidad de mi padre, motivada, según creía, por la pena, tras la muerte de mi madre en el parto. Pero la verdad se abría paso de una manera aún  más terrible.

El periódico describía un accidente, un coche, un 600, se había salido de la carretera,  sus ocupantes, un matrimonio, murieron. Otros recortes ampliaban la noticia explicando que había desaparecido su hijo de corta edad, víctima, decían, de posibles alimañas de la sierra.

La sensación de orfandad se aferró a mi estómago. Quizás la única verdad que me había dicho aquel hombre, era que aquellos ojos marrones, los había heredado de mi madre.

©Jesús J. Jambrina  

miércoles, 29 de marzo de 2017

Deducciones




"─Un hombre listo vertería el veneno en su propia copa porque sabría que solo un idiota creería lo que parece lógico y yo no soy un idiota así que no elegiré el vino que tenéis frente a vos. Pero podéis haber deducido que yo no soy un idiota y habrías contado con ello por lo que no elegiré el vino que está frente a mí.


─¿ habéis decidido ya ?


─ni remotamente, porque la yocaina proviene de Australia, como todo el mundo sabe, y Australia está poblada por criminales y los criminales tratan con gente que no se fía de ellos como yo no me fío de vos, así que no elegiré el vino que tenéis frente a vos.


─tenéis un intelecto asombroso.


─esperad que siga deduciendo. ¿ Dónde estaba ?


─en Australia .


─ sí, en Australia. Vos habréis sospechado que conocería los orígenes del veneno por lo que no escogeré el vino que está frente a mí .


─estáis perplejo .


─¿ os gustaría que fuera así, verdad ?. Habéis vencido a mi gigante lo que significa que sois fuerte. Podríais haberlo puesto en vuestra copa confiando en que vuestra fuerza os protegería por lo que no escogeré el vino que tenéis frente a vos pero también habéis derrotado a mi español, lo que significa que habéis estudiado y si habéis estudiado sabréis que el hombre no es inmortal por lo cual habríais puesto el veneno lo más lejos posible de vos por lo que no elegiré el vino que está frente a mí .


─¿ tratáis de engañarme para que os lo diga ?, no lo lograreis.


─ya lo he logrado, habéis soltado todo. Ya se donde habéis puesto el veneno.


─escoged.


─ lo haré. "



De la película: "La princesa prometida".



lunes, 27 de marzo de 2017

Concierto desafinado.


Texto inspirado en la fotografía del violín de Ingres

 
Otra noche insomne, con la mirada puesta en su espacio vacío, que se ha ido enfriando como un caldero de bronce.
 Apenas los despojos en el campo de batalla de dos ejércitos, que quedaron exhaustos  y cautivos entre sábanas de seda.
 Con su marcha se aparecen todas las derrotas vividas y el fantasma de la soledad toca junto a mi, una balada que habla de celos y huidas.
 Su hermoso cuerpo se convierte en instrumento de nostalgia: Anhelo dibujar  aquellos amaneceres eternos en su espalda, y los domingos interminables, donde nuestro cometido era hacer vibrar las cuerdas del deseo, una y otra vez, sin tregua,  en un concierto desafinado y agotador. Hablar de nuestras cosas y acariciar su pelo, dando igual el tiempo que hiciera fuera. Solos, juntos, con la melodía de sus latidos al apoyar mi cabeza en la almohada de aquel pecho febril y suave.
 Concierto de recuerdos, nostalgia, ausencia y vacío.

©Jesús J. Jambrina  

viernes, 24 de marzo de 2017

La velocidad de los jardines.


El pasado día 23 de febrero acudí a la librería Portadores de sueños. Se presentaba una nueva edición del libro de cuentos "La velocidad de los jardines" de Eloy Tizón. Junto al autor estaría Sergio del Molino, por cuya recomendación aparecí yo por allí.
La librería estaba abarrotada y se leyeron fragmentos de varios cuentos. Eloy fue definido por Sergio como una especie de "ruso blanco", por su veneración a Nabokov y porque algunos de sus cuentos beben de cierta "rusificación", como también dijeron allí. Fue una velada muy interesante y compre este libro de cuentos "La velocidad de los jardines" y "Técnicas de iluminación".
 
