miércoles, 28 de diciembre de 2016

El ocaso de los ídolos.

Cuando Nietzche estaba al final de sus días y ya un poco gaga (si no lo estuvo siempre), publicó "El ocaso de los ídolos". Hoy me viene de perlas, para encabezar esta entrada, que está relacionada con el título, no con el contenido de lo publicado por Nietzche.
Este año 2.016 está siendo ese ocaso para muchos de los iconos de la cultura, el cine, la música, el deporte, como Alan Thicke, Leonar Cohen, Gene Wilder, Prince, Johan Cruyff (este era uno de mis mayores ídolos siendo yo bien pequeño), David Bowie...
 
 
Pero además, no se quiere ir 2.016 sin arrancarnos a otros dos ídolos de juventud, como fueron George Michael y Carrie Fisher (la princesa Leia de la Guerra de las Galaxias).
 



La princesa Leia, ha sido todo un personaje para nuestra generación, que no olvidaremos ese traje de esclava a los pies de Java, ni ese triangulo amoroso, que se rompió cuando nos enteramos todos que Luke era su hermano. En la última entrega de la saga, conocimos al hijo de Leia con Han Solo.
 
 
Esta ha sido una pareja icónica, en la ficción o en la realidad. Pareja que se ha roto definitivamente con la muerte de la actriz. Yo creo que toda mi generación y  las que disfrutaron las tres primeras películas de la saga; las que luego fueron los capítulos IV, V y VI, con esta muerte hemos sentido que se nos ha ido algo nuestro.
 
 
"Que la fuerza te acompañe princesa Leia".
 
Y para cerrar esta entrada, cómo no nombrar a George Michael. El día de Navidad murió en su casa. Una vida llena de éxitos musicales, ya desde Wham,  con la canción navideña más "pinchada" del mundo. De inconformismo y escándalos, pero que siempre fue un gran benefactor de diferentes causas humanitarias.
 

 
Recuerdo perfectamente, su primer disco en solitario. Aún conservo ese vinilo. Estaba en unos grandes almacenes de Valencia, en la planta joven y no hacía mas que sonar, una y otra vez "Faith". Me acuerdo de la ropa que me compre, unos vaqueros blancos y un jersey de lana verde claro y por supuesto el disco.
 
 
Al año siguiente, ya en Zaragoza, cuando salía de bares, era normal cruzarte con tres, cuatro o cinco clones de George Michael, con el pendientito de la crucecita, gafas de piloto y barbita de cuatro días.
Iconos, ídolos de nuestra juventud que se han ido en este terrible 2.016.
¿Cuánto tiempo los conservaremos en nuestra memoria?¿Serán eternos o se irán diluyendo en las brumas del tiempo?
Dicen, que quien fallece, no lo hace del todo si lo mantenemos vivo en  nuestra mente, si lo recordamos periódicamente.
No dejamos que mueran nuestro ídolos, no dejemos que el 2.016 sea su ocaso.
 
Recordemos, recordemos... 'Cause I gotta have faith, faith, faith..
 

jueves, 22 de diciembre de 2016

Feliz Navidad 2.016



Pues sí, ya tenemos aquí las navidades del 2.016.
Este año se me ha pasado volando.
Me gustan las navidades, seré así de rancio, o de lo que sea, pero me gustan. Me gusta juntarnos para cenar, cantar villancicos, recordar que ha nacido el niño Dios. Echar de menos a los que faltan y desearnos lo mejor a los que estamos. Familia, tradición, recuperar y celebrar nuestras raíces cristianas y compartir  las alegrías y las penas con primos, tíos, hermanos, sobrinos, padres, etc.
Ojalá Navidad fuera todo el año, pero si no, al menos que lo sea en estas fechas, en otras ya celebraremos y compartiremos otras cosas.
 
 
 
El pasado domingo la carrera de empresas de ESIC. Desde luego uno de los retos de esos que me tengo que marcar es retomar las zancadas, pues no ha habido muchas este año, por diferentes motivos.
Hoy ha sido el tradicional sorteo de la lotería. A falta de comprobar si ha caído alguna pedrea, no ha caído nada de nada, así que de nuevo estar agradecidos por la salud, el trabajo y las personas que nos quieren. Ahora, que el día que nos toque un pellizco, lo vamos a flipar.
Para el año que viene, como siempre, nuevos retos, en todos los sentidos, un año completo de posibilidades y experiencias.
Traigo también unos de mis últimos dibujos:
 


 
 
Y por cierto, ya lo decía en la postal que encabezaba la entrada, pero lo recuerdo:
 
FELIZ NAVIDAD
Y FELIZ Y PRÓSPERO
AÑO NUEVO 2.017

sábado, 10 de diciembre de 2016

Dibujos de otoño.

En estos últimos días he dibujado alguna cosilla, rápidamente, pero para no parar de adiestrar la mano. Dibujos inspirados el este invierno otoñal.
Los comparto con vosotros por aquí.


 






viernes, 9 de diciembre de 2016

Al borde del precipicio.

