miércoles, 27 de julio de 2016

Me enamoro de mí.



Me enamoro de mi...

Cada vez que soy capaz de sacudirme la pereza y hacer algo productivo.
Cada vez que aprendo algo nuevo, que me sorprendo con algo.
Cada vez que viajo.
Cada vez que tomo unas cervezas con amigos que merecen la pena.
Cada vez que acudo a jugar a padel con colegas.
Cada vez que veo brillar unos ojos que me miran.
Cada vez que me acabo un libro.
Cada vez que logro una meta, y cuando me pongo año tras año, metas y objetivos que cumplir.
Cada vez que soy capaz de explicar lo que se me pasa por la cabeza.
Cada vez que puedo perdonar una ofensa o un desplante.
Cada vez que voy al teatro o al cine.
Cada vez que cojo mis lapiceros o plumillas y me pongo a dibujar.
Cada vez que aprendo una nueva canción en la guitarra.
Cada vez que veo una serie en compañía.
Cada vez que soy capaz de enlazar acordes sin parar aunque sea de una melodía inventada.
Cada vez que juego con mis hijos.
Cada vez que me río y se ríen conmigo a carcajadas.
Cada vez que me acerco a la orilla del mar y pierdo mi mirada en el horizonte.
Cada vez que me ilusiono.
Cada vez que me envuelve un recuerdo bonito.
Cada vez que soy capaz de alegrarme con la dicha de los demás.
Cada vez que soy capaz de dejar el estrés a un lado y me centro en lo importante.
Cada vez que soy capaz de distinguir lo importante de lo superfluo.
Cada vez que abrazo a mis seres queridos y les dedico el tiempo que se merecen.
Cada vez que creo en mi, mis posibilidades y mis capacidades.
Cada vez que me levanto de un tropezón y pienso cual será el siguiente paso.
Cada vez que escucho con atención y valoro la opinión y el criterio de los demás.
Cada vez que me atrevo con un nuevo reto.
Cada vez que preparo un guiso que está para chuparse los dedos.
Cada vez que salgo a la naturaleza.
Cada vez que soy capaz de decir: Ole tú!
...
Y así, día tras día, voy construyendo este idilio, conmigo mismo.

martes, 26 de julio de 2016

Mis lecturas julio 2016

Mis lecturas de este mes de julio han sido bastante variadas.
Las traigo por aquí:
 
 
"Lo que a nadie de importa", de Sergio del Molino. Sergio tiene la habilidad de contar cosas, contándote eso que quiere y otras muchas cosas más. Desde el prisma de su mirada, en esta novela cuenta la vida de su abuelo, que desde el campo de batalla del Ebro, pasando por la planta de caballero del Corte Inglés construye una vida y una familia, en una España plomiza, gris,  y de postguerra.  Una vez jubilado compra una casa en un pueblo donde se va apagando, como esa España a la que pertenece y que tan ajena es a la vez a su nieto. Me ha parecido una novela entrañable y a la vez con pasajes inquietantes, la vida y la muerte de una manera descarnada. Realidades contrapuestas y vidas que nunca acabaron de sacudirse ese tono gris con que se tiñeron en la dictadura. Una gran lectura. Algunos dicen que es la antesala de su ensayo "La España vacía". En cualquier caso y para comprobar si es o no así, este libro lo tengo pendiente y espero poder leerlo en breve.
 
 

"La amante del general", de Javier Fernández. Novela que en su transcurso poco tiene que ver con el título que la encabeza, salvo a penas por una llamada (literaria, entiendo), que al parecer acaba siendo clave. Nos cuenta cómo se vivió en los diferentes centros de responsabilidad de Zaragoza el golpe de estado del 23 F.  Me ha gustado mucho, entre otras cosas porque me ha asomado a una Zaragoza de los años 80 que no conocía. Me ha desvelado personajes reales, unos que conocía, incluso a algunos personalmente y otros de los que apenas tenia conocimiento. Ha descrito lugares que me resultan conocidos y familiares. EL hilo narrativo, quizás algo endeble, sostenido, eso sí, de forma maravillosa por las acontecimientos y personajes reales que aparecen a lo largo de la novela y de aquellos momentos cruciales para esa joven democracia, aquella noche tan larga, de la que apenas saben nada las generaciones más jóvenes. Me ha encantado encontrarme con el teniente coronel Grande, con ese carácter volcánico e ingenioso, encerrado en su pequeña estatura. He encontrado muchos lugares comunes, una historia muy próxima, contada por alguien privilegiado, pues vivió muy de cerca esos momentos, una mirada dotada de experiencia y conocimiento, criterio le llaman, tanto por su amplia y ecléctica formación, como por sus diferentes puestos de responsabilidad.


