lunes, 7 de mayo de 2012

De proyectos, objetivos y kilómetros.

Hay proyectos y proyectos. Objetivos que forman en si mismo un proyecto. Objetivos que se consiguen a base de kilómetros y kilómetros que rompen proyectos.
Parece increible la importancia que adquieren el uso de los diferentes términos y la relevancia de su orden en la consecución de unos y de otros.
Este cartel que traigo a esta entrada, ha sido uno de los objetivos marcados a comienzo de este año 2.012. Incluso un curso que hice de planificación neurolinguistica, por el mes de enero, me ayudó a centrar el objetivo, crear un proyecto y acercarme a él a base de kilómetros.
No ha sido un entrenamiento muy intenso, ni aspiro a hacer una marca competitiva. Sí ha sido un entrenamiento largo en el tiempo y en el planteamiento, de manera que una actividad que me ha ayudado siempre en los momentos más bajos de mi existencia, y que me ha aferrado a la realidad, del esfuerzo y de la recompensa, cuando uno se ha esforzado; se convierta en un proyecto vital que me permita alcanzar esos objetivos que me vaya marcando, en el tiempo y en el espacio.
Este domingo es la prueba, el objetivo a batir. Lo afronto con tranquilidad, con muchos meses de preparación, aunque no haya sido excesivamente exigente, ni los kilómetros extenuantes, pero con la tranquilidad del trabajo bien hecho y de una correcta y  medida planificación. Comenzaré sosegadamente, para ir aumentando en función de como me respondan las piernas y el corazón, la cabeza ya ha vencido.
Después de ésta vendrán al menos dos más, de menor kilometraje, una ya conocida y la otra una novedad: una carrera de montaña.
Yo me siento bien, a gusto conmigo mismo y mis retos. Nos llevamos bien.
Mientras unos proyectos se caen inesperadamente y otros definitivamente los relegamos al abismo de los pecios, otros amanecen plenos, con ilusión, con frescor y con una sonrisa infinita por lo que tiene que llegar.
Allí iremos, con nuestro esfuerzo, con nuestro sudor, con nuestro trabajo, zancada a zancada, paso  a paso, por la vereda que nos haya marcado el destino.
Esta no es más que otra zancada, en la consecución de nuestros anhelos.

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