 
Pues sí, de nuevo al borde del precipicio. Se nos acaba el 2.016, apenas le restan unas tres semanas al mes de diciembre y se nos abre a nuestros pies el abismo del 2017. Un terreno desconocido. Saltaremos al vacío como todos los años anteriores, sin pensarlo demasiado, para no acobardarnos y quedarnos paralizados en el año que termina, en el pasado.
Cada año nos acercamos al borde y saltamos, no nos podemos aferrar a lo que dejamos atrás, o nos quedaremos colgando de alguna pequeña rama, que de manera precaria nos mantendrá en vilo, anclados a una realidad que termina.
Hay que saltar, fuerte, con ganas, con las dos piernas a la vez. Sin prejuicios, sin anclajes, sin lastres. Saltar, volar, a un nuevo año, a una nueva vida.
Cuando aterricemos ya habrá tiempo de buscar mapas, de hacer planificaciones, de buscar los caminos, las sendas, de planificar los destinos, las metas, los retos. De mirar hacia atrás y ver desde donde hemos saltado, algunos de muy alto, otros de apenas un escalón.
Ahora concentrémonos en saltar, lo más lejos posible, para entrar de lleno en el 2.017, sin ramas auxiliadoras, sin paracaídas, sin complejos.
¡Salta, salta, salta! JUMP MY FRIEND, JUMP!

jueves, 10 de noviembre de 2016

Mis lecturas de octubre 2016.

 
Mis lecturas de octubre, y bueno un poquito de noviembre, ayer mismo terminé "El azar y viceversa".
La primera de ellas fue:
 
 
"Instrumental", de James Rhodes. Este libro despertó mi curiosidad, ya que está publicado por la editorial BLACKIE BOOKS. Hasta la fecha lo que he leído de esa editorial me ha gustado mucho. Me gusta la encuadernación de sus libros, el papel, la imagen. Así que entré a mi librería de cabecera pidiendo me enseñaran que libros tenía de Blackie-Books, me recomendaron éste, entre otros, Leí la contraportada y me quedé espeluznado, describía con cuatro frases su calvario de abusos, violaciones y el devenir de su terrible historia. No, ese libro no es para mi, le dije al amable y prescriptor librero, pero éste insistió, argumentó que era lo mejor que había leído últimamente. Pero, no, no me apetecía leer sobre desgracias, abusos a niños, y  demás, no puedo con ese tema, no me gusta ver el lado sórdido de la humanidad y así lo dejé, compré otro de esa editorial. Pero al tiempo, volví a leer una reseña de "Instrumental" y ya fui directamente a comprarlo.
La verdad es que su lectura no deja indiferente. Lees abusos, sí, pero no lees el lado sórdido de la humanidad, todo lo contrario. Lees una vida apasionada, que ha sido capaz de superar las dificultades, los traumas, un canto a la vida, al amor, a la voluntad. Lees sobre un grandísimo ser humano, sus grandezas y sus miserias, sus días bueno y malos y como va bregando con todo ello, y va construyendo su vida. Ves como siempre puedes cambiar las cosas, como las decisiones te llevan a uno y otro lado, cómo uno puede equivocarse y rectificar, aprender y mejorar. Lees sobre amor, pareja, paternidad y amistad. Cerré el libro y realmente me sentía una persona diferente que cuando lo empecé. Mejor sin duda.
A parte de la lectura extraordinaria, te remite a una banda sonora del libro (no es el único libro donde me lo he encontrado, como por ejemplo "La hora Violeta" y algún otro), en una lista de spotify. Una auténtica delicia.
En breve vendrá por Zaragoza a dar un concierto, no faltaré, y desde luego, no dejéis de leerlo, es vida en porciones gigantes.
 
La última:
 
 
"El azar y viceversa", de Felipe Benítez Reyes. En este caso no conocía al autor, aunque por supuesto la editorial. Leí una reseña literaria, una recomendación, vi a una persona llevando este libro en el AVE y fue suficiente para desear leerlo.
El libro es de una tamaño interesante, el protagonista es de Rota y me encantaba leer sobre sus peripecias en Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, Conil, Caños de Meca, y aledaños, pues los había conocido este verano y me ubicaba perfectamente. La lectura de este libro, sobre todo en sus primeros tres cuartos, te traslada a aquellas novelas tipo el Buscón, Rinconete y Cortadillo, el Lazarillo de Tormes, donde los jóvenes pícaros van sobreviviendo en diferentes trabajos, con diferentes amos y donde unas veces la fortuna les sonríe y otras les muele a palos. Muy divertida, escrita en un estilo peculiar. El personaje principal lo vas viendo crecer, hacerse un hombre y te engancha. Una biografía peculiar, particular, en una España que creíamos desaparecida, pero que está a la vuelta de la esquina. Por supuesto, otro "pedazo" de libro que hay que leer.
 

martes, 8 de noviembre de 2016

Exposición en Brunomonkeybarber.

 
 
Al principio de año, en una de mis libretas apunté algunas de las metas y retos que quería conseguir este año 2016.
Algunos puntos son una constante, como son viajar, hacer deporte, actividades nuevas o retomar antiguas, ir a conciertos, leer, ...  pero otros conllevan un puntito algo más de desafío. Al filo de éstos últimos, a parte de hacer un curso intensivo de escritura con Sergio del Molino, estaba el escribir un libro de poesía y hacer una exposición de mis dibujos y acuarelas.
Estoy casi recién llegado de Praga, el sábado monté a caballo y pude ir un día a tirar al plato, dos actividades que hacía tiempo que no practicaba. Tengo previsto participar el alguna recreación de época diferente a la medieval, sigo con mis lecturas, que voy reflejando periódicamente por aquí, comics incluidos. He escrito mi libro de poesía, al que espero en alguna ocasión presentar a algún concurso de poesía. Este año no he estado inspirado para presentarme a las postales desde el limbo, pero este domingo hago una exposición, humilde, sencilla, en la barbería "Monkey Barber" de Bruno, en la calle Santa Isabel de Zaragoza. Para mí todo un logro, una satisfacción y que me supone tachar otro de los puntos de la lista de principio de año.
La expo es este sábado, de 19:00 a 23:00, donde compartiremos cervezas, vino, algo de picar, y por supuestos conversaciones y hablaremos, de dibujo, de sueños, técnicas y todo lo que se os pueda ocurrir. Por supuesto, estáis invitados.
Estoy deseando sentarme a preparar la lista del año 2017.
 

sábado, 15 de octubre de 2016

Hacer un "Rajoy".