La primera edición fue en 1992, escrita mientras Eloy hacía su servicio militar en Zaragoza. Este ha sido un libro que ha ido cogiendo peso con el paso del tiempo. Convirtiendose en un referente y hasta de culto. Motivo por el cual se ha hecho esta reedición.
La crítica ha dicho que es uno de los libros españoles más interesantes de los últimos veinticinco años.
También (entre otros):
Sobre Velocidad de los jardines se ha dicho…«Probablemente, el libro de narrativa breve más reverenciado en este país en los últimos veinte años y, sin duda, el más influyente. […] Velocidad de los jardines es poco menos que la piedra angular sobre la que se puede entender la última generación de relato breve en España. […] No hay ningún libro en España en los últimos veinte años, ni en narrativa, ni en ensayo, y creo que tampoco en poesía, que esté tan cerca de algo así. Solo por esto, por los servicios prestados, cada libro de Eloy Tizón se espera con una expectación excepcional, con una expectación que es ya muy rara en la literatura y que produce en el observador un calor peculiar». Miguel Carreira, Factor Crítico.
 
Ayer lo acabé de leer. El primer cuento "A Nabokov", me dejó un tanto perplejo. Un lenguaje muy lírico, poético. A raíz de ese cuento me he interesado por Nabokov y una segunda lectura, me ha permitido apreciar matices que al principio me pasaron desapercibidos. El libro me ha encantado, tiene mucho oficio, creo que he aprendido con él, además de disfrutar del mismo.
El que más me ha gustado, con diferencia, y en eso creo que coincide la mayoría de los lectores, ha sido el que da nombre al libro "velocidad de los jardines". He visto mi propia clase de 3º de Bup, he vuelto a ser insultantemente joven e ilusionado. He reconocido situaciones, paisajes y sentimientos. Me ha encantado así que estoy deseando leer también "Técnicas de iluminación" y espero incorporar algo de su oficio a mi narrativa.
Ayer mismo en el Heraldo de Aragón salía  una entrevista a un escritora de la misma editorial (Páginas de Espuma), de la reedición de Eloy Tizón, citándolo.
 
Le preguntan:
¿Cuál es su definición preferida de cuento?
"Ningún cuento está completo si no le falta algo" dice Eloy Tizón en "Velocidad de los jardines", que ha reeditado ahora Páginas de Espuma. No es estrictamente una definición, pero es una poética del cuento que suscribo.
 
Sin duda una gran lectura, un gran descubrimiento y una genial presentación, además de disfrutar de los dos libros dedicados y firmados por su autor.
 

sábado, 18 de marzo de 2017

Muñecos.


 
Muñecos.

            Nunca me gustó romper muñecos. A eso empecé algo más tarde.

            Mi adolescencia no fue ni mejor ni peor que otras y no tuve unos padres ausentes ni excesivamente controladores Actitudes que justificarían desviarme por exceso o defecto, de los caminos que me marcaban los frailes. Lo que si tuve es una tremenda curiosidad, una gran capacidad de aprender y muchas oportunidades de pasear por caminos paralelos a los recomendados.

Aprendí a besar y fumar, antes que muchos otros. Escuchaba discos en la bolera o en casa de amigos, y rondábamos siempre los límites de lo que nos permitían nuestros mayores. Siempre con poco dinero, fruto de pagas exiguas y rácanas más orientadas a comprar chicles y pipas que cerveza y vino rancio. Pero la imaginación además de hacernos grandes generales, astronautas o futbolista, también nos daba el desparpajo necesario, para echarnos a la calle, a machacar canciones de las que escuchábamos en los tocadiscos de los hermanos mayores de otros, o en las jornadas interminables de billar.

Con un par de guitarras empezamos tocando en algún bar y poco después empezó a llegar el dinero haciendo bolos por pueblos, por festivales y salas de fiesta. Nos animamos a grabar una maqueta de nuestras versiones e incluso me atreví a componer una canción de nuestras correrías. Después vinieron algunas más y los primeros éxitos.

Es entonces cuando le cogí el gusto a romper muñecos. Me convertí en un déspota cruel. Sentía un extraño placer haciendo daño a los demás. Como aquella noche después de una actuación en que estampé un vaso de tubo en la cara del batería, porque se adelantaba a mi entrada. Así rompí nuestro incipiente grupo, la relación con el manager, discográficas y lo que al final más me dolió: rompí a aquella chica que lo dejó todo para estar conmigo y con la que compartí, sin duda, los dos mejores años de mi vida.