"Legionarios. El maño", de Pedro Ciria Amores. Novela histórica sobre la creación del Tercio de Extranjeros por Millán Astray y las primeras acciones de guerra de la Legión. Narrada desde los ojos de un joven legionario de la 1ª Bandera, comandada por Franco. Bien documentada y entretenida, fácil de leer, aunque a veces peca de excesiva moralina o de anticipar una visión del futuro que no tiene porque conocer el narrador de la acción.
 

"El mundo de la tarántula". de Pablo Carbonell. Pablo Carbonell es todo un personaje, y si a alguien le podía quedar alguna duda, con la lectura de este libro se le disipará completamente. Dice en su libro "las personas o tienen estudios o tienen morro...", el desde luego le echó morro a la vida y ahí está, de aquí para allá disfrutando de su polifacética carrera de artista, de showman, y de músico. El libro es muy, muy divertido. Y a la vez es cariñoso, entrañable y hasta valiente. En el pecho de Pablo late un corazón de artista y un corazón de buena persona. Alguna vez he oído que en la vida unos días eres rey y otros payaso, Pablo lo sabe bien, y creo que ha vivido con intensidad ambas realidades y todas las que hayan podido darse. Imprescindible para los que vivimos, aunque fuera de refilón la década de los años 80 y para todos los demás.
 

"El instante de peligro", de Miguel Ángel Hernández. Acudí a la presentación de este libro a la librería Cálamo. Lo presentaba Sergio del Molino y por ello me acerqué hasta allí. No había leído nada del autor. La presentación fue divertida y cercana, al finalizar hasta pudimos disfrutar de una cerveza fría. Así que compré el libro e intercambié algunas palabras con su escritor, me llamó la tención que firmara la dedicatoria con una preciosa estilográfica, me dijo que todo el libro lo había escrito con ella, "...de esa manera la escritura se convierte en algo realmente físico". La verdad es que me ha gustado, el libro gira alrededor de un proyecto artístico, en el que se pide al protagonista que escriba una historia sobre unas imágenes, que hay en unos antiguos rollos de celuloide de 16 mm. Intenta que esas imágenes le "digan" algo, le produzcan algo, son de un estilo cinematográfico muy vanguardista, entiende que son puro arte, que son algo creado, pero en su búsqueda encuentra una verdad detrás de esa creación. Me ha parecido una novela redonda, en la que todo encaja, con un lenguaje rayando la poesía, como muestras un botón: " Pensaba entonces que las sombras en el fondo no dejan nunca de caminar con nosotros. Se quedan ahí. Nos cobijan. Son ecos del tiempo."
Desde luego más que recomendable. Y desde luego he de leer algo más de Miguel Ángel Hernández.

 

lunes, 25 de julio de 2016

Recuerdos mentirosos



"...casi todos tus recuerdos importantes se convertirán en algo adornado por tu cerebro. Algo que irá a más con la edad. A los 15 años, una chica te agarró y te metió el morro. A los 30, ese recuerdo será una literaria historia de amor fugaz. A los 75 años, contarás a tus nietos como os besasteis sobre los fuegos del Monte del Destino, mientras el Anillo Único se consumía. Y en tu cabeza será verdad. Es, posiblemente, la parte que más mola de envejecer."
De la Revista CQ.
 
Curioso el tema de los recuerdos, dicen que somos malos recordando, pero muy buenos como narradores. Que con el tiempo los recuerdos son impostados, añadidos, y que mantienen un hilo de verdad, pero que distan mucho de los que pasó realmente.

Una científica, matemática y psicóloga americana, Elizabeth Loftus, ha consagrado su vida al estudio de la memoria, pero como ella dice: "Estudio no lo que la gente olvida, si no cómo recuerdan, cuando recuerdan cosas que no ocurrieron y si recuerdan cosas diferentes de como sucedieron en verdad y estudio falsos recuerdos."
Aún dice alguna cosa más como:

"...mucha gente cree que la memoria funciona como un dispositivo de grabación. Sólo necesitas grabar la información, luego la buscas y la reproduces, como cuando quieres respuestas a preguntas o hay que identificar imágenes. Pero décadas de trabajo en psicología han mostrado que esto simplemente no es cierto. Nuestros recuerdos son constructivos. Son reconstructivos. La memoria funciona más como una página de Wikipedia, puedes ir y cambiarla, y también pueden hacerlo otros . Empecé a estudiar este proceso constructivo de la memoria en los años 70. Hice experimentos que implicaban mostrar a la gente crímenes y accidentes simulados y luego les preguntaba acerca de lo que recordaban. En un estudio, mostramos a la gente un accidente y les preguntamos, ¿Qué tan rápido iban los autos cuando chocaron? Y a otros les preguntamos, ¿Qué tan rápido iban los autos cuando se estrellaron? Si en la pregunta decíamos "estrellaron", los testigos decían que los autos iban más rápido, y más aún, si en la pregunta se decía "estrellaron" eso hacía que la gente se inclinara por decir que vieron vidrios rotos en la escena del accidente cuando no había ninguno en absoluto. En otro estudio, mostrábamos un accidente simulado donde un auto atravesaba una intersección con una señal de "pare", y les preguntábamos insinuando que había una señal de "ceda el paso", muchos testigos nos decían que recordaban haber visto la señal de "ceda el paso" en la intersección, no el "pare". "

Incluso ha podido comprobar cómo puede haber una psicosis colectiva, que cree una sugestión y una distorsión en la memoria, construyendo unos recuerdos completamente ficticios. Esta doctora tiene muchos estudios al respecto. Pero en ese sentido, que mejor muestra que lo que pasó hace unos años aquí en España con el programa "Sorpresa, Sorpresa" de Isabel Gemio, donde mucha gente afirmó ver la escena de un perro, Ricky Martin y una jovencita. El bulo se extendió como una mancha de aceite, las versiones cambiaban la raza del perro, o el producto a untar, bien mermelada, Nocilla o foie-grass, pero la acción no dejaba lugar a dudas, de ir a dar una sorpresa Ricky Martin, a llevársela él y el equipo de grabación. Nunca se emitió semejante escena. La propia Gemio tuvo que desmentir en programas posteriores que hubieran hecho ninguna broma en ese sentido. Nunca se emitió, pero aún así hubo que gente que aseguraba haberlo visto con sus propios ojos. Un recuerdo impostado, una quimera, una ficción.



Da vértigo pensar que los propios recuerdos pueden construirse o reconstruirse, que se pueda sugestionar o que se amolden al antojo de nuestro subconsciente, o lo que sería peor, de un tercero.
Los recuerdos como ficción.
El gran combate del siglo: Memoria versus Invención.

Las fotos son fotogramas de la increíble película de Alfred Hitchcock, "Spellbound".

 

martes, 19 de julio de 2016

Musas de vacaciones.

 
 
Hace un tiempo, que a pesar de la que está cayendo a nivel político, con unos cargos electos incapaces de montar un gobierno. Una clase política sin nivel, sin más aspiraciones que la poltrona. La población expectante, a ver cuando van a ser capaces de ponerse manos a la obra y hacer lo que se suponen que deben de hacer, por lo que se les paga (demasiado, evidentemente, a pesar de que alguno de ellos no lo opinen así), crear un gobierno, aunque lo ideal sería prescindir de todos ellos.
El paripé de hoy, unos en bici, otros con camisetas, otros abucheando y dejando en evidencia su educación, algunos que han vuelto de la tumba política, como la señora Barberá y cada uno representando su comedia de la mejor manera posible. Con las vacaciones en mente y el año de regaliz que llevan sin dar ni chapa.
 Bueno pues decía que a pesar de que el panorama da para mucho  comentario de la actualidad, en las últimas entradas me he desviado de este tipo de escritura.
Igualmente, hace muchas entradas que no vienen por aquí ni las "zancadas", ni las "pedaladas", tampoco las "perogrulladas" u otras entradas semi institucionalizadas.
Si añadido a esto, tenemos en cuenta el tiempo que nos hace, que sobrepasa a la sombra ampliamente los 30 grados de temperatura, no puedo mas que constatar que las musas, al menos las mías; se han tomado una temporada de vacaciones y deben de estar tomándose un coco-loco, tumbadas cómodamente debajo de una palmera, en alguna playa paradisiaca, porque lo que es por aquí, por aquí, no están.
Y la verdad sea dicha, me dan una envidia terrible. 

lunes, 18 de julio de 2016

Me acuerdo... (III)