 
 
Ante una situación o un pregunta incómoda y comprometedora, mi interlocutor ayer me dijo, literalmente: ante esa situación, yo prefiero hacer un "Rajoy".
Hace unos meses hablaba de la figura de don Tancredo, que era aplicable completamente a nuestro actual presidente del gobernó en "disfunciones".
En su actitud, en su NO gobierno, va a incorporar una nueva acepción al lenguaje popular: "hacer un Rajoy". Es decir, pasar de largo, hacer como que no lo oye, que no va con él, no involucrarse, pasar del tema, hacerse el sueco, el "longis"...
Este señor lleva sin gobernarnos mucho tiempo, sólo sabe pasar desapercibido, esquivar los casos de corrupción, mirar para otro lado, que corra el tiempo.
Encima tiene suerte, Pedro Sánchez se lo ha puesto de cara. A ver si ahora se acuerda de sus argumentos de patriotismo, altura de miras y demás, por el bien del país y se decide a crear un gobierno de una vez.
Es un cadáver político, que hiede, que huele, que apesta. De un inmovilismo recalcitrante y aún así se le sigue votando porque es lo menos malo. Imaginaros las alternativas.
Pero no mueven ficha, no se renuevan, y en la misma política y actitud, renovarán sus cargos, responsabilidades y prebendas, que al final es lo único que les importa.
Hacía tiempo que no escribía sobre política, porque la situación, es tan, tan, taaaaannnn lamentable, que no merece la pena perder un minuto hablando de esta cuadrilla de mediocres. Pero ese "voy a hacer un Rajoy", me llegó al alma. Cómo puede ser que nos desgobiernen con tanta desfachatez.
Nos mienten, nos manipulan, se aprovechan de nosotros y ahí siguen, en su sitio. van a tener razón que al final lo importante en política, es pasar desapercibido.
 
 

viernes, 14 de octubre de 2016

Rhodes habla de creatividad.


Fragmento del libro "Instrumental", de James Rhodes.

«Encontrad lo que os encanta y dejad que os mate»
(Charles Bukowski)


"Después del inevitable «¿Cuántas horas ensayas al día?» y del «Enséñame las manos», el comentario más habitual que me suele hacer la gente cuando se entera de que soy pianista es el siguiente: «Yo tocaba el piano de pequeño, lamento mucho haberlo dejado». Supongo que los escritores han perdido la cuenta de la cantidad de personas que les han dicho «que siempre han llevado un libro en su interior». Parece que nos hemos convertido en una sociedad de creatividad perdida y añorada. Un mundo en el que la gente se ha rendido (o los han forzado a rendirse) a una vida sonámbula compuesta por el trabajo, las obligaciones domésticas, lo pagos de la hipoteca, la comida basura, la tele basura, el todo basura, ex-mujeres enfadadas, hijos con déficit de atención y el gran atractivo de  comer pollo en un cubo mientras se mandan e-mails a clientes a las ocho de la tarde de un fin de semana.
  Hagamos el cálculo, podemos funcionar (a veces de maravilla) con seis horas de sueño por la noche. Durante siglos, ocho horas de trabajo han sido más que suficientes (no deja de ser irónico que trabajemos más horas desde que se han inventado Internet y los smartphones). Con cuatro horas sobra para recoger a los niños, adecentar el piso, comer, limpiar y el resto de etcéteras. Nos quedan seis. Trescientos sesenta minutos para hacer lo que queremos. ¿Lo que queremos es limitarnos a atontarnos y hacer aún más rico al directivo iscográfico Simon Cowell? ¿Pasar el rato en Twitter y Facebook buscando un romance, un bromance, gatos, partes meteorológicos, necrológicas y cotilleos? ¿Emborracharnos nostálgica y desastrosamente en un pub en el que ni siquiera se puede fumar?
  ¿Y si pudieras aprender todo lo que hay que saber para tocar el piano en menos de una hora (algo que sostenía, de forma correcta desde mi punto de vista, el fallecido y genial Glenn Gould)? Las nociones básicas de cómo ensayar y cómo leer partituras, la mecánica física del movimiento de los dedos y la postura, todas las herramientas necesarias para llegar a interpretar una pieza, se pueden escribir y transmitir como si fuera el manual para montar un mueble en casa; luego ya solo depende de ti dedicarte a gritar y chillar y clavarte clavos en los dedos con la esperanza de poder descifrar algo indeciblemente incomprensible, hasta que, si tienes mucha suerte, acabas algo que se parece a medias al producto original.
  ¿Y si por doscientas libras pudieras comprarte un viejo piano vertical por eBay y que te lo llevaran a casa? ¿Y si luego te dijeran que con el profesor adecuado y cuarenta minutos diarios de ensayo bien hecho puedes aprender en pocas semanas una pieza que siempre has querido tocar? ¿No merece la pena explorar esta posibilidad?
  ¿Y si en vez de un club de lectura te unieras a un club de escritura? En el que todas las semanas tuvieras la obligación (de verdad) de llevar tres páginas de tu novela, novela corta, obra de teatro, para leerlas en voz alta.
 ¿Y si en vez de pagar las setenta libras mensuales que te cuesta un gimnasio al que le encanta hacerte sentir gordo, culpable y a años luz del hombre con el que tu mujer se casó, te compras unos lienzos en blanco, pinturas, y pasas un rato todos los días creando tu versión del «te quiero» hasta darte cuenta de que cualquier mujer al lado de la cual valga la pena estar querría acostarse contigo en ese mismo momento justo por eso, a pesar de que no tengas unos abdominales perfectos?
  Yo estuve diez años sin tocar el piano. Una década de muerte lenta en la que trabajé en la City llevado por la codicia, en pos de algo que nunca llegó a existir (seguridad, autoestima, ser Don Draper aunque un poco más bajito y sin tantas mujeres alrededor). Solo cuando el dolor de no estar tocando se hizo mayor que el dolor imaginado de si estar haciéndolo, tuve los cojones suficientes para dedicarme a lo que realmente quería, a lo que me había obsesionado desde los siete años: ser concertista de piano.
  (...)Y sin embargo... la recompensa de coger un montón de papeles llenos de tinta de una estantería de la tienda Chappel de Bond Street es indescriptible. Llevártelos a casa en metro, colocar la partitura, un lápiz, café y un cenicero en el piano y acabar al cabo de unos días, semanas o meses, siendo capaz de interpretar algo que un compositor loco, genial, chalado, de hace trescientos años, escuchó en su cabeza mientras el dolor o la sífilis lo volvían loco. Una pieza musical que siempre dejara perplejas a las grandes mentes del mundo, que no puede explicarse, que sigue viva, flotando en éter, y que lo seguirá haciendo durante varios siglos. Eso es algo extraordinario. Yo lo hice. Y lo hago continuamente, cosa que no deja de sorprenderme.
  El Gobierno esta llevando a cabo recortes en los estudios musicales de los colegios, cargándose las becas artísticas con el mismo júbilo que siente un niño estadounidense y obeso en la heladería Baskin Robbins.  De modo que, aunque solo sea por joder, ¿no merece la pena luchar contra eso con algún gesto pequeño? Escribe tu puto libro. Apréndete un preludio de Chopin, ponte en plan Jackson Pollock con los niños, pasa unas horas redactando un haiku. Hazlo porque importa, incluso sin la fanfarria, el dinero, y la fama y las sesiones de fotos para la revista Heat a las que todos nuestros hijos creen hoy que tienen derecho porque Harry Styles ha salido en ella.
  Charles Bukowski, héroe de los adolescentes angustiados de todo el planeta, nos pide que «encontremos lo que nos encanta y dejemos que nos mate», Quizá el suicidio por creatividad sea algo a lo que aspirar en una época en la que la mayoría de la gente conoce mejor a Katie Price que el Concierto «Emperador»,"

