jueves, 16 de julio de 2009

Amigo Félix.


Felix es un hermano de La Salle, de las Escuelas Cristianas.
Esta congregación tenía una finca por una zona cercana a Mora de Rubielos.
Allí Félix plantó, con toda su ilusión, unos girasoles.
Algunos pocos crecieron, en especial uno de ellos, que se hizo grande, muy grande.
Era un espléndido ejemplar de girasol, pero también el centro de nuestras burlas y retrancas, pues fustigábamos a Felix, diciendo que ese girasol, no hacía honor a su nombre, pues estaba de espaldas a éste.
Él se reía, pero no nos hacía ningún caso.
Una noche, después de risas y cantos, un par, los más decididos, tomamos la determinación de darle la vuelta al girasol.
Cogimos una pala y levantamos las raices de la planta, poníendolo en el sentido opuesto al que normalmente tenía.
A la mañana siguiente, seguimos con el cachondeo, señalando que por fin el girasol miraba en el sentido correcto.
Él, siendo que tenía un carácter un tanto áspero, nunca nos dijo nada, sabiendo quienes habíamos sido y lo que habíamos hecho.
La pena,es que a los pocos días el girasol se secó.
Quizás no le gusto lo que veía nuevo, o quizás tenía dificultades para asumir los cambios, o quizás fuimos demasiado zafios en el trasplante.
Félix no dijo nada, el girasol ya no fue motivo de chanza, sino más bien de remordimiento, aunque, nunca le oímos un reproche, una contestación, simplemente se hizo el loco.
A veces, el hacerse el loco es la mejor manera de salvar una situación, cuando menos indeseada.
La pena...el girasol, los demás salvamos con suficiente dignidad la situación.

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