En una de aquellas tardes de furia, la dejé deslavazada a mis pies, diciendo todo lo que nadie le debería decir a otro nadie. Era un ser despreciable que había llegado al paroxismo. Todo el mundo me había abandonado, fue la última en hacerlo, pero  al final convivir con un monstruo no es fácil y no le quedó otro remedio, llevando en su entraña el fruto de aquellos destellos de amor.

Así comencé mi andadura en solitario, viajé, toqué en todo tipo de sitios y aprendí que romper cosas y gente no trae nada bueno. Cuando nació mi hija  estaba muy lejos de ella aún estando en la misma ciudad. No quise sabe nada, ni me hubiera dejado su madre. Pero cuando mi vida se empezó a cubrir de polvo y canas, me acordé que una parte de mi, estaba por este mundo. La busqué y el que busca halla, y así supe de su vida, de sus amores, de su trabajo y de su hijo.

Todas las tardes me sentaba delante de aquella terraza por donde sabía que pasarían e incluso algunos días ella tomaba allí un café o una cerveza. Tocaba de manera intencionadamente distraída, ellos no sabían quién era yo. El pequeño tenía buen oído y se acercaba a escuchar las melodías que salían de las cuerdas de mi guitarra. Estaba decidido a volver a cuidar de mis muñecos.

©Jesús J. Jambrina  

 

viernes, 17 de marzo de 2017

Cómo fue la presentación en Teruel

 

 
El pasado 16 de febrero presentamos el libro: "Teruel y sus Amantes. Nuevos relatos para un aniversario".
En plenas vísperas de las Bodas de Isabel de Segura de 2017.
El lugar elegido fue el salón de plenos del Ayuntamiento de Teruel.
Estuvimos acompañados de amigos, familia y amantes de la Leyenda de los Amantes y de la literatura.
Fue un día extraordinario, para recordar y guardar muy cerca del corazón.
 
 
Os dejo este enlace donde aparece alguna foto, el articulo de ese día del Diario de Teruel y el artículo que me publicaron a propósito de esta antología en la Revista de las Bodas:
 
 
El día 20 de abril se presentará en Zaragoza en la Casa de Teruel, a las 20:00, la dirección la calle Navas de Tolosa nº 57. Por supuesto estáis todos invitados.
 

jueves, 16 de marzo de 2017

El tambor de cartón.



De pequeño me gustaba jugar con figuritas. Las guardaba en un tambor de cartón, rescatado del jabón de lavadora que compraba mi madre. Allí se mezclaban indios y vaqueros, soldados alemanes, romanos, guerreros medievales, dinosaurios, de plástico, articulados, pintados o de un sólo color y de diversos tamaños y escalas. Cuando lo volcaba, de sus entrañas salía vomitado un ejército multiforme al que durante horas tenía maniobrando a mi antojo. Haciéndoles arrostrar los peligros mayores y batiéndose el cobre en diferentes batallas y enfrentamientos con enemigos imaginados o reales. Exhausto después de tanta muerte y resurrección, volvían a ocupar la panza del cilindro hueco. Me duraron mucho más que mi infancia. Nunca me gustó romper muñecos.
 
©Jesús J. Jambrina  

martes, 14 de marzo de 2017

Ultimas lecturas del invierno del 2.017

La primavera está a la vuelta de la esquina y el invierno nos dejará para que florezca la vida.
Pero el  invierno es un buen momento para leer, para aprovechar las tardes frías. La verdad es que metido en la vorágine del día a día, lo múltiples frentes abiertos y el intentar jugar siempre un papel aceptable en todo lo que emprendo, el tiempo, no ya para leer, si no para todo; es un bien muy escaso. Para mí más valioso que el oro. Pero aún así, saco un ratito para leer, para dibujar y para escribir.
Os traigo por aquí mis últimas lecturas.
 
 
"Se me olvidó decirte: te quiero", de Mónica Carrillo. Un libro plagado de clichés, de frases hechas, de guiños de Mr. Wonderfull. Capítulos enteros para olvidar, dos de ellos con letras de canciones hilvanadas, no me ha gustado nada. Una lectura fatua e insulsa. Una sensibilidad que suena impostada. Busca la lágrima fácil, sensiblera, ñoña y a la vez carente de sustancia. No lo recomiendo.
 