martes, 27 de septiembre de 2016

Mis lecturas de agosto y septiembre de 2016.

Cuando mis vacaciones estivales estaban a punto de empezar, hice mis cábalas y mis previsiones, y una de las cosas que iba a hacer, era leer. Leer mucho, más que los meses anteriores, que habían sido unos meses muy prolíficos en lecturas. Pero ahora ya pasadas éstas, y con el mes de septiembre casi agonizante, puedo decir con toda rotundidad: De lo dicho nada.
El verano ha sido más movido y menos apoltronado de lo que me imaginaba, o de lo que quizás hubiera deseado. Ha sido muy activo, con mucha actividad y haciendo muchas cosas en escenarios diversos Sin duda, unas muy buenas vacaciones. Un muy buen verano, de verdad.
Pero para la lectura, no ha habido mucha ocasión, tenia que ir arañando los momentos para poder coger un libro. Así que apenas he podido completar la lectura de tres libros.

Mis lecturas de estos dos meses han sido éstas:
 

"Donde los escorpiones", de Lorenzo Silva. La última aventura, el último caso de nuestros guardia civiles favoritos.  Bevilacqua y Chamorro se ven obligados a personarse en pleno Afganistán,  para investigar el asesinato de un suboficial español. Deben amoldarse a la vida militar y en zona de operaciones, a parte de contar con la enrevesada situación de competencias entre los diferentes contingentes y estamentos. En la línea de toda la serie, me ha encantado.              


"La España vacía", de Sergio del Molino. No es una novela, es un ensayo.  Sergio tiene siempre la habilidad de ir construyendo lo que quiere contarnos, contándonos otras muchas cosas. Haciendo múltiples referencias a libros, películas, música, a la historia, a sus vivencias. Simplificándolo mucho podríamos decir que es un agitador cultural, despierta curiosidades, anima a leer otras cosas, a aprender, a profundizar. Es un magnífico libro. Una reflexión muy actual. La pasada semana sin ir más lejos, el regional abría su informativo con la noticia de que Teruel era la provincia europea con menos densidad de población, por de bajo de Laponia. Europa entera se echaba las manos a la cabeza. Teruel había perdido 4 habitantes por día. La España vacía se sigue vaciando. En definitiva un libro estupendo, interesante e ilustrativo.

 
 
"Cuatro amigos", de David Trueba. Una novela que podría parecer una típica "road movie", con tintes  gamberros. Muy reflexivo, con un tinte amargo a pesar de perfilarse como "Veinte Mil leguas de viaje subnormal", entre otros apelativos que le ponen. Un viaje de vacaciones de cuatro amigos, cada uno con sus particularidades,  su sentido de la amistad, en la línea del paso de la juventud a la madurez, cada uno con sus miserias y sus mochilas. Dividido en tres capítulos, en los que pasan esos últimos 15 días de agosto recorriendo las diferentes carreteras de España, para acabar en la boda de Bárbara, la ex del que nos cuenta las peripecias.
El libro está lleno de frases lapidarias, situaciones tremendas y es una desenfadada y a la vez caústica visión sobre esa edad, en la que da la sensación de estar en tierra de nadie. 


sábado, 17 de septiembre de 2016

...Trata de arrancarlo por Dios!!!


