miércoles, 15 de enero de 2014

Navegando por el 2014


Llevo días sin escribir, inmerso en el remolino del cierre del año viejo y la apertura del nuevo. Por fin, después de unas eternas fiestas navideñas estamos de lleno en las aguas del 2014.
He patinado, andado por la nieve, jugado con mis hijos y vivido, me he marcado tan apenas dos metas para este próximo año, el resto quiero que me sorprendan.
Formamos parte de una manera u otra de los deseos, esperanzas o desencuentros de otras personas. A veces superamos las expectativas que otros ponen en nosotros y otras veces no llegamos o hablamos lenguajes diferente, ininteligibles.
Este año en una de esas metas, me he propuesto retos deportivos, retomar carreras que ya corrí y correr nuevos desafíos. Correr como filosofía, como complemento, como meta o como medio.
Leo menos libros que en otras ocasiones, me quedé atascado con un ladrillo y me sigue reteniendo, supongo que en cuanto lo supere retomaré mi ritmo normal.
He leído a Bukowski por primera vez, no tengo palabras, las hojas olían a baño de estación de autobuses a las cuatro de la mañana.
Sin embargo, leo mucho por la red. Dicen que los jóvenes no leen, serán libros, porque yo creo que se lee más que nunca, ahora bien, no les digas de leer algo de más de cinco líneas. Estamos en la era de la píldora del saber, del pensamiento concentrado, del pensamiento sintético.
Y en este curiosear por la red, he leído esto, y me he quedado helado:
 

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