 
"Rayos", de Miqui Otero. Una novela fresca. Un grupo de amigos comparten piso en el centro de la Barcelona más decadente. Juventud, amor, literatura, precariedad, ilusiones. Algunos pasajes son realmente divertidos. El protagonista nos hace entrar en ese circulo de amigos, nos hace participes de la relación con sus padres, sus chicas, su entorno. Una lectura muy agradable.
 
 
 
"Corazón tan blanco", de Javier Marías. Es una sus novelas con mayor proyección. Como todas las suyas, es densa, pero que no tiene desperdicio desde la primera frase hasta la última. Escrita con oficio, una trama interesante. Una novela imprescindible.

lunes, 13 de marzo de 2017

Regreso al pueblo.



Regreso al pueblo.

           Las espigas bien granadas se mecían con la leve brisa de una tarde de julio. Los campos, dorados hasta donde alcanza la vista. No en vano la llaman la tierra del pan y el vino.
De nuevo había brazos para trabajar el campo y éste, después de años en barbecho, era agradecido.
Hacía tiempo que no volvía por allí. De hecho, maldita la gracia volver, la última, vez pensaba que no habría otra.
Apenas a tres kilómetros de la capital, había decidido acercarme andando.
El pueblo estaba como siempre, las casas arracimadas entorno a la carretera, sencillas, pequeñas, con las ventanas diminutas y la llanura que las hacía parecer aún más insignificantes.
Recostado en la puerta de una de las primeras, pude distinguir a un viejo conocido. Recorrí los pocos pasos que nos separaban.
—Hola Marcial
—Vaya Julián ¡Cuánto tiempo!
—Ya ves, de vuelta a casa, bueno, si no tenéis inconveniente.—Aquello no le cayó bien, pude ver la reacción de su rostro.
—¡Pero hombre, cómo dices eso! Tu casa es, tus tierras, tus hermanos, tu pueblo.
—No parecía que os alegrarais tanto la  última vez que estuve aquí, con el ejército rojo vencido y desarmado apenas unos días antes—Vi como el rubor subía a sus mejillas.
—Eso fue cosa de los señoritos de la capital, de gente de fuera. Tu nombre estaba entre unos papeles del ayuntamiento.
—¿Y qué hacían allí esos papeles, que necesidad había de que aparecieran? Además apuntados, apuntados estábamos muchos, tú también. Era, y lo sabes bien, la relación del sindicato agrario. Alguien les diría donde tenían que buscar y a quién buscarle las cosquillas.
—Eran días complejos. Esas cuadrillas de camisas azules hacían y deshacían a su antojo, eran los amos de la situación.
—La inscripción nos daba derecho a un saco de trigo. Ya ves tú que delito, un saco de trigo. Las semillas de la cosecha del año.
—Sí Julián, pero los falangistas andaban detrás de esas listas, de los afiliados al sindicato.
—Pero la guerra había terminado—Dije indignado.
—Sí, pero para algunos apenas había empezado. Hicimos lo que pudimos. El mal rato lo pasaste, pero estás aquí. Alguno colaboró con ellos, pero otros, como el alcalde, o como yo,  intercedimos y conseguimos que nadie se fuera en esos camiones. ¿Cuántos no se fueron con ellos y en otros pueblos acabaron en las tapias de los cementerios o en las cunetas de los caminos apartados? Pero eso no pasó aquí ese día.
—¡Pero yo hice la guerra entera! Hice su guerra. Me llamaron a su ejército y me la comí enterita. Me bombardearon, me dispararon, pasé hambre, sed, frío y sobre todo, sobre todo miedo, mucho miedo. Pensaba muchas veces que no íbamos a quedar ninguno. Mientras ellos estaban en la retaguardia, buscando sus listas, sus inquinas, sus intereses.
—Sí eso también. Alguno ha hecho fortuna con este tipo de cosas. ¿Para quién te crees que iban los bienes, de los que no tenían la suerte de bajarse del camión como hiciste tú?
—Sí claro, la culpa los de fuera. O como decíamos en las trincheras, la culpa es del muerto. Lo curioso es que mis tierras no lindan con nadie de fuera, si no con gente de aquí. Curiosamente, Marcial, la mayoría con las tuyas.—Y al decir esto no pude evitar que la bilis me subiera a la boca—Pero yo hice la guerra con su bando, me han ascendido, me han condecorado, he luchado y he dado lo mejor, no porque pensara como ellos, sino porque había que seguir vivo, y para eso había que hacer las cosas bien. Y así un año, y otro y otro, hasta que ganaron esta maldita guerra. Y volví a mi casa con la tranquilidad de haber cumplido. Pero me estaban esperando, me estaban esperando para matarme, por haber hecho también lo correcto cuando trabajaba de sol a sol.
      Ya no me miraba, había ido achicándose con cada una de mis palabras. No apartaba la vista del revolver plateado que llevaba al cinto y estoy convencido que pensaba que estaba viviendo sus últimas horas.
       Apenas se atrevió a balbucear—Conseguimos que no saliera el camión y que os soltaran a todos.
—No temas, no he venido mas que a dos cosas. A despedirme de mis hermanos. Me he quedado en el ejército y me voy a Ceuta por una buena temporada. Y a decirte que no te lo tengo en cuenta. Al fin y al cabo fue cuestión de suerte, verdad. Suerte de coincidir bajo aquella lona con el hermano del alcalde. O te crees que no fui capaz de reconocerle. Así que poco mérito tienes tú en eso, pero lo dicho, sin rencores, con Dios Marcial.
 ©Jesús J. Jambrina 
 