- Me acuerdo de las vacaciones en alguna población al lado del mar. Cómo cambiaba el paisaje cuando nos acercábamos a la zona de playa, el olor a salitre y la alegría de ver aquella extensión de azul interminable.
- Me acuerdo de unas vacaciones en Torrevieja, unos jubilados alemanes me regalaron una caja de caramelos. Un chalet apartamento genial. Y despertarme llorando de la siesta porque no quería que mi papá se muriera nunca.
- Me acuerdo de las siestas obligadas las calurosas tarde del mes de agosto, para que no saliéramos a jugar a "la solera".
- Me acuerdo de la primera vez que grabamos algo en un video beta. Era algo como mágico, poder ver las veces que quisiéramos y cuando quisiéramos eso que "echaban" en la tele. En este caso era un capitulo de los pitufos.
- Me acuerdo que pregunté que significaba la palabra puta, me dijeron que eran mujeres malas, sin más explicación.
- Me acuerdo de las excursiones con mi hermano a una fuente, llamada de "la meona", era una auténtica aventura.
- Me acuerdo de mi Rieju, de mi moto, de las tardes con los amigos recorriendo las calles, caminos y carreteras de Teruel con ella.
- Me acuerdo de niño, subir al monte que está cerca de Castralvo y volver con casquillos de bala, metralla y mucha sal de moro.
- Me acuerdo del sabor amargo de las primeras uvas que salía en las vides y parras, antes de que se engordaran y endulzaran su sabor.
- Me acuerdo de los veranos interminables, con la sensación de estar perdiéndome algo y de no aprovechar bien el tiempo.
 
 

miércoles, 13 de julio de 2016

Con el tiempo...


"Y uno aprende...
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende...
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad.
Y uno empieza aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas.

Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende...
a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes,
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende...
que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema.
Y aprende...
a plantar su propio jardín y decorar su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende...
que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale.
Y uno aprende y aprende...
y con cada adiós uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro,
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos,
sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados,
y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.
Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira
pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es solo de almas grandes.
Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos,
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sea como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese único instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
extrañarás inmensamente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Y aprendes que hay 3 momentos en la Vida que uno no puede remediar:
La oportunidad que dejaste pasar,
la cita a la que no asististe,
la ofensa que ya pronunciaste.
Con el tiempo también aprendes sobre El dinero... y entonces comprendes que:
Puedes comprarte una Casa, pero no un Hogar,
Puedes comprarte una Cama, pero no hacerte Dormir,
Puedes comprarte un Reloj, pero no te dará el Tiempo,
Puedes comprarte un Libro, pero no Conocimiento o lo que necesitas aprender,
Puedes comprarte una Posición, pero no sirve para tener Respeto,
Puedes comprarte Medicinas y pagar la consulta al médico, pero no te da Salud,
Puedes comprarte Sangre, pero no Vida,
Puedes comprarte Sexo, pero no Amor.
Con el tiempo también aprendes que la vida es aquí y ahora,
y que no importa cuantos planes tengas, el mañana no existe y el ayer tampoco.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo,
ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.
Pero desafortunadamente, todo esto lo aprendes sólo con el tiempo. "

Su autora es Veronica A. Shoffstall, que a los 19 años escribió el original en inglés, "After a while"

martes, 12 de julio de 2016

Sola, la ciudad.



Cuando llega el periodo estival y algunos privilegiados, comienzan un largo veraneo, abandonan la ciudad y las calles van quedando desiertas.
El domingo por la tarde se siente aún más esa sensación de abandono, de sus calles, de sus costumbres, sus atascos, su aparcamientos, su pulsión.
Qué solas las calles, qué tristes las aceras, qué inútiles los semáforos.
El verano, es una estación donde se da la paradoja, de ser la más animada y concurrida, en algunas ocasiones y para algunas personas.Pero también es el momento en que muchos, se marchan y para los que se quedan, la sensación de soledad se alarga hasta el comienzo de curso, donde indefectiblemente, volvías a ver a tus compañeros del curso, una vez de vuelta de sus residencias estivales, el pueblo, la playa, las colonias.
Y los que nos quedamos... y los que nos quedábamos, con la sensación de haber perdido el tiempo, de no haber disfrutado de ese verano, de haber mal empleado nuestros días.
Volvía septiembre, la vuelta al cole, los "corticoles", el olor de los forros de plástico, y los amigos, y eso restañaba y  mitigaba esa melancolía veraniega, esa sensación de no estar donde querrías estar.
En el tiempo de verano, la sombra de la soledad, atraviesa las calles vacías.
 

Es tiempo de siestas, de pasatiempos, de lecturas frescas y de matar el tiempo. Cuándo, en una fina ironía de nuestra existencia, es él el que nos va matando a nosotros.