miércoles, 27 de abril de 2016

Hasta más ver abril !!



El tiempo pasa volando. En un vuelo como diría aquel.
De un tiempo a esta parte y en los últimos años, mis abriles son muy viajeros. Parece que entonces el tiempo se ralentiza. Los días se aprovechan más. Parece, que es cuando realmente "vives", el resto es como un esperar a esos días.
¿Os ha pasado... (muletilla que aprendí la semana pasada en un monólogo en vivo de Goyo Jiménez, con la cual consigues que tus interlocutores empaticen contigo), que cuando vuelves a tu rutina, a tus horarios, tus obligaciones, tu trabajo, entonces los días pasar a velocidad de vértigo, a una velocidad mayor que la de la luz, que la del pensamiento, que el transmigador (sí, ya se, palabra made by me), de partículas? Y esa velocidad, ese "tempus fugit", asusta, bueno, no seamos tremendistas... despeina.
Hace nada que recibimos a abril y ya lo estamos despidiendo, esté sábado parte en la nave del tiempo y nos dejará atrás (qué bucólico y poético me ha quedado, como se nota que me estoy haciendo poeta, porque, por cierto, me ha quedado muy claro últimamente, que las cosas, los desempeños y la genialidad, no nace, se hace, y aquí estoy yo "making me by myselft on my own").
 

Uno de esos meses de abril, tan interesantes, primaverales y poéticos ellos. Sin embargo, mis últimos abriles pasan tan rápidos que apenas intimamos, apenas un: ¿Hola que tal te va?‒ Bien gracias ¿y a ti? ‒ Fenomenal, nos vemos. Vamos una conversación de ascensor en toda regla. Como si nos encontráramos en el anden de un metro a punto de partir y yo entrara y él saliese.
Con lo que intimaba yo antes con los abriles, y más siendo que es uno de mis meses preferidos, el de mi cumpleaños. Alguno me ha salido un poco rana, pero por lo general han sido bastante majetes. Entre nosotros, me molan más los junio y julios, por eso de que son más calentitos, festivos y a veces, hasta vacacionales. Pero que quede entre nosotros, que luego abril se mosquea y empieza a hacer "la púa".
Ese mes de abril cantado por Sabina, por cierto, que de este último aprendí que mis trajes no deben ser nunca de color gris, y las corbatas y pajaritas con bien de colorido, así coqueto, resultón, cromático, por aquello de darle alegría a las cosas.
Bueno, habrá que ir terminando con estas líneas, habrá que despedirse. Con lo que cuesta a veces.
¡Adiós abril! Que te vaya bien, apenas te quedan cuatro días (literalmente), por aquí. Nos vemos, en este caso al de 2.017, Dios mediante. Dale recuerdos al abril del 70, y al del 80, 83, y al del 87, 88, 89... bueno a los abriles, espera, al del 2009 no, a ese que le den...

martes, 26 de abril de 2016

De la libertad.



Marco Aurelio, filósofo y emperador romano:
 
“Si te afliges por alguna causa externa, no es ella lo que te importuna, sino el juicio que tú haces de ella. Y borrar este juicio, de ti depende”.

 
Tomar tus propias decisiones, no tiene precio.
A veces parece que vivir la propia vida de uno es fácil, sería lo normal. Pero en más ocasiones de las que creemos eso no exactamente así. Cuantos hay, y cuantas veces lo hacemos, que vivimos las vidas de los demás, o conforme a lo que alguien espera de nosotros, o lo que nosotros pensamos que alguien quiere de nosotros. Dejando de lado lo que realmente nos tocaría vivir, o lo que realmente deseamos vivir.
Cuantas veces he escuchado que al final de lo que te arrepientes es de lo que has dejado de hacer y no de lo que has hecho, que al fin y al cabo, esto último acaba tejiéndose en la enredadera de tu existencia y formando parte de lo que tu eres, hayas tomado la decisión para bien o para mal. El problema es cuando la decisión no ha sido elegida libremente por ti.
Una de las normas de nuestra existencia debería ser tomar nuestras propias decisiones, y hacer lo que consideremos en cada caso que tenemos que hacer. De esa manera responderíamos por la bondad o no de nuestras acciones y no las que nos impongan los demás.
Esa es la auténtica libertad, lo demás son simples sucedáneos o placebos, para ir tirando.
Y aún más allá de esa reflexión, está la de Marco Aurelio y su cita, hay realidades que son inmutables, que no tienen vuelta de hoja, pero hay otras, que dependen de como nos las tomemos, e incluso las primeras, si no les damos mayor relevancia, dejan de tenerla y si al contrario, les damos una importancia desmedida, alcanzarán esa dimensión, hasta asfixiar el resto de nuestra existencia.
El pasado ya no existe, el futuro es una promesa descalza. sólo queda el presente para tomar nuestras decisiones.
O como reza la sabiduría popular, hay dos días al año en los que no se puede hacer nada, ayer y mañana, así que aprovechemos el resto sin falta.
 

