viernes, 12 de marzo de 2010

Amor a la tierra.



El escritor siempre fue uno más.
Brillante, académico, pero a la vez un buen vecino, una buena persona, un castellano convencido, un hombre sabio.
Nuestros ojos de niños descubrieron un mundo con sus libros, un mundo plano, de jaras y mieses, de aventuras y naturaleza, de injusticias y grandezas.
Nos inculcó el amor a la tierra, a la naturaleza.
Cazaba, pescaba, conversaba, paseaba y a veces, sólo a veces, escribía, pero cómo lo hacía, ¡cómo lo hacía!
Hoy ha muerto un gran hombre, un gran escritor, una buena persona y un amante de la tierra, de La Madre Tierra.
Seguro que esté donde esté, volverá a ver amanecer en esa estepa castellana, acompañando a Lorenzo. El rocío empapándoles sus pantorrillas, y acompañados de sus perros, con ese olor a tomillo y espliego, saldrán a disfrutar, de nuevo, de un hermoso día de campo.
Don Miguel, con Dios, aquí nos quedamos los demás, con su obra, sus regalos...gracias.

1 comentario:

  1. "La Hoja Roja"... Esa hojita de color rosado que aparece en los librillos de papel de fumar y que recuerda que sólo quedan cinco para acabar el paquete. Esa bella metáfora de la jubilación que anuncia la proximidad del último viaje del ser humano...

    Fue la primera novela suya que me lei, allá en los lejanísimos días del BUP y el COU...

    Luego... "Cinco horas con Mario"... "El príncipe destronado"... "El hereje"...

    Tienes razón, Jesús... ¡Cómo escribía! Uno de los más brillantes astros de la literatura española. Y con pluma y papel. Nunca elaboraba sus novelas ni siquiera a máquina.

    Descanse en paz, maestro...

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