martes, 31 de marzo de 2009

Sensibilidad con las víctimas.


Dice el ABC:
El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, ha expresado hoy su "cercanía" y "sensibilidad" hacia los familiares de los presos de ETA que "sufren" al tener que desplazarse centenares de kilómetros para poder visitar a los reclusos.

Según ha dicho, las medidas de acercamiento o alejamiento de presos de ETA -respecto de los centros penitenciarios del País Vasco- "se han conducido por razones políticas" pero, a su juicio, existen "razones humanitarias que requieren el respeto de los derechos" de los encarcelados y, "sobre todo, que las familias de los presos no deben pagar con esos viajes" para acudir a visitarles.


Me alegro mucho que el señor Uriarte, se sensibilice con los presos de ETA y sus familias, al igual que lo hacía en su día Setien.

Es muy loable el preocuparse por el esfuerzo económico y la fatiga de desplazarse cientos de kilómetros de los familiares de etarras.

Ahora bien... yo me pregunto cuántos kilómetros estarían dispuestos a hacer los guardias civiles, cuyas hijas murieron en la casa cuartel de la avenida Cataluña en Zaragoza, por darles un beso de buenos días, que nunca tuvieron ya oportunidad.

O me gustaría saber, cuanto dinero estarían dispuestos a pagar los hijos de Manuel Giménez Abad, por volver a ir al fútbol con su padre.

O cuantas noches de hotel estaría dispuesta a pasar la madre del guardia Raúl Centeno, por volver a hablar con su hijo.

O cuantos kilómetros, dinero y moléstias no sufriría la hermana de Miguel Angel Blanco por cenar otra noche con él.

Las víctimas, no olvidemos, son otras diferentes de aquellas que están pagándo en la carcel por sus crímenes.

Crímenes que cometieron voluntariamente y sin ningún tipo de remordimiento.

Me temo que los obispos vascos tienen la sensibilidad muy ladeada, con el pasamontañas y el discurso independentista muy calados.

Me avergüenzo de pertenecer a la misma Iglesia que ellos.

El NO MATARÁS, es para todos, no tienen bula los gudaris.

Señores obispos algo más de vergüenza y más sensibilidad con las víctimas de verdad y sus familiares.

Al final, parece mentira que no lo sepan, los cementerios son los lugares más lejanos y caros a los que visitar a los familiares y amigos, lo otro es un paseo.

2 comentarios:

  1. Yo también me avergüenzo de esta iglesia que mira para otro lado y consiente.

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  2. Yo es que hace mucho tiempo que no me considero perteneciente a ella... Lo tuve muy claro hace más de diez años.

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