lunes, 13 de febrero de 2017

Marcapáginas "Teruel y sus Amantes, Nuevos relatos para un aniversario".


Os traigo por aquí, el precioso marca páginas que se ha hecho con motivo de esta publicación.
Recordaros también, por un lado que el jueves es la presentación en Teruel y que ya el viernes estamos en el campamento del Parque de los Fueros.


Presentación "Teruel y sus Amantes. Nuevos relatos para un aniversario".


sábado, 11 de febrero de 2017

Dibujos, libros y otras cosas.

Traigo por aquí, varios nuevos dibujos, a lápiz y carboncillo. Para que la mano no deje de tener soltura, a pesar  de que he estado ocupado en otros proyectos.
Llega el fin de semana y lo dedicaremos a los nuestros y hacer algunas de esas cosas que te hacen sentirte vivo y pletórico.
 




 
El próximo jueves día 16 es la presentación del libro "Teruel y sus Amantes. Nuevos relatos para un aniversario". Un libro que intuyo que va a tener un gran recorrido. Espero disfrutar la presentación y que haya algunas más, así como firmas y promoción del mismo. Disfrutaré de esos momentos y de la satisfacción del deber cumplido. Creo que hemos hecho algo bueno, algo bello.
 
 

jueves, 9 de febrero de 2017

Teruel y sus Amantes. Nuevos relatos para un aniversario.




Estos últimos meses he estado inmerso en un proyecto que me hacía especial ilusión. Por muy diferentes motivos.
Un proyecto literario para la celebración o conmemoración del 800 aniversario de la muerte de los Amantes de Teruel.
La leyenda de los Amantes de Teruel, tiene la relevancia que tiene hoy en día, en buena medida gracias a la literatura. Autores de todos los tiempos, han vuelto su mirada a la historia de estos desdichados jóvenes y han plasmado en sus obras su drama.
Que mejor manera que en el 800 aniversario hacer un homenajes a esa literatura y utilizar la figura de Diego e Isabel y su inspiración para crear nuevas narraciones, que sigan manteniendo su recuerdo, su historia y su influencia.
Solicité la colaboración de diferentes autores y recibí la respuesta, completamente altruista de veintidós, además del óleo que ilustra la portada, del conocido pintor turolense Agustín Alegre. Todos los intervinientes en la antología hemos cedido los derechos.
Tengo que agradecer a esas veintitrés personas su aportación, apoyo y su saber hacer. Me he apoyado especialmente en Sebastián Roa, sin él  no hubiera salido esto hacia adelante seguro, también a la Fundación de las Bodas, sobre todo a Raquel Esteban y a Mapi y por supuesto al ayuntamiento de Teruel, en especial a Juan Carlos Cruzado que fue el primer interesado en el proyecto y a José Luis Torán que le ha dado la forma definitiva.
Son veintidós visiones diferentes de nuestros Amantes, con total libertad de creación, con lo que os encontraréis diferentes épocas, enfoques y estilos narrativos.
Al final ha resultado un delicioso libro, muy fácil de leer, entretenido y que habla, sobre todo, del amor. Un sentimiento que es y será eterno.