lunes, 25 de abril de 2016

Llegar a Itaca.


Llegar a Itaca fue tu misión,
tu porqué, tu tesón y tu empeño.
El sentido de tu existencia.
Lo que daba sentido a todo,
hasta a lo más terrible,
las voces de sirenas.
las tormentas y vendavales,
el viento golpeando las velas.
las pérdidas durante ese viaje.
Todo tenía su razón, su sentido.
Pero aquella Itaca ya no estaba.
Al menos no de la que partiste,
o no era como tu la recordabas.
Nadie te esperaba y nadie te recibió.
Tus cómos te llevaron a ese porqué,
un porqué, ahora, del todo inexistente.
Así que de nuevo a la mar,
para empezar un nuevo periplo,
un destino aún por encontrar.
Ahora estás de nuevo en camino,
con tus cómos y sin tus porqués.

©Jesús J. Jambrina

miércoles, 13 de abril de 2016

Los bolsillos del tiempo.



Los bolsillos del tiempo

 

Busqué en mis bolsillos,

y  allí tú ya no estabas.

Ni tú, ni tu recuerdo,

que nunca fue el tuyo,

si no el que creé de ti.

Idealizada imagen,

de una vana realidad .

En mis pliegues del tiempo,

no volverías a estar,

ni yo te esperaba ya.

©Jesús J. Jambrina

viernes, 8 de abril de 2016

Sintonizar el canal.



Hay ciudades que tienen algo especial.
Que te transportan a un realidad diferente..
Ámsterdam es una de esas ciudades.
Tiene ese aire bohemio, cercano, amable. Unas calles acogedoras, confortables, con sus canales, sus tulipanes.
La primera vez que estuve me dije que no era mal sitio para vivir o tener un estudio de pintura. Recientemente he vuelto de allí y lo tengo claro, tener un estudio allí donde trabajar, pasear, pintar y disfrutar de un vida de artista y creación, desde luego sería todo un sueño.
Ámsterdam es de esas ciudades a las que vas ligero de equipaje, donde dejas atrás esas mochilas que llevas en el día a día. Donde se respira otro espíritu, y no lo digo por los coffe-shops, como un ritmo más pausado, quizás sea mi prisma de visitante ocioso, pero era mi visión. Bendita visión.
A la vez es una ciudad cosmopolita, con buen ambiente, con un montón de gente paseando y yendo de un lado a otro.
 Un mes desde mi última entrada. Pasadas ya las vacaciones escolares de Semana Santa, las procesiones y tradiciones de nuestra tierra. Las torrijas obligadas del Viernes Santo. De nuevo llevando el paso de la cofradía, con mis hijos y el domingo, hombro con hombro con mi hijo mayor. El niño quedó atrás, se está haciendo, por no decir que es ya todo un hombre. Nuevos retos se perfilan en el horizonte, nuevas realidades, nuevos escenarios.
Y vuelta a la rutina, aunque en breve vuelva a coger el avión, esta vez por trabajo, pero no hay nada como ampliar nuestros horizontes, ver nuestras realidades de manera transversal, mirar las cosas por encima de los papeles.
Y los proyectos vanos, ahí, en proceso, y los elevados, en el limbo, en el sueño de los justos. Y la sabiduría de distinguir lo que son unos y otros, a veces misión imposible.