 
"Trata de arrancarlo, por Dios", fue el grito desesperado de Luis Moya a su compañero Carlos Sainz. Eran las 14:15 de la tarde del 24 de noviembre de 1998 y sólo faltaban 500 metros para que Sainz y Moya lograran su tercer título del mundial de rallies en el Rally de Inglaterra. Pero por desgracia una avería les impidió cruzar la meta y perdieron el título. Luis Moya hizo célebre esa expresión: "Trata de arrancarlo Carlos. Trata de arrancarlo, por Dios!!", para acabar estampando el casco contra la luneta trasera del coche, fruto de la rabia, la impotencia, la frustración y la desesperación. Desde ese día a Luis se le ha colgado un poco en sambenito de ser un poco gafe.
 
 
Para las generaciones que vimos la escena en las noticias y posteriores, ha quedado para la posteridad ese: "Trata de arrancarlo...".
Cuantas veces me viene a la cabeza.
Sin ir más lejos durante toda esta reentré, donde me temo que arrastro una gigantesca depresión postvacacional.
Quince días son ya los que llevo incorporado de nuevo a mi puesto de trabajo y a la cartesiana y caustica realidad, y que no, que no me hallo. Que no me hago con ella, que no consigo adoptar rutinas, ni saber cuales deben ser. No se si quiero o debo dibujar y pintar, escribir, hacer deporte, perfeccionar mi inglés, leer tal o cual libro o aprender punto de cruz o hacer un curso de recolección de cocos en Siberia.
Mi subconsciente y mi conciencia me gritan al unísono: "TRATA DE ARRANCARLO!! TRATA DE ARRANCARLO, POR DIOS!!" .
Pero nada, no engancha, el alternador no carga, el motor de arranque no engrana, no hay manera. No se si necesito que me empujen, que pase un tiempo para que enganche o que se yo.
Así que aquí seguiré, seré disciplinado e iré cumpliendo mis responsabilidades, obligaciones y proyectos más inmediatos sin pensar mucho, tratando de arrancar este nuevo curso, y cuando tenga ya el motor en su punto y bien revolucionado, meter el puño para salir disparado a nuevos o viejos objetivos, pero teniendo claro cuales son.
En el horizonte más inmediato tengo la Antología de Relatos por el 800 aniversario de los Amantes de Teruel, los escritores entregados a la producción de sus relatos, y ya con editorial a falta de acotar detalles. Por otro lado una exposición de mis dibujos y acuarelas en Bruno Monkey Barber , después las postales desde el Limbo de esta nueva edición, y escribir yo mi relato para la antología. Y eso sin pensar en nada más allá. Retomar guitarra, deporte, etc. Y todo esto encajarlo en una rutina...¡Trata de arrancarlo, por Dios, trata de arrancarlo!!!!
 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Campo Santo.




 

Por jardines de piedra,
empapados de lluvia,
florecen los sueños que no fueron.
Sepultados los recuerdos,
con la mortaja del silencio.
Extraño paisaje de muertos.
 
 
©Jesús J. Jambrina  

lunes, 12 de septiembre de 2016

El sensor.


 
El cuerpo humano es una maquinaria bien engrasada. Sus engranajes y mecanismos encajan a la perfección. Ni el más sofisticado reloj suizo, puede tan siquiera imaginar un funcionamiento tan fiable y eficaz.
A todo esto, mi cuerpo, el mío, además de compartir esta funcionalidad, está dotado de un sutil y sofisticado sensor. Un sensor que detecta la más mínima variación. Que actúa y se manifiesta sin que yo sea consciente. Responde a estados febriles, cansancio extremo, cuadros de estrés, disgustos, falta de sueño, de manera individual o la combinación de alguno de ellos.,... y lo hace con un indicador que actúa como un piloto rojo de aviso. De esos que titilan de manera intermitente para evitar que las aeronaves colisionen con torres de luz, antenas u otros elementos altos. Y ese "piloto rojo", se manifiesta con, las más de las veces, un incómodo y poco discreto, herpes labial, lo que se viene a llamar popular y comúnmente: "una morrera".
Cuando mis defensas bajan por los motivos que sean, quizás porque el sistema inmunológico de mi cuerpo se distrae con una poesía o una meta inalcanzable, ahí está mi piloto rojo, mi sensor de que algo me pasa, de que algo me supera, de que mi cuerpo se siente exhausto o que al menos no puede prestar toda su atención a las tareas de defensa y protección.
El día 1 de este mes me incorporé a mis responsabilidades de nuevo. Y la semana pasada, mi sensor, mi pertinaz, constante e infalible sensor, me recordó que estábamos mejor en el río Vero o en las playas de Cádiz. Una nueva "morrera" colonizó mi labio superior.
Un mensaje sutil, que entendí perfectamente. Mi cuerpo se revelaba, y manifestaba ese cambio de actividad y de ritmo, con una pataleta. Una queja sorda, pero evidente, de que no era la situación deseada por éste, mi cuerpo.
No es cuestión de razonar o de pedir opinión. No deja de ser un elemento vehicular que nos permite movernos y realizar actividades y cosas que de otras manera serian o imposibles o tremendamente complejas. Le necesitamos, pero no podemos darle todo lo que nos pida. No puede hacer su voluntad y no puede dictar las normas. Pero sí, tiene razón...de vacaciones estábamos mejor.

miércoles, 10 de agosto de 2016

A las puertas de las vacaciones.

