miércoles, 26 de noviembre de 2014

martes, 25 de noviembre de 2014

Desde el Limbo.

Como ya comenté el otro día. Los pasados 14, 15, 16 y 17  de noviembre, se celebro la V edición de "Postales desde el Limbo".
Es una iniciativa, donde se reúnen postales realizadas por artistas consagrados y otros, meros aficionados. Todas estas postales se exponen para su venta y el dinero recaudado se destina al proyecto hombre.
Para mi fue un auténtico placer poder participar en esta edición y me gustaría seguir haciéndolo en las siguientes.
Traigo por aquí las tres postales que hice para la exposición:






Aquí podéis ver una foto con las postales expuestas, y ahí tenéis las mías en la primera fila, con las dos grises flanqueando la azul del pajarico.



Y aquí la comunicación de los organizadores agradeciendo a los visitantes y participantes e indicando el dinero finalmente recaudado.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Estrellas, centinelas del bien...


No me canso de ver esta película, de escuchar las canciones de este musical, de emocionarme con su final y con la vibrante interpretación de sus actores.
En este vídeo Javert, jura ante las estrellas hacer cumplir la ley y el orden:
 
 
Hay entre las sombras
un hombre que huye
falto de dios
falto de fe

Dios es testigo
que no cederé
hasta verlo en prisión

Hasta verlo en prisión
el sigue el rastro del mal
El mío es el rastro de dios
a quien sigue la senda del justo
le premia el señor

Y a los que ya llamo lucifer
el fuego, dolor

Sois una multitud
sois incontables
recias estrellas
glorioso reten
inmenso mar de luz
mudo y tenaz
sois guardianes del bien

Sois guardianes del bien
sabéis que sitio ocupáis
y vuestro curso final
siendo los siglos giráis y giráis
y eso siempre es igual

Y a los que ya llamo lucifer
las llamas y el mal

Y así a de ser
y así lo escribieron
en el cielo los ángeles
quien hizo daño
y quien calló
no puede entrar
o dios justicia que yo lo vea
pronto en prisión
juro no parar
testigos serán las estrellas y dios!
 
 
Juramento, que al final fue demasiado para Javert,...
 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Un día más sale el sol...

Un día más, gracias a Dios, sale el sol...


Eso cantan los Miserables, y eso llevo cantando yo, casi desde que tengo uso de razón. Es decir, de antes de ayer.
No importa lo negra que sea la noche, no importa lo oscuras que parezcan las calles, no es verdad que las noches sean eternas, todos los días, ¡todos!, con más o menos fuerza, más o menos radiante, sale el sol.
Hace ya un año, Emilio Duró, en una conferencia magistral, decía que no hay que educar en el placer. Que es vacío, felicidad temporal que se desvanece aún más rápido que viene. Que había que educar en el esfuerzo, tener un proyecto, un sueño, un reto. Nada del hedonismo que está tan de moda, la búsqueda del placer inmediato, de satisfacer los apetitos, sin más.

 
Hace un par de días, en la misma jornada, pero una año después, un Carlos Pauner excelente también hablaba que se ha demostrado que el esfuerzo es la clave de los éxitos, que marcarse retos es fundamental.
Los retos, son lo que nos mantiene en tensión, el miedo lo que nos hace mantenernos vivos y despiertos y el valor lo que hace que superemos esos miedos y esas dificultades que van surgiendo para conseguirlos. Y una vez alcanzados, a parte de que se puede disfrutar mientras luchas por ellos, la satisfacción de la meta (los corredores conocen bien esa sensación), del deber cumplido, de la cima alcanzada.
Yo ya voy esbozando mis retos de este curso. Porque no voy a ningún lado sin mis retos.
Cuesta trabajo seguir creyendo que la clave del éxito es el esfuerzo, viendo esta clase política, corrupta, pusilánime, interesada, sin escrúpulos, donde raro es el día que no nos enteramos de un comportamiento inmoral, delictivo o indecente. Y sigue sin pasar nada, no devuelven lo robado, no desaparecen de la vida pública, ni de su partido, ni de su puesto de responsabilidad. Nos pesará y nos pesa mantener este lastre, luctuoso y pringoso que es nuestra clase política.
El remedio es complicado, debería ser una revolución desde dentro, a los ciudadanos de infantería poco margen se nos deja. Pero alguien debería de poner algo de decencia en el ejercicio de la administración, del gobierno o de la gestión del dinero público.
Ya va siendo hora de un escarmiento ejemplarizante, sin ambages, duro, sin paliativos, ni paños calientes del aparato del partido. El que la hace, que son y han sido muchos, que la paguen e inhabilitación para el ejercicio de la función pública. Pero ya!! Sin más esperas, ni dilaciones.
Los ladrones a la cárcel, embargados e intervenidos. Investigados hasta las más profundas ramificaciones, ya sea parentela, cónyuges  o amantes.
La política apesta, ya va siendo hora de un buen baño.

 
Cambiando de tercio, este fin de semana interesante iniciativa, Postales desde el Limbo, una exposición de más de 1.200 postales, realizadas por artistas de prestigio o por amateurs como un servidor, con la idea de recaudar fondos para el proyecto hombre. Será los días 14, 15, 16 y 17 en la sala 4 de la diputación provincial de Zaragoza, en la Plaza de España. Animaros y acercaros.
Pasar buen fin de semana y no dejar de tener presente, que cada día, cada día, sale el sol...

lunes, 3 de noviembre de 2014

Hábitos.


Dicen los entendidos, los expertos, los estudiosos, que bastan; o formulado desde el lado contrario, que son necesarios, al menos 21 días, para convertir un acto en hábito. Para instaurar una rutina, una actividad en nuestro día a día, y ya continuarla, sin esfuerzo, gracias al "hábito" adquirido.
21 días, dicen, ni uno más ni uno menos.
Menos de 21 días me costó a mi acostumbrarme a tu sonrisa, a tu sentido del humor, a tu pelo ensortijado y rebelde y a tu mirada limpia y pizpireta.
Menos de 21 días a tu cazadora de cuero y a tu estilo en blanco y negro. A tus pañuelos en el cuello y a tu chaquetilla por si acaso refresca.
En menos de 21 días soñé cómo sería una vida contigo, las mañanas con tus buenos días y tus abrazos.
En menos de 21 días ya echaba de menos tus caricias en los brazos, tu divertida manera de ver las películas, como si tú misma estuvieras inmersa en la acción, viviendo y vibrando con los personajes del celuloide y tu voz, aún cuando cantabas.
Muchos menos de 21 días para disfrutar de beber diamante bien fresquito, o un buen moscato de Asti, o un rioja crianza, que no sea Ramón Bilbao por favor, en noches interminables o en sobremesas eternas.
Menos de 21 días para buscar contigo un buen foie fresco en el Bula, o unas tapitas en el centro o un jamoncito y ensalada de tomate en el Malvasía, mientras decíamos que mañana empezábamos a correr, que de mañana no pasaba, seguro.
Menos de 21 días para compartir cervezas bien fresquitas, aunque tu no deberías, y hablar de nuestras cosas, de como es la gente o de como somos todos, de quien me mandaría a mi meterme en obras y cosas por el estilo.
Algo más de 21 días para ver juntos los Miserables o para viajar a destinos, que sólo les faltaba la playa para ser perfectos.
21 días dicen los entendidos.
Eso dicen ellos, en cualquier caso, con 21 días , con más o con menos, te has convertido en estos meses, en mi mejor hábito.