jueves, 14 de octubre de 2010

33 CLAVELES.


Dame la mano desde la profunda

zona de tu dolor diseminado.

No volverás del fondo de las rocas.

No volverás del tiempo subterráneo.

No volverá tu voz endurecida.

No volverán tus ojos taladrados.

Mírame desde el fondo de la tierra,

...

Pablo Neruda

El día 12 de octubre, festividad de Nuestra Señora del Pilar, se depositaron a los pies de su manto de flores, 33 claveles, uno por cada uno de los mineros chilenos, sepultados en el fondo de la mina de Atacama.
Hoy, apenas 48 horas después, los mineros pueden abrazar a sus familias. Han salido todos de las entrañas de la tierra y se siente renacidos. No puede ser mejor la noticia.
Este fragmento de la poesía de Neruda, dicen que ellos mismo lo escribieron en su cubículo.
Mediáticamente ha sido un hecho sin precedentes, se dice que cientos de millones de personas han seguido el rescate, el mejor ejemplo de la Aldea Global.
Además nunca antes se dedicó tanto tiempo en los medios, a la que ha sido, al final, una muy buena noticia.
Dicen que Chile es un país de poetas, con 8 millones de habitantes, que se han volcado en el rescate de estos trabajadores y que el milagro se ha producido gracias al temple de los mineros, a la pericia y saber hacer de los técnicos y a la dedicación y entrega de las autoridades.
Yo quiero pensar que al igual que es su día, el manto de la Virgen rozó ese balón chutado por Nayim desde el centro del campo, también ha sostenido esa frágil cápsula en sus ascenso desde las profundidades de la tierra.
En cualquier caso, me alegro, me alegro por los mineros, por los chilenos y por la humanidad.
Final feliz a algo que hace unos meses pintaba, muy, pero que muy mal.
¡Bienvenidos de nuevo al mundo, hermanos!

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