 
Recién llegado del siglo XIII, cada vez el viaje en el tiempo cuesta más.
De tomar al asalto un castillo enclavado en una roca, a pasar casi ocho horas sentado en una oficina, con el teléfono echando fuego y problemas, problemas, problemas. Por mucho que quiera decir "desfaciendo entuertos", no dejan de ser putos marrones de m...
Cuento los días y los tacho de un calendario, no en mi celda, si no en mi escritorio.
Voy tachando hasta llegar a los días de "libertad condicional", donde la condena del "ganarás el pan con el sudor de tu frente", se mitiga, con este tercer grado, en que se nos permite escapar de la oficina y de nuestras obligaciones laborales durante al menos quince días. Quince días en agosto, vídeo que habla un poco de esto. De la esclavitud moderna, y además, afortunados y dando gracias de que sea así.
 
 
 
 
Ayer le puse color a un par de dibujos de mi castillo favorito.
Proyecto e intenciones, ¿nos encontraremos con muros y problemas, o con colaboraciones y ayudas? Se verá.
A mitad de la semana laboral, con las tareas del día ya lanzadas, hoy recibiré una sorpresa, al menos eso me han dicho. Cualquier cosa puede suceder, llevaré ropa de nieve y bañador, por si acaso.
Contando los días, dos y medio...
 

sábado, 6 de agosto de 2016

Dándole al lapicero

Algunos de mis últimos dibujos a lapicero.






Todos éstos y alguna cosilla más, la voy poniendo en la página de Facebook: Miradas&Palabras

viernes, 5 de agosto de 2016

Es tiempo de verano.

 
A las puertas de mis vacaciones. Las espero con ansia. Entre tanto me voy a ir este fin de semana al siglo XIII, de nuevo al castillo rojo, donde combatiremos el calor del verano con sus frescas noches serranas. Es el X aniversario de este evento, iremos con ganas de pasarlo bien, no puede ser de otra manera.
El otro día leí esta frase, enrevesada y con mucho sentido, a la que todavía le estoy dando vueltas y que me exige que me pare a reflexionar, sobre eso, seriamente, que evalúe lo que realmente me hace feliz, la causa primigenia, y no lo que hay de tras o similares.
Dice: "Lo más importante en la vida, es que lo más importante sea lo más importante".
Cuantas veces nos centramos en cosas, y las hacemos el centro de nuestra existencia, que realmente no son lo más importante, ni se aproximan. Desde luego es una frase que me hace pensar y mucho. Lo principal el averiguar realmente lo que es lo más importante para mí. Hay algunas cosas que no ofrecen lugar a dudas, pero otras, igual están ahí de manera accidental.
Nunca he colgado en mis blogs el cartel de vacaciones, simplemente, se ralentiza la actividad.
¿Qué sería de una vida que fueran un veraneo constante? ¿Vaya pregunta eh? Es de esas que casi mejo no contestar, casi mejor quedarse con la duda. las respuestas en uno u otro sentido, no nos sentarían bien.
A la vuelta de vacaciones, a las puerta de nuevo de la carrera de bomberos. Llevo unos días corriendo menos, cambiándolo por la elíptica, por aquello de no machacar las rodillas.
Este verano conoceré un sitio nuevo, rodeado de mar, un lugar desconocido completamente para mí, de rancio abolengo, estoy desenado ir por allí. También voy a ver teatro en el teatro romano de Mérida, todo un clásico, valga la redundancia. Luego, en ese destino idílico estaré rodeado de mar, así que espero aprovechar y hacer padel suv, kayak y todo lo que mi espíritu aventurero me pida.
En definitiva que se perfila un verano más que interesante, as usual, y que la actividad por aquí se verá interrumpida o al menos reducida.
De cara a la vuelta al cole, cuando arranque el mes de septiembre y el verano no arroje a la orilla del otoño, habrá que hacer análisis de enmienda y revisar esas cosas que parecen importantes y que no lo son y lo contrario, para pergeñar un nuevo curso con nuevos retos y nuevas focalizaciones, y veremos si se tercian los talleres de escritura, los de pintura, montar en moto, a caballo, todo a la vez o nada de lo dicho.

miércoles, 27 de julio de 2016

Me enamoro de mí.



Me enamoro de mi...

Cada vez que soy capaz de sacudirme la pereza y hacer algo productivo.
Cada vez que aprendo algo nuevo, que me sorprendo con algo.
Cada vez que viajo.
Cada vez que tomo unas cervezas con amigos que merecen la pena.
Cada vez que acudo a jugar a padel con colegas.
Cada vez que veo brillar unos ojos que me miran.
Cada vez que me acabo un libro.
Cada vez que logro una meta, y cuando me pongo año tras año, metas y objetivos que cumplir.
Cada vez que soy capaz de explicar lo que se me pasa por la cabeza.
Cada vez que puedo perdonar una ofensa o un desplante.
Cada vez que voy al teatro o al cine.
Cada vez que cojo mis lapiceros o plumillas y me pongo a dibujar.
Cada vez que aprendo una nueva canción en la guitarra.
Cada vez que veo una serie en compañía.
Cada vez que soy capaz de enlazar acordes sin parar aunque sea de una melodía inventada.
Cada vez que juego con mis hijos.
Cada vez que me río y se ríen conmigo a carcajadas.
Cada vez que me acerco a la orilla del mar y pierdo mi mirada en el horizonte.
Cada vez que me ilusiono.
Cada vez que me envuelve un recuerdo bonito.
Cada vez que soy capaz de alegrarme con la dicha de los demás.
Cada vez que soy capaz de dejar el estrés a un lado y me centro en lo importante.
Cada vez que soy capaz de distinguir lo importante de lo superfluo.
Cada vez que abrazo a mis seres queridos y les dedico el tiempo que se merecen.
Cada vez que creo en mi, mis posibilidades y mis capacidades.
Cada vez que me levanto de un tropezón y pienso cual será el siguiente paso.
Cada vez que escucho con atención y valoro la opinión y el criterio de los demás.
Cada vez que me atrevo con un nuevo reto.
Cada vez que preparo un guiso que está para chuparse los dedos.
Cada vez que salgo a la naturaleza.
Cada vez que soy capaz de decir: Ole tú!
...
Y así, día tras día, voy construyendo este idilio, conmigo mismo.

