miércoles, 6 de enero de 2010

Queridos Magos.

Queridos Magos:
No sabía como empezar esta carta, no querría dar la lata.
¡Ja! Yo, dar la lata, el hombre de hojalata, que gracioso.
Pero bueno, al final mi amigo el León, que por fin encontró su valor, me ha animado a hacerlo, así que ahí van esas líneas.
Esta mañana, al lado de mis botas de lata, he encontrado una pequeña nevera, envuelta en papel de celofán.
Se que os escribí una carta y sé lo que os pedí, pero también pensaba que no me lo traeríais. Pero al retirar el papel allí estaba, latía y al tacto resultaba tibio, mi corazón, ese que me permitirá sentir...de nuevo, aquel que me entregó Oz, cuando acompañamos a Dorotea, lo rompí.
Bueno, yo no, me lo rompieron. No sabía que era tan fácil que te rompieran el corazón, si lo hubiera sabido, y lo que dolía, quizás nunca lo habría ido a buscar. Sin embargo, en otras ocasiones, cuando sentías esa plenitud, ese calor y ese cosquilleo y amabas y te sentías amado pensabas que nunca más completo, nunca más realizado que con esa bomba latente.
Bien, he tenido diferentes experiencias: de no tener corazón, de tenerlo y llenarlo, disfrutando de su calor, pero también de que doliese y se rompiera.
Después de unos meses de tener mi pecho de metal hueco, pensé que merecía la pena volver a sentir un corazón latiendo en mi interior, a pesar de las posibles experiencias dolorosas, merece la pena volver a sentir el calor del cariño, de la pasión, de la ilusión, de la entrega y volver a sentir esas sensaciones.
Así que por eso esta carta, para agradeceros este regalo, prometo cuidarlo, y cómo no, disfrutarlo, volverlo a llenar, con muchas de las cosas que tenía en el roto, dejar otras y preparar hueco para lo que tenga que venir.
El roto, por fin, lo tiraré y sacaré de él, solo aquello que siga vivo, lo muerto, irá a la basura con los trozos, ya inservibles.
Lo dicho, agradecido por partida doble, primero por el nuevo y lo segundo por hacerme ver que no merece la pena conservar los trozos de algo roto.
Gracias Magos, por cierto, el espantapajaros, me ha dicho que no ha recibido su nuevo cerebro, el suyo lo perdió hace meses, pero que ya no os molestéis, que de momento no lo echa de menos
Por lo visto está de asesor de un tal Jose Luis Rodriguez, y que allí no suelen utilizarlo...

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