lunes, 26 de enero de 2015

Una frase.

 
El otro día me pediste una frase. Una frase que te describiera, que nos describiera. Como si una frase, por mas ingeniosa y cariñosa que fuera, pudiera encerrar y mostrar todo lo que eres y lo que me haces sentir. Lo que eres para mi y lo que representas en mi mundo.
Un frase me pedías, y yo postergaba el momento, para buscar la inspiración y la ternura que describiese tu mirada y tu sonrisa y tus rizos, la curva de tu espalda y tu risa espontánea y sincera. Tus saltitos de alegría y tus abrazos. Y por más que la buscaba, no era capaz de encontrarla, una sólo, una, imposible.
Cómo encerrar la frescura y fuerza del mar en un sólo recipiente.
Cómo describir la puesta de sol, con todos sus matices y su calidez en un sólo destello.
Cómo respirar una sola vez en toda una vida, si eres mi ilusión encarnada, mi tierna y dulce amiga, mi monopolio, mi casa y mi cielo.
Quizás y sólo quizás, la frase que te describiera podría ser similar a ésta:
 
Eres mar, eres sol, eres aire, ilusión, presente y futuro.
 

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