viernes, 9 de diciembre de 2016

Al borde del precipicio.

 
Pues sí, de nuevo al borde del precipicio. Se nos acaba el 2.016, apenas le restan unas tres semanas al mes de diciembre y se nos abre a nuestros pies el abismo del 2017. Un terreno desconocido. Saltaremos al vacío como todos los años anteriores, sin pensarlo demasiado, para no acobardarnos y quedarnos paralizados en el año que termina, en el pasado.
Cada año nos acercamos al borde y saltamos, no nos podemos aferrar a lo que dejamos atrás, o nos quedaremos colgando de alguna pequeña rama, que de manera precaria nos mantendrá en vilo, anclados a una realidad que termina.
Hay que saltar, fuerte, con ganas, con las dos piernas a la vez. Sin prejuicios, sin anclajes, sin lastres. Saltar, volar, a un nuevo año, a una nueva vida.
Cuando aterricemos ya habrá tiempo de buscar mapas, de hacer planificaciones, de buscar los caminos, las sendas, de planificar los destinos, las metas, los retos. De mirar hacia atrás y ver desde donde hemos saltado, algunos de muy alto, otros de apenas un escalón.
Ahora concentrémonos en saltar, lo más lejos posible, para entrar de lleno en el 2.017, sin ramas auxiliadoras, sin paracaídas, sin complejos.
¡Salta, salta, salta! JUMP MY FRIEND, JUMP!

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