martes, 26 de julio de 2016

Mis lecturas julio 2016

Mis lecturas de este mes de julio han sido bastante variadas.
Las traigo por aquí:
 
 
"Lo que a nadie de importa", de Sergio del Molino. Sergio tiene la habilidad de contar cosas, contándote eso que quiere y otras muchas cosas más. Desde el prisma de su mirada, en esta novela cuenta la vida de su abuelo, que desde el campo de batalla del Ebro, pasando por la planta de caballero del Corte Inglés construye una vida y una familia, en una España plomiza, gris,  y de postguerra.  Una vez jubilado compra una casa en un pueblo donde se va apagando, como esa España a la que pertenece y que tan ajena es a la vez a su nieto. Me ha parecido una novela entrañable y a la vez con pasajes inquietantes, la vida y la muerte de una manera descarnada. Realidades contrapuestas y vidas que nunca acabaron de sacudirse ese tono gris con que se tiñeron en la dictadura. Una gran lectura. Algunos dicen que es la antesala de su ensayo "La España vacía". En cualquier caso y para comprobar si es o no así, este libro lo tengo pendiente y espero poder leerlo en breve.
 
 

"La amante del general", de Javier Fernández. Novela que en su transcurso poco tiene que ver con el título que la encabeza, salvo a penas por una llamada (literaria, entiendo), que al parecer acaba siendo clave. Nos cuenta cómo se vivió en los diferentes centros de responsabilidad de Zaragoza el golpe de estado del 23 F.  Me ha gustado mucho, entre otras cosas porque me ha asomado a una Zaragoza de los años 80 que no conocía. Me ha desvelado personajes reales, unos que conocía, incluso a algunos personalmente y otros de los que apenas tenia conocimiento. Ha descrito lugares que me resultan conocidos y familiares. EL hilo narrativo, quizás algo endeble, sostenido, eso sí, de forma maravillosa por las acontecimientos y personajes reales que aparecen a lo largo de la novela y de aquellos momentos cruciales para esa joven democracia, aquella noche tan larga, de la que apenas saben nada las generaciones más jóvenes. Me ha encantado encontrarme con el teniente coronel Grande, con ese carácter volcánico e ingenioso, encerrado en su pequeña estatura. He encontrado muchos lugares comunes, una historia muy próxima, contada por alguien privilegiado, pues vivió muy de cerca esos momentos, una mirada dotada de experiencia y conocimiento, criterio le llaman, tanto por su amplia y ecléctica formación, como por sus diferentes puestos de responsabilidad.


"Legionarios. El maño", de Pedro Ciria Amores. Novela histórica sobre la creación del Tercio de Extranjeros por Millán Astray y las primeras acciones de guerra de la Legión. Narrada desde los ojos de un joven legionario de la 1ª Bandera, comandada por Franco. Bien documentada y entretenida, fácil de leer, aunque a veces peca de excesiva moralina o de anticipar una visión del futuro que no tiene porque conocer el narrador de la acción.
 

"El mundo de la tarántula". de Pablo Carbonell. Pablo Carbonell es todo un personaje, y si a alguien le podía quedar alguna duda, con la lectura de este libro se le disipará completamente. Dice en su libro "las personas o tienen estudios o tienen morro...", el desde luego le echó morro a la vida y ahí está, de aquí para allá disfrutando de su polifacética carrera de artista, de showman, y de músico. El libro es muy, muy divertido. Y a la vez es cariñoso, entrañable y hasta valiente. En el pecho de Pablo late un corazón de artista y un corazón de buena persona. Alguna vez he oído que en la vida unos días eres rey y otros payaso, Pablo lo sabe bien, y creo que ha vivido con intensidad ambas realidades y todas las que hayan podido darse. Imprescindible para los que vivimos, aunque fuera de refilón la década de los años 80 y para todos los demás.
 

"El instante de peligro", de Miguel Ángel Hernández. Acudí a la presentación de este libro a la librería Cálamo. Lo presentaba Sergio del Molino y por ello me acerqué hasta allí. No había leído nada del autor. La presentación fue divertida y cercana, al finalizar hasta pudimos disfrutar de una cerveza fría. Así que compré el libro e intercambié algunas palabras con su escritor, me llamó la tención que firmara la dedicatoria con una preciosa estilográfica, me dijo que todo el libro lo había escrito con ella, "...de esa manera la escritura se convierte en algo realmente físico". La verdad es que me ha gustado, el libro gira alrededor de un proyecto artístico, en el que se pide al protagonista que escriba una historia sobre unas imágenes, que hay en unos antiguos rollos de celuloide de 16 mm. Intenta que esas imágenes le "digan" algo, le produzcan algo, son de un estilo cinematográfico muy vanguardista, entiende que son puro arte, que son algo creado, pero en su búsqueda encuentra una verdad detrás de esa creación. Me ha parecido una novela redonda, en la que todo encaja, con un lenguaje rayando la poesía, como muestras un botón: " Pensaba entonces que las sombras en el fondo no dejan nunca de caminar con nosotros. Se quedan ahí. Nos cobijan. Son ecos del tiempo."
Desde luego más que recomendable. Y desde luego he de leer algo más de Miguel Ángel Hernández.

