miércoles, 10 de agosto de 2016

A las puertas de las vacaciones.

 
Recién llegado del siglo XIII, cada vez el viaje en el tiempo cuesta más.
De tomar al asalto un castillo enclavado en una roca, a pasar casi ocho horas sentado en una oficina, con el teléfono echando fuego y problemas, problemas, problemas. Por mucho que quiera decir "desfaciendo entuertos", no dejan de ser putos marrones de m...
Cuento los días y los tacho de un calendario, no en mi celda, si no en mi escritorio.
Voy tachando hasta llegar a los días de "libertad condicional", donde la condena del "ganarás el pan con el sudor de tu frente", se mitiga, con este tercer grado, en que se nos permite escapar de la oficina y de nuestras obligaciones laborales durante al menos quince días. Quince días en agosto, vídeo que habla un poco de esto. De la esclavitud moderna, y además, afortunados y dando gracias de que sea así.
 
 
 
 
Ayer le puse color a un par de dibujos de mi castillo favorito.
Proyecto e intenciones, ¿nos encontraremos con muros y problemas, o con colaboraciones y ayudas? Se verá.
A mitad de la semana laboral, con las tareas del día ya lanzadas, hoy recibiré una sorpresa, al menos eso me han dicho. Cualquier cosa puede suceder, llevaré ropa de nieve y bañador, por si acaso.
Contando los días, dos y medio...
 

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