Os dejo el enlace de la editorial, donde encontraréis más información, además de poder descargaros la ficha de lectura: http://blog.miraeditores.com/


El próximo día 16 de febrero, a las 20:00 en el salón de plenos del ayuntamiento de Teruel, tendrá lugar la presentación del libro. Por supuesto, estáis todos invitados.

Habrá otras presentaciones y actuaciones para la promoción del libro, de las que os iremos informando puntualmente.

lunes, 23 de enero de 2017

Los primeros del 2.017

 
Los primeros del 2.017. Y con los primeros me refiero, a los primeros dibujos del 2.017.
Últimamente me cuesta arrancar. Me cuesta arrancar después de la vuelta de vacaciones. Me cuesta arrancar con la llegada del nuevo año. Entre ponte bien y tente tieso, me cuesta arrancar.
Comienzo despistado, receloso y con poco arranque, y hasta que me pongo, me cuesta.
Me cuesta definir el qué si y el qué no y me cuesta ponerme a ello.
Cuando por fin lo consigo, ya ha pasado casi el mes, como alguna vez me descuide ya no llego. Me sorprende el cambio de ciclo, de año o de curso sin haber vendido una escoba.
Pero es que me tomo mi tiempo. No hago las cosas a la ligera. Lo medito, lo pienso, lo interiorizo.
Por costarme, me ha costado hasta ir de rebajas, al final este fin de semana he tomado cartas en el asunto, pero lo dicho, si me descuido un poco más, me meto en las rebajas de la nueva temporada.
Tendré que cambiar mi discurso, por aquel de lento pero seguro. Eso seguro.
No sabía aquello de si tirar hacia un lado o hacia otro. Si dedicarme a la caza de los tiburones en los mares del sur o a la recolección de coco en Siberia. Parece que después de descartes, ponderaciones y evaluaciones, lo voy teniendo algo claro, algo más claro.
Al final, se imponen los clásicos: Lectura, escritura, pintura y dibujo, aderezado con un hacer más deporte, cuidarme algo más y perder peso, y el acicate de montar a caballo y seguir con la guitarra. Es decir, retos y actividades para varias vidas. Pero oye, si nos ponemos, nos ponemos.
Empiezo el año, que me ha costado arrancarlo, ya lo he comentado; con ganas, con ilusión, con el pálpito de que va a ser bueno, con que voy a  hacer muchas cosas y voy a cosechar muchos éxitos y satisfacciones.
Preveo mejoras a todos los niveles y con que empieza un punto de inflexión que me llevará a cotas extraordinarias.
Pillo con ganas este 2.017. Que se prepare: Espero que sea testigo y  compañero de nuevos hitos, de nuevos logros, de importantes mejoras.
Os dejo por aquí tres dibujos de estos primeros días del año. Este es uno de los ejes, en los que espero mejorar, en los que espero grandes satisfacciones. Un importante eje de mejora, aunque desde luego, no el único.
 


 
 

miércoles, 18 de enero de 2017

CARTEL BODAS ISABEL DE SEGURA 2.017



Este es el precioso cartel de las Bodas del 2017. Obra del grandísimo pintor turolense Agustín Alegre. Fijaros bien, porque lo vamos a ver en algún sitio más.
Hay un proyecto que se está materializando y que en breve también lo traeré por aquí que comparte esa imagen.

martes, 10 de enero de 2017

"PATRIA".

 
Cambio de costumbre. En lugar de titular la entrada: "Mis lecturas de ...", directamente la intitulo con el nombre de la novela que he acabado apenas hace unos días.
"Patria" es un pedazo de libro, una novela redonda, para mí la obra cumbre (hasta ahora, espero), de Fernando Aramburu, que tan buen sabor de boca me dejó con sus libros "Los peces de la amargura" y "el trompetista del Utopía".
Una novela que describe todos los prismas del conocido "problema vasco".  Una novela que pule las aristas de una situación, de un problema, de un sinsentido, que marcó la vida de unos y de otros.  
Una narrativa extraordinaria. Un libro bien construido, bien escrito. De muchas hojas, pero ligero, muy fácil de leer. Un gran libro. Una gran narración. Muchas historias que describen una historia.La historia más actual de un gran pueblo.
Un libro que nos tiene que hacer reflexionar. Que debería hacer reflexionar a algunos.
Bueno, muy bueno, bien por Aramburu, grande.