 

lunes, 25 de julio de 2016

Recuerdos mentirosos



"...casi todos tus recuerdos importantes se convertirán en algo adornado por tu cerebro. Algo que irá a más con la edad. A los 15 años, una chica te agarró y te metió el morro. A los 30, ese recuerdo será una literaria historia de amor fugaz. A los 75 años, contarás a tus nietos como os besasteis sobre los fuegos del Monte del Destino, mientras el Anillo Único se consumía. Y en tu cabeza será verdad. Es, posiblemente, la parte que más mola de envejecer."
De la Revista CQ.
 
Curioso el tema de los recuerdos, dicen que somos malos recordando, pero muy buenos como narradores. Que con el tiempo los recuerdos son impostados, añadidos, y que mantienen un hilo de verdad, pero que distan mucho de los que pasó realmente.

Una científica, matemática y psicóloga americana, Elizabeth Loftus, ha consagrado su vida al estudio de la memoria, pero como ella dice: "Estudio no lo que la gente olvida, si no cómo recuerdan, cuando recuerdan cosas que no ocurrieron y si recuerdan cosas diferentes de como sucedieron en verdad y estudio falsos recuerdos."
Aún dice alguna cosa más como:

"...mucha gente cree que la memoria funciona como un dispositivo de grabación. Sólo necesitas grabar la información, luego la buscas y la reproduces, como cuando quieres respuestas a preguntas o hay que identificar imágenes. Pero décadas de trabajo en psicología han mostrado que esto simplemente no es cierto. Nuestros recuerdos son constructivos. Son reconstructivos. La memoria funciona más como una página de Wikipedia, puedes ir y cambiarla, y también pueden hacerlo otros . Empecé a estudiar este proceso constructivo de la memoria en los años 70. Hice experimentos que implicaban mostrar a la gente crímenes y accidentes simulados y luego les preguntaba acerca de lo que recordaban. En un estudio, mostramos a la gente un accidente y les preguntamos, ¿Qué tan rápido iban los autos cuando chocaron? Y a otros les preguntamos, ¿Qué tan rápido iban los autos cuando se estrellaron? Si en la pregunta decíamos "estrellaron", los testigos decían que los autos iban más rápido, y más aún, si en la pregunta se decía "estrellaron" eso hacía que la gente se inclinara por decir que vieron vidrios rotos en la escena del accidente cuando no había ninguno en absoluto. En otro estudio, mostrábamos un accidente simulado donde un auto atravesaba una intersección con una señal de "pare", y les preguntábamos insinuando que había una señal de "ceda el paso", muchos testigos nos decían que recordaban haber visto la señal de "ceda el paso" en la intersección, no el "pare". "

Incluso ha podido comprobar cómo puede haber una psicosis colectiva, que cree una sugestión y una distorsión en la memoria, construyendo unos recuerdos completamente ficticios. Esta doctora tiene muchos estudios al respecto. Pero en ese sentido, que mejor muestra que lo que pasó hace unos años aquí en España con el programa "Sorpresa, Sorpresa" de Isabel Gemio, donde mucha gente afirmó ver la escena de un perro, Ricky Martin y una jovencita. El bulo se extendió como una mancha de aceite, las versiones cambiaban la raza del perro, o el producto a untar, bien mermelada, Nocilla o foie-grass, pero la acción no dejaba lugar a dudas, de ir a dar una sorpresa Ricky Martin, a llevársela él y el equipo de grabación. Nunca se emitió semejante escena. La propia Gemio tuvo que desmentir en programas posteriores que hubieran hecho ninguna broma en ese sentido. Nunca se emitió, pero aún así hubo que gente que aseguraba haberlo visto con sus propios ojos. Un recuerdo impostado, una quimera, una ficción.



Da vértigo pensar que los propios recuerdos pueden construirse o reconstruirse, que se pueda sugestionar o que se amolden al antojo de nuestro subconsciente, o lo que sería peor, de un tercero.
Los recuerdos como ficción.
El gran combate del siglo: Memoria versus Invención.

Las fotos son fotogramas de la increíble película de Alfred Hitchcock, "Spellbound".

 

martes, 19 de julio de 2016

Musas de vacaciones.

 
 
Hace un tiempo, que a pesar de la que está cayendo a nivel político, con unos cargos electos incapaces de montar un gobierno. Una clase política sin nivel, sin más aspiraciones que la poltrona. La población expectante, a ver cuando van a ser capaces de ponerse manos a la obra y hacer lo que se suponen que deben de hacer, por lo que se les paga (demasiado, evidentemente, a pesar de que alguno de ellos no lo opinen así), crear un gobierno, aunque lo ideal sería prescindir de todos ellos.
El paripé de hoy, unos en bici, otros con camisetas, otros abucheando y dejando en evidencia su educación, algunos que han vuelto de la tumba política, como la señora Barberá y cada uno representando su comedia de la mejor manera posible. Con las vacaciones en mente y el año de regaliz que llevan sin dar ni chapa.
 Bueno pues decía que a pesar de que el panorama da para mucho  comentario de la actualidad, en las últimas entradas me he desviado de este tipo de escritura.
Igualmente, hace muchas entradas que no vienen por aquí ni las "zancadas", ni las "pedaladas", tampoco las "perogrulladas" u otras entradas semi institucionalizadas.
Si añadido a esto, tenemos en cuenta el tiempo que nos hace, que sobrepasa a la sombra ampliamente los 30 grados de temperatura, no puedo mas que constatar que las musas, al menos las mías; se han tomado una temporada de vacaciones y deben de estar tomándose un coco-loco, tumbadas cómodamente debajo de una palmera, en alguna playa paradisiaca, porque lo que es por aquí, por aquí, no están.
Y la verdad sea dicha, me dan una envidia terrible.