viernes, 27 de noviembre de 2015

jueves, 19 de noviembre de 2015

Un hogar.



Mi hogar no son cosas, ni casas.
Son recuerdos y abrazos,
risas y confidencias,
deseos y besos.
Y viajar contigo,
al lugar más lejano del mundo.
 
©Jesús J. Jambrina

miércoles, 18 de noviembre de 2015

París, ecos de llanto.

 
Por desgracia París ha acaparado las portadas de los diarios y de todos los noticieros, por unos hechos luctuosos y lamentables. El terrorismo vuelve a golpear en las zonas más sensibles de la sociedad. Violencia indiscriminada, injustificada siempre y protagonizada por radicales integristas.
No conseguirán amedrentarnos, no harán que cambiemos nuestra forma de vida, no nos limitarán nuestra libertad, ni los valores occidentales que hacen de nuestra sociedad, un lugar imperfecto, pero habitable.
 Es una pena que Paris, la ciudad del amor, de los poetas, los bohemios, los artistas, la ciudad de la luz se haya visto cubierta por la sombra de la sinrazón.
El terrorismo, venga de donde venga, es siempre cobarde, despiadado e injustificable.
Un recuerdo sentido y profundo, para las victimas directas, para los que se sientan victimas también indirectas, para los familiares, para los afectados de una u otra manera.
Que la humanidad sea capaz de volver a la senda de la paz y el amor. Los valores cristianos y occidentales nos salvan del abismo al que algunos nos quieren avocar.
Otra cuestión es hacer una fría reflexión de sesudo estadista geopolítico y aseverar si el EI, es realmente esa amenaza tan terrible que nos hacen ver, y que puede acabar con el mundo civilizado, tal y como lo conocemos, o si no es para tanto, y  detrás de esta terrible marioneta, hay otros actores que manejan los hilos, tejidos éstos entre intereses económicos, militares y estratégicos.
Libertad, igualdad y fraternidad, valores de los que hace gala Francia, y no deben de sernos ajenos de ninguna manera.
Animo Francia, ale, ale París, no nos robarán ni el tibio otoño, ni la dulce primavera, pasearemos por donde queramos, viajaremos, disfrutaremos, brindaremos por el amor, por nuestros seres queridos, por la risa, la felicidad, la libertad y la paz.



Las hojas  cubren,
en un París otoñal,
ecos de llanto.